Decimos que todos somos quien no somos para no ser quienes somos cuando no somos quien no somos. En realidad nunca podríamos ser quien no somos y ni siquiera queremos serlo. Apenas decimos que lo somos para negar las fosas (de seguridad, de privilegio, de comodidad, de rango) que previenen que quien no somos pueda ser quien somos. Necesitamos a esos que no somos para seguir siendo plenamente quienes somos. Sólo así podemos seguir dividiendo el mundo entre los nosotros y los (pobres, oprimidos, humillados, explotados, masacrados) otros que por fortuna no somos todos.