Es domingo. Necesito comprar una sandalias. Cae nieve. No mucha. La suficiente. Gonta está en el balcón. Le gusta estar afuera, especialmente si cae nieve. Tenemos que estar pendientes de él en caso de que intente un salto libre en el vacío detrás de una torcaza. Plinio lo mira jugar desde la ventana y tiembla: tiene frío porque hace poco la calefacción del edificio entró en receso. Se suponía que ya había llegado la primavera. Hace tres días salí en pantaloneta al supermercado a comprar leche y huevos. Pero hoy es domingo y cae nieve. Que no está mal. No quiero decir que la nieve esté mal. Me llevo bien con la nieve. Algunos de mis mejores amigos están hechos de nieve.