Al principio Big Questions es engañosamente simple: pájaros conversan en la pradera. Son indistinguibles los unos de los otros. Son pájaros haciendo lo que hacen los pájaros que además hablan de lo que hacen: comen, descansan, comen más, vuelan, construyen nidos, sobreviven. Se sienten como pequeñas escenas absurdas y minimales sin propósito, casi sin escenario, un experimento de improvisación dramática. Pronto, sin embargo, los pájaros ganan nombres y empiezan a diferenciarse. El mundo de los pájaros se conecta y expande. Aparecen nuevos personajes y un universo que todos comparten. Una guerra, tal vez. Los pájaros se enfrentan a sus creencias e interpretan sus pequeñas realidades, alteradas por la miseria de los hombres. La historia que surge de la acumulación de arcos es pura melancolía y fatalismo. Si hay un sentido los supera. Si hay explicaciones los evaden. La vida sigue para quienes pueden permitírselo hasta que se acaba. Es un bucle sencillo y cruel. No hay nada más.

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