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Símbolos

Ya octubre. Se alcanza a sentir el cierre del año en el aire frío y las capas de ropa que se acumulan para contrarrestarlo. Llevo ya casi un mes enseñándole a leer en español a la hija. Avanza bien. Al principio me impacientaba pero ya aprendí a llevarle el ritmo. Para este momento ya conocía las letras así que el problema no es reconocerlas sino cómo leerlas en conjunto. Eso hace más fácil la tarea y seguimos el Nacho Lee con rigor. Lo difícil es competir con la lectura en inglés que aprende en paralelo en el colegio. El inglés y el español se aprenden a leer de formas radicalmente opuestas y es tentador, para ella, transferir estrategias de un lado al otro. También empezamos a usar las regletas clásicas para aprender aritmética sin mucho método más allá de memorizar los colores y empezar a jugar. Esos ejercicios le encantan y los hace sin esfuerzo y con bastante gusto por ratos largos. Se me hace que se parecen a los ejercicios de piano. La lectura es, claro, más exigente. Esta semana por las noches, antes de dormir, estamos leyendo juntos un libro por primera vez. Elegimos uno de Isol cortito y vamos palabra a palabra. Es bien lindo.

Sol

Ando inapetente de lectoescrituras tal vez por culpa de la calor, que llegó con fuerza hace pocos días tras un mes de lances tímidos. Queda apenas un mes para el quinto cumpleaños de Laia, quien anda de buen paladar y entusiasmada con las letras. Hoy le pedí que me escribiera SOL, le di un par de pistas, y volvió con SOL en un papel. Quiero ver cuánto aprende sin ajustarla dentro de un método, a punta de puro interés propio (y exposición). A esta edad aprenden más rápido de lo que asimilan que aprendieron y muchas veces el verdadero problema es cómo inculcarles la seguridad que necesitan para sentir que saben lo que todavía no saben que saben. En el trabajo hoy cumplí tres meses, o sea que ya estoy por fuera del período de prueba, sea lo que sea que eso signifique. El ambiente sigue siendo entretenido y agradable; aprendo vainas cada día. Por las noches leemos con Laia el primer volumen de His Dark Materials de Philip Pullman. El oso la maravilla e intriga tanto como a mí cuando lo leí por allá hace veinte años, recién traducido al español. Hace un par de semanas compramos pasajes para visitar Barcelona a final de agosto. Espero aprovisionarme de libros largos en español que resistan al menos dos años de lecturas para antes de dormir.