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biografías

Desatento

Soy malo para sostener la atención con dedicación. Cuando lo logro llego a eso a punta de imponerme restricciones y cortar de lleno con diferentes actividades que, en principio, podrían parecer inanes, como leer periódicos, además de adoptar rutinas rigurosas. Es un estado muy frágil que a su vez me promueve el tipo de angustias que por otro lado también procuro mantener bajo control. No he logrado encontrar en ese espectro intermedio el punto satisfactorio que me permita concentrarme en lo que quiero hacer sin que eso implique sufrimiento por el riesgo constante de perder lo alcanzado. Lo más parecido a eso es no pensar mucho y aprovechar los breves momentos de fluidez circunstancial, ya desde la consciencia de que nunca habrá nada mejor que eso.

El viaje de Alexander Grothendieck

La columna de hoy está dedicada a Alexander Grothendieck. Todo matemático joven tiene una época de fascinación con Grothendieck. La mía fue breve pero intensa. Su aporte matemático es excepcional y su biografía es, por decir lo menos, singular (no hubo espacio en la columna para mencionar que Grothendieck no tiene nacionalidad. Ser hijo de una pareja de judíos anarquistas a principios del siglo veinte tiene consecuencias.)

Como complemento a la columna, aquí está el informe de Grothendieck sobre su viaje a Hanoi, aquí una de las cartas que escribió para rechazar el premio Crafoord, aquí el texto de su conferencia Allons-nous continuer la recherche scientifique? y acá un perfil biográfico-filosófico-matemático de Grothendieck muy completo y en español escrito por Fernando Zalamea para su libro Filosofía sintética de las matemáticas contemporáneas.

Siempre me ha intrigado el contraste entre la valoración altísima de sus ideas matemáticas y el desprecio casi agresivo que recibieron sus posiciones políticas dentro de la misma academia que lo aclamaba. Muchos científicos pierden cualquier noción de objetividad cuando cuestionan la legitimidad/moralidad de sus medios de subsistencia. Esa agresividad sin duda contribuyó a que Grothendieck se alejara.

Alexander Grothendieck, 1951
SuperGrothendieck en 1951