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Dislocado

Cada tanto siento, en el medio del proceso de orinar en un baño público, que tal vez esté en un baño para mujeres por error. Lo pienso incluso mientras estoy parado ante el orinal. Creo que sólo una vez he entrado por accidente en un baño de mujeres, y no pasé de la puerta (de pronto alcancé a llegar al lavamanos). Aún así la duda nunca se va muy lejos y vuelve a incomodarme cuando menos me lo espero. Quizás no entendí bien el signo, pienso. El signo siempre me agobia pues no es estable. Tal vez por eso me alivia encontrar cada vez en más lugares los baños mixtos.

Dilemas

Tengo unas medias lateralizadas, o sea con una letra que indica en qué pie deben ponerse. Son las primeras medias que veo con esa peculiaridad y la directiva implícita me agobia porque crea una necesidad de corrección que nunca había sentido al ponerme medias (y que sí existe con los zapatos, claro). Como es obvio, la resisto radicalmente llevando la que dice L a la derecha y la que dice R a la izquierda pero ahora siento que al hacer eso simplemente creo otra norma en oposición a la impuesta: conjuro una opresión dual. La alternativa es llevarlas al azar, pero cuando el azar me entrega un resultado que encaja con la exigencia de las letras me siento atrapado. Al fondo de todo esto siempre tengo además la duda de si al llevarlas al revés de lo indicado estoy perdiendo parte de los beneficios que sus creadores imaginaron al diseñarlas. Mejor dicho, no hay forma de ganar con estas medias.

Medida

No sé en qué ando. Supongo que no en mucho. Observación: ahora que la niña es más grande se pueden hacer siestas más largas. Desarrollo: a medida que se haga mayor podré hacer siestas más y más extensas hasta llegar a la siesta eterna, o sea ese mítica siesta que arranca a las dos de la tarde, después de un almuerzo dominguero cargado, y empata sin sobresaltos con el sueño de la noche, despachándolo a uno sin escalas en un lunes jubiloso donde todo se siente recién creado.

Cerré mi juego de coplas ayer por la tarde. Algunas personas se adhirieron espontáneamente al movimiento y hubo intercambios divertidos. Como cada tuit costaba más, reduje notablemente mi frecuencia. En ese sentido fue un buen ejercicio: me creó un reflejo de medir si valía la pena decir algo sobre el tema del momento considerando el costo de la redacción que aún persiste aunque ya no intente las rimas (que de cualquier forma eran pobres, pero la estructura algo de trabajo requería).

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Ayer de vuelta al trabajo pensé que tal vez debía hacer el esfuerzo raro de escribirlo todo en rima. Empecé con pequeñeces, nada que nadie notara. Un tuit, por qué no, de peces, sobre una desmelenada. Fui cogiendo más confianza con el paso de ese día, y para hoy, chiste y chanza, mi timeline es poesía. Por supuesto no es de gran habilidad, no hay ingenio, más que todo es pa’marcar otro ritmo en ese reino. No demoro en aburrirme. Estos juegos nunca duran. Hasta entonces a aguantarme cada coplita que suba.

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Por estos días escribo en Mundo Pelota, un blog colectivo que Óscar organizó y montó para echar carreta sobre el mundial. Continuando con la tónica cuantitativa que llevo desde hace unos meses, he bajado datos de jugadores de WhoScored.com y pienso ir armando pequeños gráficos estáticos (y tal vez alguno interactivo) a medida que se acumula información con cada serie de partidos. Por lo pronto he escrito algo sobre el índice de masa corporal de los jugadores y algo sobre duelos aéreos y estatura. En el blog la categoría de estos ejercicios será Cuentas Alegres. Más adelante subiré los datos y código a este repositorio de GitHub.