Rango Finito

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Indigestión

Me contaron la típica historia de la cita de Tinder que termina en canibalismo. En esta versión, la víctima, tras una serie de encuentros con el victimario, acepta una cita para comer en su casa. La comida es deliciosa y todo va muy bien, pero su estómago se resiente y resuelve regresar a la casa. De camino a la casa el estómago se siente peor así que decide ir mejor al hospital. Llega al hospital en muy mal estado y pierde el conocimiento. Cuando despierta la policía está en la habitación y le pregunta por qué hay tejido humano en su sistema digestivo (recién lavado). Cuando indagan descubren que el apartamento donde tuvo lugar la cita era alquilado vía AirBnB y todos los modos de contacto con el victimario son pistas falsas basadas en cuentas y teléfonos desechables. Estuve buscando en Google y no encontré registro de esta historia, pero sí de otras similares. Siempre es que eso del romance en estas épocas en las que de tanto conocer no se conoce de verdad a nadie es un asunto bien delicado.

Petro

Gustavo Petro es un genio político. No sé si gane o pierda en las presidenciales, pero está claro que logró demoler, con una jugada simple pero muy bien calibrada, la inercia que hacía hasta hace poco parecer a Sergio Fajardo como la opción competente para enfrentar a la derecha rabiosa. La movida fue organizar una consulta de precandidatos presidenciales paralela a las elecciones parlamentarias. De la Calle había organizado la suya hace unos meses, pero por fuera de una jornada electoral masiva, lo que lo hace parecer, en términos de votos, un alfeñique. Fajardo decidió concertar con López y Robledo, desaprovechando la oportunidad de plantar en la mesa un par de millones de votos que lo dejaran incontestable (aunque sospecho que un pleito prolongado entre esos tres los hubiera en cualquier caso inter-aniquilado). Petro en cambio, lento pero seguro, montó un referendo contra un señor Caicedo oriundo de Santa Marta, y los votos llovieron porque votar en una consulta de esas tiene un costo mínimo a nivel de cada votante (y no había otra consulta compitiendo por votantes similares) pero simbólicamente, al aglomerarse, se puede proponer como una demostración de ventaja evidente ante candidatos sin votos en la mano.

Puede que esta ventaja sea imaginaria. Puede que incluso los verdes, en la práctica, hayan demostrado mayor efectividad electoral con sus resultados en el senado, donde duplicaron curules gracias en parte a la participación de Mockus. Nada de eso importa porque estas lides dependen bastante de percepciones e intepretaciones mediatizadas, y a ese nivel ahora mismo no hay nada que compita con Petro y sus tres millones y tantas papeletas no fotocopiadas. Le quedará difícil a Fajardo remontar. Y si De la Calle, Fajardo y Petro se enfrentan Duque la tendrá barata. Tal vez Vargas Lleras se meta en la pelea por la segunda vuelta gracias a su reconocida maquinaria. Será derecha contra derecha, y en ambos lados fuerte oposición al proceso de paz recién parido. Si Petro logra concertar con Fajardo o De la Calle tal vez haya una alternativa, pero incluso en esas condiciones será una elección sufrida. Hay que empezar a pensar en cómo salvar el proceso de paz.

Hawking

En mi juventud tuve la fantasía de encerrar a Stephen Hawking en un baño del instituto Newton en Cambridge, donde jamás lo encontrarían. Después actualicé la fantasía y el encierro tenía lugar en el Perimeter Institute en Waterloo. Ahora que ha muerto tendré que desistir.

En mi infancia su vida era una inspiración que también servía en ocasiones como cuento de terror. Más adelante fue reinterpretada como historia romántica, pero esa película no la vi.

Hawking fue nuestro Joseph Merrick, el freak sabio traicionado por la biología que (actualizado de acuerdo a las angustias e ilusiones de esta época) fue adecuado con extensiones robóticas para persistir en mente pese a la paulatina disolución de su cuerpo.

Creo que nunca entendí bien cuáles fueron sus aportes a la física.

Votos

Una vez más hice el ejercicio de montar en tablas los datos a nivel municipal que suelta la registraduría colombiana en su página tras las elecciones. Tuve que reescribir todos mis scripts porque no encontré los viejos que armé en R hace algunos años, cuando estaba aprendiendo. Aproveché y organicé todo en Python, y subí el código al repositorio con las tablas. Descubrí que los resultados de cámara y senado los montaron usando el modelo viejo de páginas estáticas que ya conocía, pero los de las consulta los montaron con un modelo de página única que llena de forma dinámica los detalles usando javascript, así que para esas se necesitaba algo más sofisticado que un parser de html usual. Encontré algo llamado selenium que, con Firefox al fondo, hizo el chiste. Resultó menos complicado de lo que pensé que sería aunque el proceso en sí es mucho más lento que con las páginas estáticas y BeautifulSoup. Sospecho que ese estilo odioso de página dinámica será el que usen en las presidenciales.

Hueco

Caí en cuenta o recordé, mientras leía el libro de Melo sobre historia de Colombia, que nunca estudié historia de Colombia. Y con esto no me refiero a que los cursos de historia de Colombia del colegio hayan sido de mal nivel (que seguramente lo habrían sido) sino a que por modificaciones en el programa de ciencias sociales escolares que imponía el ministerio de educación en los noventa tempranos, terminé (me imagino que con muchos otros) en un limbo en el que el año que me correspondía estudiar historia de Colombia se resolvió que eso debería pasar el año anterior. Para colmo, este asunto coincidió con mis dos años en el colegio nacional de bachillerato de Lorica, donde los paros eran frecuentes y extensos, así que lo que quiera que correspondiera a esos cursos terminó abandonado a mi suerte. Ya de vuelta en el colegio de las monjas tuve una clase de historia con el profesor Fernando Díaz, que era un maestro entendido y dedicado y nos contó las guerras mundiales en unas clases que todavía, a veces, añoro.

Lecturas (Febrero)

En febrero leí Lost Connections, Divorcio en el aire, Other Minds, The Stone Sky, The Left Hand of Darkness, El informe de Brodeck, Annihilation y Authority. Ahora mismo termino Acceptance, que se me ha hecho más lento que los primeros tomos de la trilogía. También continué mi lectura de las series de cómic a las que estoy suscrito, como Dept H, Royal City y Sherlock Frankenstein. Este mes empezaré a leer la serie de Los cuatro fantásticos escrita por Hickman. Otros libros que espero leer en marzo son Historia mínima de Colombia, de Jorge Orlando Melo, Lab Girl, de Hope Jahren y Cannibalism, de Bill Schutt. A ver si me dan las horas, cada vez más cortas.

Mago

Matute entrevista a Juan Tamariz:

Bueno, las ciencias físicas tienen a veces muchísima magia. Mira si no los agujeros negros [risas]. En aquella época lo que me gustaba de verdad era el cine, pero para entrar en la Escuela de Cine te exigían tener como mínimo veintiún años y haber estudiado antes tres años en una facultad. Cuando cumplí dieciocho años me metí en la carrera de Física, cuya facultad estaba enfrente de la de Filosofía, que en ese momento era donde más chicas había estudiando. Como no pensaba acabar la carrera ni loco, me apunté a Física por eso, para estar lo más cerca posible de las chicas [risas]. Estudié allí solo tres años. Cuando me fui me quedaban todavía un montón de asignaturas. Aprobé solo unas cuantas, la verdad, porque no iba casi nunca a clase. Mi único interés, como te digo, era entrar en la Escuela de Cine. El cine es, además, hijo de la magia, así que estaba todo muy relacionado.

Africanos

Buena crítica a Black Panther por la gente de Africa is a country en línea con algunas de mis observaciones de hace unos días. Obviamente mejor presentadas y contextualizadas:

Killmonger embodies the old adage “you can’t go home again.” His quest to “return” to the soil of his ancestors (a place he has never been) is portrayed as tragic and unattainable. Yet there is a great deal of history behind that emigrationist impulse.

For centuries, African Americans and other members of the African Diaspora have sought “repatriation” to the Mother Continent. This yearning for reunification and restoration of kinship bonds is a byproduct of the historical experience of dispersal. Dispossessed and exploited throughout the globe, generations of black folk have craved a land base where they might find security, prosperity, and power. Often they have looked to Africa for such a foundation.

After World War Two, however, the US Cold War establishment sought to disavow any form of grassroots black internationalism. Pundits argued that “the Negro” was exclusively American, that African Americans and Africans were strangers, and that Pan Africanism was a futile and dangerous fantasy.

Inyección

Bonito este argumento de Alf Dolich transcrito por Hamkins donde se explica cómo cualquier modelo de la aritmética de Peano de tamaño menor o igual al continuo puede ser inyectado en los complejos. Luce como un problema más que razonable para cerrar un primer curso de lógica con algún énfasis en teoría de modelos. Las preguntas de Baez en los comentarios también tienen su encanto: iluminan las dificultades de comunicación entre dos áreas que con frecuencia comparten los parques donde juegan.

Por cierto, siempre es un placer leer las respuestas de Hamkins en mathoverflow.

Democracia

Luego de unos años indocumentado, pensé que tras sacar pasaporte y cédula en el consulado colombiano en Toronto me habrían reasignado mi lugar de votación, pero parece que sigo registrado en el consulado colombiano en Barcelona, mesa catorce. Persigo a la democracia y no se deja alcanzar. Voten por mí. Igual yo ya ni entiendo de qué va la pelea. Hasta conviene.

Domésticos

John G. me refirió a este artículo reciente de Chase y Freitag donde demuestran la equivalencia entre estabilidad y condiciones que aseguran aprendizaje automático en línea (¿o gradual?) controlado (de forma similar a como el aprendizaje PAC (probablemente aproximadamente correcto) está relacionado con PIN (propiedad de independencia negada).) Me gustaría ver la versión de esa correspondencia en teoría de modelos continua. Se acercaría más a problemas prácticos. ¿Será que Poitevín o Berenstein se animan?

Chase y Freitag notan que mientras la correspondencia entre PIN y PAC fue expuesta en un momento cuando la teoría de modelos todavía era bastante inmadura y los resultados que provenían de la teoría del aprendizaje automático contribuyeron a fortalecerla, en el caso de las teorías estables y el aprendizaje en línea la teoría de modelos está mejor equipada y esto podría traducirse en resultados en la dirección opuesta, con la teoría de modelos como guía. Al artículo le faltó, en mi percepción, un paso más claro en esa dirección más allá de enumerar teorías estables al cierre.

Superficial

En el postgrado se requería pasar seis exámenes en áreas generales antes de enfocarse en algo más específico. Cada uno de estos exámenes estaba asociado a un curso. Dos exámenes eran obligatorios, para el resto había cierta flexibilidad de elección. Los exámenes que presenté fueron análisis real, análisis complejo, álgebra 1, álgebra 2, lógica y geometría diferencial. Eran exámenes salvajes de tres o cuatro horas con cinco preguntas que requerían trabajo duro de varias páginas. Me encantaba el reto. Nunca estudié tanto, sospecho. Había límites en el tiempo para cerrar esta fase del programa pero no recuerdo cuáles eran. Creo que nunca estuve al borde de la expulsión aunque no podría asegurarlo. El de álgebra 2 lo tuve que presentar dos veces antes de lograr superarlo (o sea a la tercera — había por ahí cuatro momentos en el año en el que se podían tomar). El resto los pasé a la primera aunque no siempre con holgura (por lo general recién había terminado de tomar el curso correspondiente — los únicos que no tomé fueron el de lógica (presenté y pasé el examen milagrosamente recién llegué aunque mi inglés era apenas funcional) y el de álgebra 2 (tercamente me negué a tomarlo y me determiné a estudiarlo por mi cuenta)). Todo esto para decir que de los seis los exámenes en los que me fue mejor (calificados “con distinción”, lo que quiera que fuera eso) fueron geometría diferencial y análisis complejo. Y creo que durante lo que siguió siempre lamenté en secreto no haber seguido estudiando más geometría diferencial, así que ha sido agradable revisar esta semana, por cosas del trabajo, algunos libros viejos para intentar entender, otra vez, detalles de la forma como la curvatura nace de esos productos perturbados en el espacio tangente. Ahora intento leerlos computacionalmente: imaginar en qué consistiría una clase que codificara una variedad riemanniana. Qué propiedades tendría, qué métodos, cómo se pueden abstraer en un lenguaje como Python. Hay algunos proyectos en esa dirección para variedades riemannianas específicas en las que los cálculos son relativamente sencillos si se enfocan en una cierta aplicación específica. Pero creo que con los sistemas de diferenciación automática que se consiguen ahora se podría aspirar a herramientas más generales (al menos para los problemas que ahora me interesan). A ver si en algún momento saco tiempo para jugar con eso. Por ahora sigo leyendo.

Cuarenta y uno

Hoy cumplo cuarenta y un años. Habrá poca celebración. Ayer comimos pastel con crema de maracuyá, mi favorito, de nuestra pastelería de confianza del barrio. Hoy estaremos casi todo el día afuera. Primero en clases de música y después en un concierto para niños de la sinfónica. Almorzaremos tarde en un restaurante tailandés que me gusta donde tienen un plato que es (palabras más, palabras menos) arroz frito con huevo y chicharrón. De ahí para la casa. Dormí mal y tuve un sueño raro en el que comprábamos una colección inmensa de Condorito que al instante demostraba ser un encarte por fuera de lo sostenible. Hace rato que no tenía de esos sueños obsesivos que no me dejan ni dormir ni despertar.

Valle

Este último año tuve un periodo largo en el que se me dificultaba muchísimo leer. No era cansancio. Más bien una forma de desconexión. En general, casi cualquier actividad que requiriera iniciativa y disciplina diaria por fuera del trabajo o las rutinas con la hija me costaba inmensamente. Y en el trabajo había una motivación primaria que me impulsaba, por así decirlo. Por momentos me angustiaba bastante. Procuré navegarlo con paciencia, perdonándome la ausencia, concediéndome tiempo. Practiqué con fervor (aunque no sin desesperanza ocasional) la autocompasión. Poco tiempo después del viaje a España algunas cosas empezaron a fluir otra vez. Lentamente recuperé los vínculos y empecé a sumar regularidades. Para este momento me siento recuperado, pero no podría decir que hice nada en concreto para salir de ahí más allá de tomar la situación con calma y convencerme de que era pasajero aunque se acumulara por meses. Con cautela he retomado algunos de mis hábitos y he vuelto a leer un algo a diario. Me hacía falta.

Aniquilación

Empecé a leer The Southern Reach Trilogy el lunes, para cerrar el mes. Por lo pronto es Lovecraft modernizado y empacado en ciencia ficción tipo Сталкер. Aunque bien hecha, es una novela de ingredientes basada en inexplicables. Y los ingredientes ya cuentan con referentes dentro de la cultura popular masiva (más que todo a través de series de televisión que aprovechan algunos de los trucos del género (a veces hasta el abuso)) lo que garantiza consumo. Este consumir depende de cierto nivel de reiteración o familiaridad, he notado. Las series de Netflix se solapan (en temas y escenarios) con intención pues así el costo de atenderlas es menor. Eso facilita el cultivo de una audiencia que se pueda acreditar cautiva con esfuerzos menores en ambas direcciones. Igual prefiero la cultura popular ligera que la que se empeña en la profundidad a punta de novedades y reflexiones de bajo costo.