Rango Finito

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Repulsión

Si hay algo que me repugna son esas personas que sin consideración alguna declaran abiertamente su preferencia absoluta por los humanos en la serie del Planeta de los Simios. Y no me refiero solo a las obvias repercusiones éticas implícitas en semejante posición sino a la actitud desafiante con la que se pavonean por supermercados y consultorios odontológicos dejándole saber a quien quiera que se crucen que lo suyo es la defensa de lo nuestro, sugiriendo aquí de paso, con delirios propios de la psicopatía más aguda, que su agenda no es solo válida sino popular; que todos, en esa guerra, estamos del mismo lado.

Desde luego que no.

Pequeña

La vida es cada vez más pequeña, más concentrada en un núcleo reducido de rutinas, con poca variación y pocas sorpresas. Esto es parcialmente intencional: un psiquiatra me recomendó acolchonarme a punta de estructuras así que en esas estoy. No me aburro, que es lo importante. Sigo bajo de lecturas (pocas cosas me llaman la atención) pero bastante entregado al trabajo más que todo porque me entretiene. Es una fuente fácil de satisfacción y distracción.

Sol

Ando inapetente de lectoescrituras tal vez por culpa de la calor, que llegó con fuerza hace pocos días tras un mes de lances tímidos. Queda apenas un mes para el quinto cumpleaños de Laia, quien anda de buen paladar y entusiasmada con las letras. Hoy le pedí que me escribiera SOL, le di un par de pistas, y volvió con SOL en un papel. Quiero ver cuánto aprende sin ajustarla dentro de un método, a punta de puro interés propio (y exposición). A esta edad aprenden más rápido de lo que asimilan que aprendieron y muchas veces el verdadero problema es cómo inculcarles la seguridad que necesitan para sentir que saben lo que todavía no saben que saben. En el trabajo hoy cumplí tres meses, o sea que ya estoy por fuera del período de prueba, sea lo que sea que eso signifique. El ambiente sigue siendo entretenido y agradable; aprendo vainas cada día. Por las noches leemos con Laia el primer volumen de His Dark Materials de Philip Pullman. El oso la maravilla e intriga tanto como a mí cuando lo leí por allá hace veinte años, recién traducido al español. Hace un par de semanas compramos pasajes para visitar Barcelona a final de agosto. Espero aprovisionarme de libros largos en español que resistan al menos dos años de lecturas para antes de dormir.

Pizza

Una pizzería en la calle Queen con Pape asegura, en un tablerito en la acera junto a la entrada, ofrecer la mejor pizza de la ciudad. Desde afuera luce lúgubre, con una selección de pizzas tibias a medio vender tras un mostrador de vidrio y un par de muchachos aburridos junto a la caja. Hoy pensaba que llevo dos años leyendo al menos cada semana la promesa de esa pizza perfecta y todavía no me convence. En el fondo tengo la ilusión de que algún día finalmente me decida, compre una tajada de hawaiiana y resulte fabulosa. La ilusión y el miedo, ahora que lo escribo, ambos con igual intensidad.

Aspiración

Todos deberíamos a aspirar a convertirnos en árbol algún día. Ese debería ser el indicador último de éxito en la vida.

Breve

Pequeña entrada que sirva de prueba de supervivencia. Hoy cumplo dos meses en el nuevo trabajo. Sigo contento y entusiasmado, cada vez más cómodo con las herramientas y con una visión más clara de los problemas. Me divierto, que es lo importante. Laia crece todos los días. A esta edad son puro aprendizaje. Es milagroso.

Trabajo

Estoy contento con mi nuevo trabajo. El cambio fue una buena decisión. Ya lo sospechaba pero no cae mal una corroboración empírica. Durante estas primeras semanas trabajé en un pequeño proyecto para refinar un sistema de recomendaciones que ya está en revisión y ahora estoy trasteando el flujo que sostiene el sistema de recomendaciones básico a una extensión interna de luigi adaptada a la infraestructura de la empresa. Por lo pronto me gustan el ambiente y los problemas. Las personas con las que colaboro a diario son amigables y dedicadas. Saben lo que hacen y saben explicarlo. Todo el mundo se siente muy comprometido. Las reuniones son escasas y rabiosamente al punto. Estoy entusiasmado con los proyectos que vienen y la empresa tiene el balance de desorden y madurez técnica en el que me siento a gusto. Que el viaje a la casa tome veinte minutos menos es ya de arranque un gran beneficio, pero resultó no ser el único.

Estado

No sé qué hago en la vida. No sé para dónde voy. No sé qué quiero. No sé cuándo estaré donde debo estar ni cuál es el lugar que me corresponde. Evado las certezas. Evado compromisos. Evado lo que siento y acepto lo que recibo. Me esfuerzo por no cultivar expectativas. No pretendo ser nada más que lo que soy. No tengo aspiraciones ni propósitos. Me permito respirar. Aprecio el cariño que me entregan. Quiero a quienes me permiten querer. Soy una presencia vaga, apenas perceptible, que atiende con paciencia y procura mantener una distancia que garantice seguridad y confianza. Tengo todo lo que necesito. Tengo, de hecho, mucho más de lo que necesito.

Inevitable

Today Laia learned that everybody eventually dies. Naturally, she does not want me to die. As I tell her that this is inevitable, I consider adding a promise of a return or a new opportunity to meet again maybe somewhere else (somewhere out there, far away). It just pops up. Perhaps that is the way religions were born: out of fear of telling children our time together is rather short. Fear of leaving them alone. Fear, really, of hurting them. Being my daughter, Laia is of course well aware of the ontology of ghosts (and monsters and zombies, she would add), so she actually looks forward to my reemergence as a semitransparent immortal entity; a presence she imagines both haunting and comforting. I suspect she would be thrilled to have her own personal ghost. Later, she will learn they are also essential to keep life on track. I will make sure to teach her that.

Compáñeme

Hay una forma de satisfacción particular que proviene de cerrar un día intenso en compañía de la hija. Me gusta rendirme ocasionalmente a su voluntad y permitirle que decida horas enteras de actividades (“Compáñeme, compáñeme, así bailando así”, me dice cantando). Pero por momentos también me alejo y solo la dejo ser: la miro e intento imaginar qué piensa, cómo ve el mundo, en qué enfoca su atención, y siempre me sorprende cuando al cabo de un rato de distancia me mira, se sonríe y vuelvo a ser su amigo viejo que siempre pierde en todos los juegos que se inventa. Me pregunto si cuando desde los cuarenta recuerde su infancia pensará en estos días que pasamos juntos dando vueltas por la ciudad.

Cravings

And yet, although a ghost (or precisely because a ghost), I crave for connection. Or if not connection (that is difficult), at least the opportunity of witnessing and becoming a piece of other people’s lives. A form of friendship. Perhaps from their margins. Maybe just briefly. And always vanishing. But there. For them. So much to learn.

Ghosts

Ghosts are incapable of distinguishing the living from the gone. Being a ghost is a survival stance by contradiction: you survive by not being truly alive, by pretending life still affects you and pain and joy are at your reach. This duplicity of presence-by-absence forces you to occupy spaces previously reserved to the departed. And as you fill up the void of those missing, you become tangible (persistent) nostalgia.

Choices

Because the alternative is being alive and this in particular requires an active commitment to presence and nearness, some of us have chosen the somewhat easier strategy of always fading away, extricating ourselves from time, renouncing to bodies and connections until we become transparencies (barely here, barely ever): faint voices increasingly distant, accumulations of memories at the border of the place containing everything that was never really true.

Clausuras (2)

El proceso de cerrar y transferir responsabilidades en la empresa ha sido provechoso y, podría decirse, incluso edificante. Creo que me ha permitido entender mejor (y de paso evaluar) los papeles que jugaba en el equipo (algunos más útiles que otros) y también todas las ineficiencias acumuladas tras casi dos años y medio de trabajo que por errores más personales que institucionales había permitido que se convirtieran en una fracción de mis tareas recurrentes. Este fenómeno, sospecho, es común en compañías tecnológicas jóvenes con tendencia a las cascadas donde los cambios de énfasis y las pequeñas apuestas (dentro del proceso constante de búsqueda de una identidad como negocio) generan constantemente proyectos al borde del prototipo que sin embargo persisten por fuera de sus rangos iniciales de funcionamiento pues nunca se sabe lo que crecerá ni cuándo (y las evaluaciones de valor siempre pueden esperar). Con todas sus rarezas y confusiones, InteraXon resultó ser el lugar perfecto para ganar la experiencia y perspectiva que necesitaba como programador y explorador de datos. En este negocio yo estoy (siempre un romántico) por el juego, y esta empresa fue un parque estimulante lleno de gente adorable y generosa que me permitía divertirme a mis anchas con cada vez menos restricciones. Era fácil llegar feliz a trabajar cada día.

Irracional

Dice Hamkins que cualquier persona educada que se respete debería ser capaz de demostrar que la raíz cuadrada de dos es un número irracional. Problema (ya discutido): la educación formal establecida no incluye al teorema fundamental de la aritmética en sus bases. A continuación muestro por qué ese problema dificulta (en realidad menos de lo que creía (ver adenda al final)) el sueño loable de Hamkins.

Digamos que la raíz cuadrada de dos es racional. Esto es, existen dos números naturales $a$ y $b$ sin factores en común (es decir, simplificando la fracción tanto como sea posible) tal que $$\sqrt{2} = \frac{a}{b}.$$

Esto implica, en particular, que $$2 = \frac{a^2}{b^2}$$ y esto a su vez nos lleva a que $$2b^2 = a^2.$$

Ahora, fíjese que esto implica que $a^2$ es un número par y por ende $a$ también tiene que ser un número par. ¿Por qué? Porque el teorema fundamental de la aritmética lo exige: supongamos que $2$ divide a $a^2$ pero $2$ no divide a $a$. Lo segundo implica que la descomposición prima de $a$ (¡que es única!) no cuenta con $2$ entre sus factores. Pero si esto es así, la descomposición prima de $a^2$, que dado que es única tiene que ser producto de cuadrados de la descomposición prima de $a$ tampoco podría tener al número $2$ entre sus factores. De ahí se desprende que $a$ es par. A partir de aquí es pura cuestión de dejarse caer: si $a$ es par, entonces $a = 2c$ para algún número $c$, pero si esto es así, volviendo a la igualdad de más arriba, se concluye que $$2b^2 = 4c^2$$ y de ahí llegamos a que $$ b^2 = 2 c^2.$$ ¡Es decir que $b$ también es un número par (de nuevo gracias al teorema fundamental de la aritmética)! Pero esto contradice nuestra condición inicial de que $a$ y $b$ fueron elegidos sin factores en común, de donde nos vemos forzados a aceptar que no hay una representación racional de la raíz cuadrada de dos.

Hay otras rutas para concluir lo mismo, pero esta es probablemente la menos exigente. Y pasa por el teorema fundamental de la aritmética, ese lamentable bache inmenso en nuestro arsenal cultural compartido.

(Estaba equivocado (actualización horas más tarde): como apunta Andrés en los comentarios, hay una ruta menos exigente aún: si $a$ no es par, es decir, es un número de la forma $2c+1$, entonces $$a^2 = 4c^2+4c+1 = 2(2c^2 + 2c) + 1,$$ también impar. Por tanto, si $a^2$ es par, $a$ necesariamente también debe serlo. El sueño de Hamkins tiene esperanza.)