Rango Finito

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absurdo

Rústicos

Como en otras de las películas del nuevo cine de terror francés, en Calvaire la amenaza se manifiesta en el mundo rústico, fuera de la seguridad certificada de las ciudades, pero el manejo visual, aunque novedoso y cuidado, evade la brutalidad explícita de las películas francesas (sello característico de la escuela). En cambio, intercala el martirio del protagonista (un joven cantante de ancianatos en manos de un posadero afable pero desequilibrado) con escenas extremistas de la típica (?) vida bucólica belga, como la iniciación sexual de un adolescente con un cordero (bajo la supervisión animada de familiares y amigos) y un baile improvisado e inquietante en una taberna. El campo en las películas del nuevo cine de terror francés es un territorio no sólo desconocido e incomprensible sino devastado socialmente (la deuda con The Hills Have Eyes et al. es innegable). Quienes lo habitan son personas con limitaciones cognitivas y/o mentales, desconectadas de la realidad y sumidas en hábitos malsanos y códigos morales corruptos. Salir de la ciudad es siempre el primer error.

Liberen a Paul

Paul Frampton está recluído desde el 23 de enero de este año en la cárcel de Devoto en Buenos Aires. Su trabajo consiste en estudiar y diseñar modelos teóricos de la física de partículas y aislar aspectos concretos de estos modelos (consecuencias de las ecuaciones que los describen) que permitan confirmarlos (o descartarlos) en experimentos como los que hacen en el CERN. Frampton fue capturado en el aeropuerto de Ezeiza cuando se disponía a tomar un avión hacia Bruselas con dos kilos de cocaína en el fondo falso de una de sus maletas. La historia de cómo llegaron esos dos kilos a la maleta es confusa. Frampton es profesor en la universidad de Carolina del Norte. Es un señor de 68 años dedicado compulsivamente a sus investigaciones. Como tantos físicos y matemáticos profesionales, sus habilidades sociales son reducidas. Frampton asegura que alguien que se identificó como una modelo checa con tetas descomunales (mi descripción) lo contactó a través de una página de conexiones personales en línea y le propuso un encuentro íntimo en La Paz. Una vez llegó a La Paz la modelo le escribió y le dijo que estaba en Europa y todavía quería verlo, pero necesitaba que reclamara una maleta que había dejado en Buenos Aires o algo de ese estilo. Frampton, incapaz de desconfiar, aceptó. De estudiar modelos teóricos a perseguir modelos fantasmas. Suena inverosímil, pero es plausible. Cualquiera que haya pasado algún tiempo dentro del gremio conoce a tres o cuatro ejemplares (hombres generosos y adorables pero ingenuos de corazón) que, cargados con suficiente testosterona reprimida, podrían reproducir la aventura de Frampton sin dificultad. Frampton, de hecho, ya había tenido incidentes similares con supuestas mujeres en China, pero esa vez sólo lo estafaron. Ahora los físicos que lo conocen (Glashow y Witten entre ellos) solicitan su libertad al Gobierno de Argentina mientras Frampton ruega a las directivas de su universidad que no lo dejen sin salario. Para demostrar que lo merece (y así pagar un abogado y mejor comida), continúa trabajando desde la biblioteca de la cárcel (mediante un sistema de encomiendas de artículos en discos compactos pues no tiene acceso a internet) y asesorando a dos de sus estudiantes por teléfono. Hace dos semanas subió un nuevo artículo al ArXiv. Más al respecto de su situación actual en el reportaje (pdf) de Marina Aizen para El Clarín.

La historia (caricaturesca) de Frampton ilustra a la perfección uno de los absurdos de la guerra idiota contra las drogas. Su caso, pese a lo excéntrico, no es una singularidad. Los físicos prestigiosos piden que Frampton sea liberado por ser un profesor respetable. Yo creo que los procesos penales a mulas son, sin excepción, desproporcionadas. Por las razones más disímiles (y muchas veces por pura desesperación), personas incapaces de dañar a nadie (pero usualmente con menos amigos influyentes que Frampton) terminan encarceladas tras actuar voluntaria o involuntariamente como mulas. Estas capturas no reducen el tráfico. Apenas, si acaso, lo desvían temporalmente hacia nuevas rutas o métodos. Los capturados no son fichas claves en el negocio. Son peones desechables. Detrás de cada captura (aquí un ejemplo reciente) hay una historia de una persona inocente que tomó una decisión estúpida pero no merece el trato que recibe. La mercancía debería ser incautada (si quieren castigar a los verdaderos traficantes) y el mensajero dejado en libertad.

Dungeon Quest

Dungeon Quest - Joe Daly
…and at the end of the day, isn’t the force behind the creation of this universe responsible for all the shit that goes down… all the actions and re-actions? Isn’t that thing we awkwardly describe as “God” really to blame for all this?” — Joe Daly, Dungeon Quest

Nadie entiende mi ansia de aventura ni mi disposición para el peligro, la poesía y el erotismo. Soy un héroe. Mejor aún: soy el arquetipo del héroe. Mi misión: la aventura. Mi pasión: la aventura. Mi motivación: la experiencia y la gloria, cuidadosamente cuantificadas e itemizadas para distribución adecuada en cada uno de mis siete atributos excepcionales. No tengo miedo: el azar me prefiere. No siento dolor. Mi aseo es impecable. Me alimento del terror de mis enemigos. Vivo por la batalla y la destrucción absoluta de aquellos que obstaculizan mi destino. Mi cerebro sobrehumano es un arma mortal. No necesito dormir. Con ayuda de plantas sagradas accedo en meditación al plano astral y trasciendo los estadios primarios del ser, viajo al averno y recobro, tras diezmar a un ejército de arpías, el báculo del Poligrifo. No siento odio. Soy compasión. Mi naturaleza me hace inmune a la maldad. Encuentro calma en la práctica del arte hermética consignada en grimorios y tratados arcanos protegidos por creaturas abominables. Los siete artefactos ígneos marcan mi viaje por tierras lejanas hacia la conjuración de la armadura florida del gólem. No soy ambicioso, sólo quiero el oro y la verdad, los cuales comparto con generosidad y sabiduría. Quienes aceptan mi superioridad reciben mi misericordia, que es infinita. Quienes me cuestionan sufren muertes dolorosas bajo el filo de mis uñas. Bebo su sangre. Sacrifico a sus hijos y violo a sus mujeres con mi miembro descomunal. Profano las tumbas de sus antepasados. Los hago pagar su atrevimiento. Quiero que entiendan que el respeto es el único camino posible en este mundo lleno de sufrimiento y mierda. Mi brutalidad es legendaria. Conozco mi propósito: es el poder que yace en la virtud. He leído el libro. Sé lo que me espera. Soy paciente y humilde. Me avergüenzan los himnos fastuosos que celebran mis victorias. No son mías, les digo, sirvo a la voluntad infalible de La Divinidad. Acepto sus designios como si fueran propios. Permito que actúe a través de mi cuerpo privilegiado y agradecido por sus dones. No soy alguien extraordinario, sólo he sido iluminado.

Martyrs

Un mártir puede ser creado. Basta ejercer control sistemático y cuidadoso de su existencia y extinguir su voluntad mediante la humillación reiterada. Se debe establecer un ritmo apropiado que canalice el código. El dolor es la sabiduría. Un mártir es un testigo. Su tormento lo libera del peso de ser y la necesidad de la culpa. Antes que física, su experiencia es moral. Por eso (ya) no tiene miedo. Está limpio de humanidad. Sus ojos miran sin rencor ni ansia de venganza, desde la disposición infinita para el amor de quien se sabe perdido. El aprendizaje último del martirio es siempre la sublimación del sufrimiento que precede a la comprensión incomunicable de lo esencial.

Mártires
La verdad está adentro.