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brutalidad

Sobre el gas pimienta y las apariencias

Según la Policía Nacional, el uso de este gas “mal empleado, sin sujeción a la norma o los reglamentos, se convierte en brutalidad y, que bien empleada, se presenta como justa y necesaria y nos hace aparecer como seres civilizados”.

Tomado de aquí (lo que a su vez es tomado de acá.)

Largas agonías

El llamado nuevo cine de terror francés es sangriento. Dentro del género del cine de terror sangriento, el cine de terror francés es notablemente sangriento. Uno de sus ingredientes recurrentes es una mujer lavada entera en sangre (propia y ajena) que suelta un aullido rabioso hacia la entidad real o figurada que permitió su martirio. A diferencia de Saw, Hostel y similares, en el centro del nuevo (ya no tan nuevo) cine de terror francés no está la tortura sino el asalto. Las protagonistas son sitiadas y reducidas por amenazas incontenibles e incomprensibles ante las que la única respuesta aceptable es la brutalidad recíproca. La acción se inicia rápido, sin preámbulos empáticos, y la violencia desatada asciende sin pudores comerciales hasta el clímax del cierre (que por lo general destruye cualquier expectativa de redención). La tensión se sostiene sobre la capacidad de resistencia de los personajes. A partir de cierto punto, la inclemencia del castigo los libera de sus limitaciones físicas.

Las cinco películas canónicas del nuevo cine de terror francés son Haut tension (2003), Ils (2006), À l’intérieur (2007), Frontière(s) (2007) y Martyrs (2008).

Aunque producidas independientemente, las cinco están repletas de puntos de contacto y en conjunto conforman un comentario mordaz a los temores del cómodo urbanita (¿francés?) contemporáneo. En Haut tension dos estudiantes universitarias son acechadas por un plomero sucio, gordo y burdo. En Ils una pareja de intelectuales franceses aislados culturalmente en Rumania reciben una visita de cortesía de los salvajes nativos. En À l’intérieur una mujer embarazada es atrapada en su propia casa por una psicópata empeñada en hacerle una cesárea a tijera. En Frontière(s) un grupo de muchachos de la banlieue parisina escapan de la ciudad en medio de disturbios pero son capturados por una familia caníbal neonazi. Y en Martyrs… bueno, de Martyrs es mejor no decir nada.

Algunos también incluyen en esta lista a la belga Calvaire (2004). La veré mañana.

Rutina apocalíptica

Creo que no me molestaría que el mundo se acabara de repente en diez días siempre y cuando no fuera doloroso. Hay mundos acabándose todo el tiempo en todas partes pero casi nadie piensa en eso. Ciertos mundos se terminan en medio de mucho dolor y mucha confusión. En otros el sufrimiento es apenas perceptible. El mundo es un concepto muy frágil que se sostiene, ahora que Dios no existe, sobre la idea de que TODOS compartimos una experiencia objetiva muy complicada de aislar pero evidente para los sentidos. Esta idea se sostiene a su vez sobre la ilusión de que el lenguaje (entendido ampliamente) nos permite transmitir con claridad estados mentales. Cuando hablamos de el mundo nos referimos, en realidad, a esta red de intercambios de mensajes. Dado que los mensajes tienen un radio de alcance limitado dentro de la red, es más preciso hablar de varios mundos que de un único mundo. El fin de un mundo es la destrucción de las condiciones que permitían compartirlo y la consecuente inutilidad de las palabras. En cada soledad hay uno.

Matones, una guía práctica

  1. En contravía de la sabiduría popular, los matones casi nunca son cobardes.

  2. Los matones vienen en varias formas y tamaños. Obsérvalos. Recolecta inteligencia.
  3. Escapar de una batalla perdida no es un acto de cobardía.
  4. El ansia de seguridad o popularidad te hace débil y vulnerable.
  5. ¿Qué es peor? ¿El desprecio que reciben los informantes? ¿La miseria que reciben las víctimas?
  6. Lo brutal puede ser moldeado por brutalidades que tú no podrás superar.
  7. La astucia es tu aliada.
  8. El respeto que ganas con integridad no se pierde sin tu permiso.
  9. No te rías de lo que no te parece gracioso. No apoyes una opinión que no compartas.
  10. Los independientes son amigos de los independientes.
  11. La adolescencia muere a sus cuatro años. Tú vives hasta los ochenta.
Señor Kempsey

Un ejemplo: el asesinato de Tori Stafford

El ocho de abril de 2009, Michael Rafferty (28 años) y Terri-Lynne McClintic (18 años) secuestraron, violaron y asesinaron a Victoria Stafford. Victoria Stafford tenía ocho años. Vivía en Woodstock, Ontario. Un video de una cámara de seguridad inculpa a McClintic: aparece acompañando de la mano a Stafford en la última imagen disponible de la niña con vida. McClintic se declaró culpable de todos los cargos e indicó a la policía dónde se encontraba el cuerpo. Tras confesar, fue condenada a cadena perpetua. Rafferty asegura que es inocente.

Cuando lo encontraron, el cuerpo de la niña estaba desnudo de la cintura para abajo. Hay señales de violación. Los golpes que recibió antes de ser ultimada a martillazos en la cabeza dejaron lasceraciones en el hígado y varias costillas rotas.

Ayer McClintic testificó en el juicio contra Rafferty. Su versión es la siguiente: Rafferty ordenó a McClintic secuestrar a una niña. Esperaron por la oportunidad a la salida del colegio. Stafford fue elegida porque estaba sola. La llevaron en el carro a una zona deshabitada cerca de Mount Forrest, Ontario, donde Rafferty procedió a violar a Stafford en la silla trasera. Cuando terminó, dejó el carro. McClintic buscó a la niña, la sacó del carro y le pidió perdón. La niña le rogó que no permitiera que él lo hiciera de nuevo. McClintic le dijo que era una niña muy fuerte. Rafferty regresó y le arrebató a la niña. La niña no quería soltar la mano a McClintic, pero McClintic sabía lo que iba a pasar y no quería presenciarlo, así que se alejó. Los gritos de la niña aparentemente revivieron memorias de su infancia (no entró en detalles) y estos recuerdos la motivaron a regresar al carro, empuñar un martillo y acabar con la vida de Victoria Stafford.

Los periódicos describen lo anterior como rabia reprimida debida a traumas de infancia. También se refieren con regularidad a McClintic y Rafferty como la pareja de drogadictos.

La culpa es siempre de sus historias. La narrativa diluye la responsabilidad.