Rango Finito

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Culturas

1. En el parque en bicicleta esta mañana nos pasó un pequeño bus estilo carrito de golf con seis ancianos. Laia lo reconoció inmediatamente como una chiva, vehículo mitológico que solo conoce gracias a las lecturas recurrentes de Chigüiro viaja en chiva.

2. En The Furchester Hotel el monstruo comegalletas aparece en el reparto como huésped permanente: un monstruo viejo desempleado con un problema de adicción que sirve como comodín cómico de la serie debido a su torpeza y desenfreno. Uno de los papeles más (emocionalmente) complejos de su larga carrera. Tal vez autobiográfico.

3. La principal lealtad de Baby Driver se concentra en la captura meticulosa de la acción (entendida como manifestación de lo sobrehumano). En ese sentido sus parientes más cercanos son las viejas películas intensas de Buster Keaton y similares, con el ritmo como regente, cuando el silencio era más compromiso que limitación.

Historia

Creo que es en ese libro How To Be Happy de Elenor Davis (que de paso recomiendo con entusiasmo furioso) donde proponen elegir una historia y escribirla muchas veces, cada vez mejor, cada vez con más profundidad y sentido de lo que es importante, cada vez con personajes más cuidados, cada vez con palabras más apropiadas. Davis lo dice más bonito. No sé cuál sería la historia que elegiría. Pero hace tiempo que tengo una que me da vueltas y de tanto rondarme me intimida por completo. No sé qué hacer con ella. Ni siquiera me atrevo a explorarla por miedo a que me sepa presente, a que me vea y me vea (tan poco, tan roto) al mirarla. En eso se parece al amor.

Insuficiencias

La insatisfacción es fácil de alimentar, como los cerdos. En un medio social rico en reflejos y magnificaciones la insatisfacción se hace instinto primario y genera a medida que se expande un tipo de cohesión insalubre basada en el cinismo y la mezquindad donde cualquier esfuerzo es siempre considerado insuficiente y por ende inútil. A la masa insatisfecha solo la complace la rendición pues lo único que la valida son las derrotas ajenas. Todo avance, por parcial, es defectuoso o despreciable.

Jefes

Por contradecir o tal vez matizar a Sergio para que su cosmovisión anarquista sobreviva a sus observaciones empíricas provenientes de su malas experiencias con el capitalismo salvaje al que se rindió hace ya tantos años complemento su nota sobre los jefes con un detalle adicional: por lo general, esos buenos líderes de los que habla fomentan estructuras casi planas en lugar de imponerse sobre los demás. Sus fortalezas están en depurar procesos, remover obstáctulos y facilitar comunicación más que en dirigir tareas (y a las personas que las ejecutan). No son necesariamente autoridad.

La inminente utopía anaquista no corre riesgo por ese lado.

Repulsión

Si hay algo que me repugna son esas personas que sin consideración alguna declaran abiertamente su preferencia absoluta por los humanos en la serie del Planeta de los Simios. Y no me refiero solo a las obvias repercusiones éticas implícitas en semejante posición sino a la actitud desafiante con la que se pavonean por supermercados y consultorios odontológicos dejándole saber a quien quiera que se crucen que lo suyo es la defensa de lo nuestro, sugiriendo aquí de paso, con delirios propios de la psicopatía más aguda, que su agenda no es solo válida sino popular; que todos, en esa guerra, estamos del mismo lado.

Desde luego que no.

Pequeña

La vida es cada vez más pequeña, más concentrada en un núcleo reducido de rutinas, con poca variación y pocas sorpresas. Esto es parcialmente intencional: un psiquiatra me recomendó acolchonarme a punta de estructuras así que en esas estoy. No me aburro, que es lo importante. Sigo bajo de lecturas (pocas cosas me llaman la atención) pero bastante entregado al trabajo más que todo porque me entretiene. Es una fuente fácil de satisfacción y distracción.

Sol

Ando inapetente de lectoescrituras tal vez por culpa de la calor, que llegó con fuerza hace pocos días tras un mes de lances tímidos. Queda apenas un mes para el quinto cumpleaños de Laia, quien anda de buen paladar y entusiasmada con las letras. Hoy le pedí que me escribiera SOL, le di un par de pistas, y volvió con SOL en un papel. Quiero ver cuánto aprende sin ajustarla dentro de un método, a punta de puro interés propio (y exposición). A esta edad aprenden más rápido de lo que asimilan que aprendieron y muchas veces el verdadero problema es cómo inculcarles la seguridad que necesitan para sentir que saben lo que todavía no saben que saben. En el trabajo hoy cumplí tres meses, o sea que ya estoy por fuera del período de prueba, sea lo que sea que eso signifique. El ambiente sigue siendo entretenido y agradable; aprendo vainas cada día. Por las noches leemos con Laia el primer volumen de His Dark Materials de Philip Pullman. El oso la maravilla e intriga tanto como a mí cuando lo leí por allá hace veinte años, recién traducido al español. Hace un par de semanas compramos pasajes para visitar Barcelona a final de agosto. Espero aprovisionarme de libros largos en español que resistan al menos dos años de lecturas para antes de dormir.

Pizza

Una pizzería en la calle Queen con Pape asegura, en un tablerito en la acera junto a la entrada, ofrecer la mejor pizza de la ciudad. Desde afuera luce lúgubre, con una selección de pizzas tibias a medio vender tras un mostrador de vidrio y un par de muchachos aburridos junto a la caja. Hoy pensaba que llevo dos años leyendo al menos cada semana la promesa de esa pizza perfecta y todavía no me convence. En el fondo tengo la ilusión de que algún día finalmente me decida, compre una tajada de hawaiiana y resulte fabulosa. La ilusión y el miedo, ahora que lo escribo, ambos con igual intensidad.

Aspiración

Todos deberíamos a aspirar a convertirnos en árbol algún día. Ese debería ser el indicador último de éxito en la vida.

Breve

Pequeña entrada que sirva de prueba de supervivencia. Hoy cumplo dos meses en el nuevo trabajo. Sigo contento y entusiasmado, cada vez más cómodo con las herramientas y con una visión más clara de los problemas. Me divierto, que es lo importante. Laia crece todos los días. A esta edad son puro aprendizaje. Es milagroso.

Trabajo

Estoy contento con mi nuevo trabajo. El cambio fue una buena decisión. Ya lo sospechaba pero no cae mal una corroboración empírica. Durante estas primeras semanas trabajé en un pequeño proyecto para refinar un sistema de recomendaciones que ya está en revisión y ahora estoy trasteando el flujo que sostiene el sistema de recomendaciones básico a una extensión interna de luigi adaptada a la infraestructura de la empresa. Por lo pronto me gustan el ambiente y los problemas. Las personas con las que colaboro a diario son amigables y dedicadas. Saben lo que hacen y saben explicarlo. Todo el mundo se siente muy comprometido. Las reuniones son escasas y rabiosamente al punto. Estoy entusiasmado con los proyectos que vienen y la empresa tiene el balance de desorden y madurez técnica en el que me siento a gusto. Que el viaje a la casa tome veinte minutos menos es ya de arranque un gran beneficio, pero resultó no ser el único.

Estado

No sé qué hago en la vida. No sé para dónde voy. No sé qué quiero. No sé cuándo estaré donde debo estar ni cuál es el lugar que me corresponde. Evado las certezas. Evado compromisos. Evado lo que siento y acepto lo que recibo. Me esfuerzo por no cultivar expectativas. No pretendo ser nada más que lo que soy. No tengo aspiraciones ni propósitos. Me permito respirar. Aprecio el cariño que me entregan. Quiero a quienes me permiten querer. Soy una presencia vaga, apenas perceptible, que atiende con paciencia y procura mantener una distancia que garantice seguridad y confianza. Tengo todo lo que necesito. Tengo, de hecho, mucho más de lo que necesito.

Inevitable

Today Laia learned that everybody eventually dies. Naturally, she does not want me to die. As I tell her that this is inevitable, I consider adding a promise of a return or a new opportunity to meet again maybe somewhere else (somewhere out there, far away). It just pops up. Perhaps that is the way religions were born: out of fear of telling children our time together is rather short. Fear of leaving them alone. Fear, really, of hurting them. Being my daughter, Laia is of course well aware of the ontology of ghosts (and monsters and zombies, she would add), so she actually looks forward to my reemergence as a semitransparent immortal entity; a presence she imagines both haunting and comforting. I suspect she would be thrilled to have her own personal ghost. Later, she will learn they are also essential to keep life on track. I will make sure to teach her that.

Compáñeme

Hay una forma de satisfacción particular que proviene de cerrar un día intenso en compañía de la hija. Me gusta rendirme ocasionalmente a su voluntad y permitirle que decida horas enteras de actividades (“Compáñeme, compáñeme, así bailando así”, me dice cantando). Pero por momentos también me alejo y solo la dejo ser: la miro e intento imaginar qué piensa, cómo ve el mundo, en qué enfoca su atención, y siempre me sorprende cuando al cabo de un rato de distancia me mira, se sonríe y vuelvo a ser su amigo viejo que siempre pierde en todos los juegos que se inventa. Me pregunto si cuando desde los cuarenta recuerde su infancia pensará en estos días que pasamos juntos dando vueltas por la ciudad.

Cravings

And yet, although a ghost (or precisely because a ghost), I crave for connection. Or if not connection (that is difficult), at least the opportunity of witnessing and becoming a piece of other people’s lives. A form of friendship. Perhaps from their margins. Maybe just briefly. And always vanishing. But there. For them. So much to learn.