Rango Finito

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Extrañeza

Estoy intentando retomar la costumbre de levantarme temprano y escribir un poco por las mañanas antes de que empiece la vida real. Anoche no dormí muy bien debido a esto, ya que me desperté varias veces pensando cada vez que ya era la hora de levantarse y descubriendo con frustración que estaba lejos de serla. En la vigilia subsecuente pensé en un episodio de ayer, en el ascensor del trabajo: dos personas se pusieron a hablar y tuve una de esas regresiones en las que me sorprendo de poder entender lo que dicen pese a que no hablan mi lengua. No olvido el inglés sino que olvido que lo entiendo y entonces me incomoda hablar por un rato después de eso. Creo que nunca me voy a acostumbrar a vivir en otra lengua.

Virgulilla

La Novela Luminosa de Levrero me insta a retomar este diario abandonado, así sea de vez en cuanto (dejemos el error tipográfico), así sea solo para decir que aquí sigo, tan atento como ausente.

Compré hace varios meses un nuevo computador portátil marca Lenovo muy ligero (casi demasiado ligero) y cómodo que ahora poso en mis piernas para escribir desde la cama. Lo compré como ejercicio de resistencia contra los computadores de Apple que llevaba usando desde 2003 o 2004 ya que en sus últimos modelos me han parecido bastante insuficientes considerando el precio. Este Lenovo ha resultado ser un buen aparato. Hace lo que debe hacer, tiene lo que debe tener y no puso problema instalándole el GNU/Linux. El teclado, tal y como prometen todos los fanáticos de la serie ThinkPad, es un placer. Configuré el teclado para soltar tildes combinando el Alt de la derecha con «’» más la letra que corresponda. Lo malo es que la eñe sale con un «~» más la ene y la virgulilla está muy lejos, en la esquina superior izquierda, así que todavía no tengo totalmente automatizado el gesto y por ende prefiero evitar las palabras que usan esa letra de repente incómoda. Las tildes sí las llevo bien. Ya ni lo noto.

Casi siempre que compro o estoy por comprar cosas que considero costosas me entra una angustia que no sé aislar bien pero relaciono con cierto compromiso de «clase» que siento que traiciono al adoptar un nuevo lujo. Después del gasto duro sintiéndome culpable y hasta juzgado por semanas. La plata me incomoda. Lo pésimo es que cuando teníamos poca plata eso también me angustiaba. Uno nunca está feliz. Lo que cambia es el sabor de la insatisfacción.

Simple

Como siempre después de un rato de silencio no queda sino recurrir a la alternativa del reporte aunque en este caso no haya en realidad nada para reportar más allá de las declaraciones generales de bienestar y satisfacción dentro de los rangos apropiados, sin excederse. Por fuera de eso las dos semanas en España ayudaron no solo a descansar sino de cierta forma a poner la vida canadiense en perspectiva pues aún sin querer resulta fácil pasear por Barcelona y preguntarse qué habría sido de nosotros de haber persistido en una vida en ese lugar. Y aunque la ciudad sigue albergando a muchas de las personas que más queremos, también se siente esencialmente ajena y cada vez más excluyente. Creo que hay muy pocos universos contrafactuales en los que estaríamos tan establecidos allá como lo estamos (dentro de nuestros parámetros) acá. La semana que termina he asistido a varias películas del festival. El cine revitaliza e ilumina.

Leña

Un beneficio adicional del asado con leña es que al día siguiente, durante la ducha, el olor a madera ardiente revive y se toma el baño por completo, flotando, tal vez, sobre las partículas de vapor.

Mis abuelos ya ausentes viven en mi memoria dentro de ese olor.

Paradero

En el paradero a las nueve de la noche había un señor fumando una pipa tubular otrora blanca ahora más que quemada que requería, para su inhalación, posicionarse con el buche hacia el cielo y la pipa cual verga naval sostenída de la base con una mano mientras el encendedor a toda mecha en lo alto mantiene la sustancia a la temperatura adecuada. Una posición realmente incómoda, especialmente considerando que tenía los pantalones a media pierna y en descenso.

Búsqueda

Al fin encontré mis gafas esta mañana después de buscarlas por tres días. Estaban en la ventana del baño. De las lecciones que me dejaron las largas horas de visión limitada hablaré cuando procese lo que pasó. Todavía lo tengo a medio digerir. No sé qué vi y qué no vi. La miopía funde el universo, lo degrada. Impresionismo melancólico.

Paja

Pensaba hoy en la ducha en escribir una serie de textículos caricaturescos donde (como acá) confronto con vehemencia todo tipo de amenazas de cartón a la civilización y nuestro modo de vida siempre al borde de la extinción. Al cierre de la ducha, empero, caí en cuenta de que a eso anda dedicado Javier Marías en sus columnas desde hace como cinco años. También caí en cuenta de que se acabó el jabón.

Y bueno, después pensaba, ya con toalla al hombro y buscando las gafas, en cómo una vez desempleada Carolina Sanín ha resuelto capitalizar su personaje controversial de Facebook reencauchando en medios locales discusiones viejas de la peña feminista gringa como si fueran novedades de cosecha propia que la diferencian del progresismo robótico sin ideas. Lo que me hace gracia porque en algún punto ella intentó justificar la existencia de ese personaje como un contrapeso a su papel de profesora universitaria.

Obvio, esos personajes tienen un mercado y por eso existen. Ese mercado se distribuye por igual entre personas que los halagan por su bravura y quienes los denuncian por decir lo inaceptable. Y aunque requieren cierto ingenio son sin duda más fáciles de mantener que los que intentan proponer posiciones matizadas, con menos certezas y sin tanta dependencia en las reacciones ruidosas de la masa solemne, siempre en busca de líderes para seguir o aniquilar.

Ya para ese momento caminaba en calzoncillos por la sala.

Confianza

No sabe uno ni para dónde va ni en qué moto anda ni a quién va a matar por error a la vuelta cuando la orden llegue y no quede sino la opción de complacer al patrón antes de que en su furia alguien más reciba el designio que convierta mi deceso prematuro en motivo de complacencia y tal vez ascenso dentro de la jerarquía de los que suben hasta que caen porque nadie nunca es lo suficientemente fiel como para merecer la confianza que garantiza su vida eterna, ni siquiera los hijos, que ya por algo ha refundido varios en asaltos misteriosos de las que sale siempre vivo y hasta rejuvenecido, como si con la pérdida ganara la energía fresca del difunto.

Corresponsal

Recibí este correo hoy:

Buenas tardes Javier, Con todo respeto que usted se merece le doy mi opinión sobre el libro despegue, me parece un libro muy aburrido como escrito para niños de preescolar y ancianos suprema mente aburrido provocó sueño a todo el aula de clase gracias y no escriba más , como escritor es muy buen papa.

Me tiene pensando en las motivaciones que hacen que una persona joven decida enviar algo así. Me imagino que es sincero, pero aún así me cuesta creer que solo por eso, solo porque se aburrió, se tomara el trabajo de escribir ese mensaje. Y claro, es fácil. Pero no sé por qué siento que lo que hay al fondo es esa convicción en la expresión de disgustos que es común en medios digitales, la misma que es fuente de tanto conflicto: una costumbre tóxica que ahora se toma como muestra de ingenio y sagacidad.

En todo caso me sacó una risa hoy al mediodía, cuando ya no esperaba más risas. Todavía no sé qué responderé.

Cinco

Ayer Laia cumplió cinco años. Hicimos una fiesta con sus amigos en la academia de circo del barrio. Allá corrieron, saltaron, se mecieron en trapecios y organizaron una batalla campal de sables hechos con globos. Después fuimos al parque a jugar en las fuentes de agua y finalmente cerramos la tarde en la casa de unos amigos comiendo hamburguesas. Día largo. Laia estaba feliz.

Tronos

Daragh hizo en su blog una revisión minuciosa del estado de Game of Thrones al borde de una nueva (¿penúltima?) temporada. De paso comparte algunas de sus teorías conspiratorias sobre lo que está por llegar.

Belleza

Lo bueno de no ser muy agraciado es que uno sabe que no se gana nada por la cara bonita.

Aunque la verdad es que siento que he mejorado. Dentro de lo posible, que no es mucho, claro está.

La paternidad algo embellece.

Neutro

A estas alturas todavía hay quienes exigen neutralidad al periodismo y se escandalizan cuando un medio toma partido como si fuera una traición al oficio. Con el mismo tono y argumentos se presenta seguidamente al difuso centro político como la alternativa superior, ecuánime.

Robert Fisk dice que el periodismo debe ser neutral, sin sesgos y siempre estar del lado de los que sufren. La exigencia de neutralidad rotunda (la doctrina del fairness and balance que nos tiene con el señor naranja en el trono de Washington) evade con prurito antiséptico la exposición de conflictos y crea, en palabras de Fisk, “una versión verbal de la realidad virtual”.

En política la misma aspiración deviene en falta de compromiso, renuencia al conflicto, glorificaciones de la meritocracia y ensoñaciones de limpieza metodológica. Una posición usualmente estéril o al servicio de agendas más activas.

Sello

En sus veinte tesis sobre Twitter, Eric Posner cae en una trampa. La trampa es creer que Twitter es aspirante a plaza en el mercado de los conocimientos. Supongo que Posner cae ahí porque esa es la perspectiva desde la que personas como él se acercan a Twitter, con la pretención de ser receptores e idealmente certificarse como emisores establecidos de saberes y comprensiones frente a la que parece una audiencia infinita hambienta de palabras. Visto así, Twitter es, sin duda, un medio fallido. Pero creo que Posner subestima a quienes participan en Twitter: los despacha como adictos rabiosos colgados del interelogio, ansiosos por un nuevo signo de aprobación en forma de resonancia o corazón que por alguna razón no se percatan de que el bullicio no les ofrece lo que Posner cree que buscan: información. Pero obviamente quienes persisten dentro del bullicio en su mayoría no buscan información sino contacto. El de Posner es un diagnóstico parcial concentrado en las patologías visibles de una federación de comunidades más rica y compleja (no lo culpo: yo también caí ahí alguna vez). Cuando Twitter funciona (y muchas veces funciona) es más relajo que intento de ágora. Solo así tiene sentido. Su servicio, si alguno, es la comunión a distancia alrededor de la comedia trágica de confusiones sin pausa en la que se ha convertido el mundo; una gradería de personas emocionadas, conmovidas, aturdidas, aterradas, jubilosas, anhelantes, esperanzadas, asistiendo con asombro al espectáculo más extraño e irrepetible de sus vidas. Que en medio de eso se difundan ideas es circunstancial; lo que se intercambia es más que nada es camaradería y compañía.

Culturas

1. En el parque en bicicleta esta mañana nos pasó un pequeño bus estilo carrito de golf con seis ancianos. Laia lo reconoció inmediatamente como una chiva, vehículo mitológico que solo conoce gracias a las lecturas recurrentes de Chigüiro viaja en chiva.

2. En The Furchester Hotel el monstruo comegalletas aparece en el reparto como huésped permanente: un monstruo viejo desempleado con un problema de adicción que sirve como comodín cómico de la serie debido a su torpeza y desenfreno. Uno de los papeles más (emocionalmente) complejos de su larga carrera. Tal vez autobiográfico.

3. La principal lealtad de Baby Driver se concentra en la captura meticulosa de la acción (entendida como manifestación de lo sobrehumano). En ese sentido sus parientes más cercanos son las viejas películas intensas de Buster Keaton y similares, con el ritmo como regente, cuando el silencio era más compromiso que limitación.