Rango Finito

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Hilos

Me he tomado el trabajo de evaluar la realidad de los momentos a medida que transcurren. Cada segundo personal, entendido como un vecindario multidimensional que abarca no solo el tiempo sino la mónada espacio-psicológica que me rodea, es transformado y reinterpretado en un sistema coordenado adecuado donde se ha estimado previamente, basada en segundos previos con diferente grado de confianza, la distribución de la medida de realidad de cada momento plausible. He notado, primero con preocupación y más adelante con alivio, que la medida de realidad, aunque voluble y aparente impredecible, experimenta un descenso constante desde que fue instaurada originalmente. Si me concentro, puedo ver los hilos desvanecerse. Todo es cada vez más ligero. Pronto llegará el momento de partir.

Ignorancia

Llevo un par de días trabajando a ratos en una presentación sobre representación de datos en análisis exploratorio (métodos de descomposición, reducción de dimensiones o simples cambios de perspectiva (como la transformación al dominio de frecuencia de una señal) que definitivamente no merecería tanto tiempo, pero me entretengo fácil y mientras escribo el código se me ocurren ideas y preguntas que si no expanden la presentación (que debe ser breve) por lo menos sí expanden la excursión alrededor, lo que a su vez me lleva a entender mejor cuál es el punto de lo que quiero decir. A dos años más épsilon de iniciar mi carrera (uso esta palabra con especial incomodidad pues me conozco y sé que se irá como vino) como programador dentro de la línea de análisis e ingeniería de datos me siento bastante cómodo, por fin, con el oficio. Tanto así que no me parece descabellado hablar de lo (poco) que he aprendido con otras personas. No dejo de sentirme inadecuado y lleno de agujeros conceptuales, pero al menos ahora tengo mayor claridad sobre lo que no sé y, más importante, lo que saben los demás.

Alivio

El mapache que cruza la calle solitaria a esta hora lentamente, con desprecio total por su vida (o tal vez con la sabiduría que le permite renunciar del todo al apego tóxico a respirar que tenemos algunos mamíferos de memoria larga), no es un mapache sino todos los mapaches que existieron o existirán: la completa multiplicidad de mapaches, en toda su variedad, encarna por un momento en este mapache perezoso que cruza la calle de camino a las basuras de los vecinos, donde probablemente descubrirá su comida y, por ende, la de todos los mapaches del universo. Me alivia verlo alcanzar la acera opuesta.

Respeto

En el libro que leo dice Simone Weil que cada ser humano tiene un destino eterno y que este destino eterno juega un papel, por lo pronto vago, en la determinación de nuestras obligaciones con los otros. La principal obligación que tenemos con los otros es el respeto. El respeto es una obligación constante y su violación, dentro del esquema moral de Weil, es inexcusable. Una forma sencilla de respeto que procuro practicar es reconocer a cada persona como individuo en lugar de una intersección de colectividades y tratarla desde esa posición (así sea artificiosa), desestimando sus membresías y afinidades puntuales y concentrándome en cómo se manifiesta a través de sus acciones y relaciones con sí misma y con otros. Otra, relacionada, es asumir que cada cual tiene una disposición similar para aprender y enseñar, y es nuestra responsabilidad promover el flujo e intercambio positivo de pensamientos y experiencias pues este ejercicio es esencial para irrigar el sustrato del mundo que compartimos: nos debemos mutuamente.

Hibernación

Al ejercer el olvido, la criatura atenta contra la estructura de su entorno, que pierde sentido gradualmente a medida que los mecanismos que preservan el rastro del tiempo (y sus cadenas de interpretaciones) entran en hibernación. Pronto, desacoplado, el medio circundante se desvanece en una nube de símbolos huérfanos y la criatura flota libre en un estado de presente permanente donde su voluntad gesta sin resistencia su propio simulacro de realidad.

Amiga

Casi no hablo con Mercedes. Vivimos lejos hace ya muchos años y pocas veces sacamos el tiempo para charlar. Pero cada vez que hablamos recuerdo por qué hablamos y, más importante, por qué siempre hablaremos. Me hace falta. Casi que me indigna que no sea sencillo verla cada tanto. Aunque en realidad lo extraordinario es que alguna vez nos hayamos encontrado.

Sumergido

De niño, en la playa, me gustaba jugar a hundirme y dejar que las olas pasaran sobre mí. La corriente rodaba suave sobre mi espalda. Toda la rabia de la ola se difuminaba. Bajo el agua las olas son apenas un rumor, una brisa de agua.

Ingenuidad

La política me supera. No tengo la cabeza para digerir lo que pasa ni mucho menos alcanzar un nivel de comprensión que me permita tal vez aportar algo más que angustia y confusión a una situación ya de por sí bastante angustiante y confusa. A veces intento convencerme de que es intrascendente y que nada de lo que está pasando tendrá consecuencias que me afecten directamente, pero por otro lado el alcance del poder de los señores de Washington es tal que sentirse blindado por estar del lado correcto de una frontera podría ser un pecado de ingenuidad capital.

Diligencia

No sé si leer las acciones de Trump como torpeza general o como estrategia astuta de desestabilización por saturación informativa. La consecuencia en ambos casos puede ser la misma, pues es claro que Trump no juega a plazos demasiado largos, así que incluso con motivaciones más o menos claras sus decisiones pueden desbocarse al cabo de semanas. Lo más aterrador, por lo pronto, es la diligencia con la que el personal de los servicios de control fronterizo se volcó a cumplir y llenar detalles de una orden ejecutiva a medio redactar diseñada para convertir el racismo y la xenofobia en política de estado. Esto solo puede empeorar.

Historias

Más sobre Gandalf y su labor como constructor de historias. Hacia la mitad de El Hobbit la tropa visita a Beorn, un gigante cascarrabias y asocial. Los viajeros están desesperados y necesitan comida y guía. Gandalf se arriesga a visitar a Beorn a sabiendas de su temperamento y para conquistarlo, para ganar su afecto, le cuenta su aventura durante el paso de las montañas. Beorn, entretenido por la historia, no es afectado por la llegada gradual de la partida de enanos que lo acompañan. La historia lo interesa y lo conecta con sus visitantes. Al cierre de la narración (que acabo de leerle a Laia) dice algo que resume bien el verdadero poder de Gandalf:

“A very good tale! The best I have heard for a long while. If all beggars could tell such a good one, they might find me kinder. You may be making it all up, of course, but you deserve a supper for the story all the same.”

Variedad

De pronto no hay tantos futuros ni tantas opciones. Al menos no en la práctica.

Hablar

Hoy Laia me dijo, cuando la fui a recoger al colegio, que no quería hablar más porque estaba cansada de hablar. En realidad lo que me pedía, sutilmente, era que dejara de hablarle. Así pagan.

Primos

Hace unos días alguien en Twitter preguntó si un número (natural) de la forma $2^m$ (con $m$ natural) podía ser múltiplo de $3$. Creo que el contexto de la pregunta era la división (real) entre tres personas de un par de brownies (alucinógenos, muy probablemente). Para mí la respuesta era “obvio que no” con tono displicente y gruñido. La pregunta, desde mi perspectiva, era inaceptable. Me costaba entender por qué alguien podía preguntar algo tan flagrantemente evidente. Así que durante el día, angustiado por la existencia de la pregunta, estuve haciéndosela a varias personas en el trabajo y en la calle para ver cómo reaccionaban y qué decían mientras intentaban resolverla (en el fondo aspiraba a compartir mi indignación), y lo que descubrí es que la pregunta tiene sentido porque aparentemente (por razones que se me escapan) el teorema fundamental de la aritmética no es parte de la cultura general, y la verdad es que el teorema fundamental de la aritmética no es para nada obvio pese a rondar nuestro conocimiento colectivo desde hace como dos mil cuatrocientos años.

El teorema fundamental de la aritmética (inicialmente formulado por Euclides por allá en el menos 350 y después, si uno le cree a wikipedia en estos tiempos de post-verdades, modernizado por Gauss hacia 1800) dice que si uno agarra un número natural y lo representa como una multiplicación de números primos solo hay una forma de hacerlo. Lo que confunde es que si uno descompone un número natural como una multiplicación de otros números naturales, sin exigir que sean primos, puede haber muchas formas de hacerlo. Ejemplo: $$ 36 = 12 \times 3 = 6 \times 6 = 4 \times 9. $$ En cambio si se exige que sean solo primos deja de haber varias opciones (salvo por el orden de los factores que, como se sabe, no altera el producto): $$ 36 = 2 \times 2 \times 3 \times 3 = 2^2 \times 3^2.$$ Una vez este hecho es digerido la respuesta a la pregunta resulta obvia: $2^m$ es un producto de primos (todos iguales a $2$) y esa descomposición, como sabemos, es única. Si fuera un múltiplo de tres entonces uno de sus factores primos tendría que ser necesariamente $3$, pero todos son $2$. Imposible. Supongo que se puede expandir a mayor nivel de detalle pero esa es la línea principal del argumento. El punto importante es que sin teorema fundamental de la aritmética la pregunta es, sin duda, difícil.

Podría decirse que el teorema fundamental de la aritmética es la razón por la que los números primos son importantes: demuestra que son bloques mínimos de construcción (multiplicativa) de números naturales; una suerte de base sobre la que se pueden armar (de forma única) todos los demás. Exagerando un algo, si se entiende el comportamiento de los primos se entiende de paso todo lo demás. El lío es que entender los primos requiere resolver, de camino, preguntas complicadísimas, como esta, así que aunque simplifican la tarea de entender lo que se puede hacer o no con números naturales, no la trivializan. El reto sigue siendo gigantesco.

Gandalf

Algo que me intriga de Gandalf es que es evidente que sabe más de lo que admite. Al respecto del destino de Bilbo, por poner un ejemplo. Y si se piensa, encadenando, la forma como la elección de Bilbo para que acompañe a los enanos a recuperar su montaña okupada terminará desencadenando, muchos años después, el viaje de Frodo y compañía con el propósito de destruir el anillo único. Gandalf sabe, y lo reitera varias veces, que Bilbo es esencial para el viaje. Pero es igualmente evidente que Bilbo no es esencial a priori y que su carácter especial es algo que de cierta forma adquirirá durante el viaje. Así que hay algo que Gandalf sabe o puede ver pero nunca reconoce y debido a esto por momentos, durante la lectura de El Hobbit, sospecho de su estatus dimensional, por así decirlo: tal vez Gandalf, me digo, existe por fuera del tiempo y esto que vemos es apenas una sombra de su verdadero ser. Aunque por otro lado con frecuencia ese mismo Gandalf es sorprendido y emboscado por criaturitas que cualquier entidad medianamente omnisciente sabría evadir sin despeinarse. Pero para mí esa puede ser una estrategia de distracción: Gandalf no soluciona un problema al elegir a Bilbo sino que crea la premisa de una historia que luego contribuirá a desarrollar y esa historia, con sus vicisitudes, con las dudas de lo que Bilbo puede o no lograr, es crucial para que el anillo pueda ser primero encontrado y más tarde destruido. La historia, con sus emboscadas y sus derrotas temporales, con el hambre y la frustración del viaje imposible, es el catalizador que inspira al héroes a persistir. Una buena historia perdura y crece. La narrativa nos impulsa. Gandalf juega con eso.

Televisor

Ayer aceptamos que nuestro viejo y fiel televisor, el que compramos recién llegados a Canadá y con el que vimos tantas películas de gusto dudoso, ya no quiere vivir (solo prende ocasionalmente, sin razón alguna) y compramos un reemplazo que lo duplica en tamaño. Fue una decisión difícil. Nos va a tomar tiempo acostumbrarnos a todas sus inteligencias. Atrás quedaron los años cuando los televisores se resignaban a su condición con humildad. Ahora todos quieren ser algo más. Este a veces ni se deja apagar.