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alimentación

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En parte por Laia y en parte por mi ansiedad reciente por no morirme tan pronto ahora le prestamos mucha más atención a la comida que compramos y en especial a la carne. En el supermercado toda la carne de res es de criaderos industriales (así que sólo comemos carne muy ocasionalmente, cuando pasamos por el mercado hipster del centro) pero entre las opciones de pollo hay unos paquetes de pechuga orgánica por ahí al doble del precio del resto del pollo disponible que aclara muy visiblemente en la etiqueta todo lo que NO hacen con ellos (no toman antibióticos, no reciben hormonas, no comen forzados, no son caníbales, etcétera.) También hay pollos enteros con esas mismas características. Ante el estante del pollo todavía dudo a veces por culpa del precio, pero a punta de leer regularmente la lista de particularidades de los pollos orgánicos desde hace poco me entra una desazón profunda y me pregunto por qué tiene que ser el pollo sano el que trae aclaraciones y no el de criaderos industriales. Tal vez en una sociedad más evolucionada y responsable pero todavía carnívora será el empaque de pollo de criadero industrial el que traiga una lista detallada de todo lo que le hacen, administran e inyectan. Entonces la gente sabrá qué es exactamente lo que paga por ese precio.

Foto de una granja de pollos en Ontario en 1945.

Eficiencia nutricional

El nuevo método de consumo de fruta de Laia consiste en mandarse un pedazo grande de banano, durazno o ciruela directo contra el ojo para que los nutrientes sean absorbidos por la esclerótica directamente. Aunque arde, es más eficiente.

También ha intentado (por lo pronto sin éxito) usar la nariz para aprovechar la permeabilidad natural de la mucosa pituitaria.

Trance

En condiciones normales, Laia se toma un tetero de 120 mililitros cada tres horas. Puede tomar más, pero esto aumenta la probabilidad de que vomite el exceso de inmediato. Menos de 100 mililitros la dejan insatisfecha. Hace varios días que le doy al menos uno de los teteros acostada en la cama. Ella lo recibe y toma con molestia al principio pero luego, no estoy seguro exactamente en qué punto, reduce la resistencia y se dedica enteramente al trabajo de chupar. Un poco más adelante, entrecierra los ojos y mueve las pupilas como si estuviera soñando pese a estar despierta. Este período de (a falta de otro nombre) trance dura entre un minuto y dos y termina abruptamente cuando la leche se agota. Entonces los ojos recuperan su estado activo. A su edad la relación con la alimentación es enteramente instintiva así que no sería extraño que el placer del acto de comer fuera amplificado en el cerebro para consolidar el hábito. El efecto natural podría ser el de una droga psicoactiva poderosa con un período de actividad brevísimo. La envidio.

Tercer ciclo lunar

Cada vez la risa es más frecuente aunque creo que todavía no me reconoce totalmente. Tampoco reconoce su nombre. A veces duerme bien y a veces duerme mal. Todavía no entendemos de qué depende. Los manuales proponen la creación de una rutina pero mi impresión es que la rutina (si se le puede llamar así) la impone ella. Igual no es malo: es divertido adaptar la vida a los designios de una pequeñita déspota sonriente que hace globos de baba. Hace un par de días estuvimos hasta las dos y media de la madrugada conversando. Creo que me quedé dormido antes que ella.

El control de las manos ha mejorado muchísimo. También su visión. Ahora puede tocar lo que quiere tocar (dentro de un margen de error de unos cinco centímetros). Adora los móviles. Queremos llenar el techo con todos los que podamos encontrar. La ropa que antes parecía inmensa ahora apenas le queda. Ya empezamos a usar la ropa que corresponde a los tres a seis meses y a prescindir de la otra.

Hace un par de días, durante el baño, redescubrió sus pies.

Janak vino a visitarla por cinco días. Jugamos Dance Central 2. Nos fue conferida la misión de asegurarnos de que Laia pronuncie apropiadamente las palabras “out”, “about” y “sorry”. Según Janak, el acento canadiense sobre esas palabras es fonéticamente ofensivo para el angloparlante de bien.

La licencia de maternidad de Mónica termina hoy. Mañana regresa al trabajo. Este año (“académico”) Laia será mi única ocupación. Tal vez escriba y programe por las noches, dependiendo del cansancio. Durante los primeros días iré con Laia a la universidad al mediodía para que reciba un almuerzo. De resto, la alimentación diaria dependerá de mi habilidad con los teteros y su disposición a la resignación. Esperamos que no sea necesario utilizar leche de fórmula. Durante el último mes Mónica se ordeñó regularmente y tenemos una buena provisión en el congelador. A ver cuánto aguanta.