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Colgantes

Quinto ciclo lunar

Laia completó su quinto ciclo lunar el domingo. Los principales progresos son físicos. Tiene fuerza en las piernas y le gusta sostenerse en pie con un poco de ayuda de mis manos en las caderas. También disfruta estar sentada. Las conversaciones son cada vez más largas y los sonidos más complejos. Se emociona mucho cuando le hablan y responde a gritos muy agudos y cortantes. Es sociable y calmada. Sonríe fácil. Atiende cuando otras personas le dicen algo. Hace una semana larga que le está saliendo su primer diente. Un incisivo inferior pero no de los centrales. Esto ha dificultado el sueño. Un chupo parece mermar la molestia.

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El viaje a Toronto fue tranquilo. No hizo mucho frío. Caminamos la cuota usual y vimos a Juan Pablo en el barrio chino. La exposición de Diego Rivera y Frida Kahlo en la galería de arte de Ontario me impactó mucho. No pensé que una exposición sobre ellos me pudiera llegar a conmover. Iba desprevenido y me dio durísimo. Creo que la pérdida del embarazo de Kahlo en Detroit nos conectó mucho con los personajes. Hay mucha tristeza y mucho amor en su historia. La exposición logra mostrar eso sin restregar sentimentalismos. No sé cómo hace. Está muy bien armada.

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Ahora mismo Santiago está de visita. Vino a sustentar su tesis. A Laia le llama la atención Santiago probablemente por lo alto y por la barba. Con Santiago fuimos a la casa de su asesor a cenar. Laia fue obviamente el centro de atención.

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Laia ha probado: granada, granadilla, uchuva, blueberry (?), calabaza, manzana y lenteja. A casi todo le hace mala cara e intenta escupir. Durante el próximo mes tendremos que empezar a incluir sólidos en su dieta.

Cuarto ciclo lunar

Ahora se duerme sola. Ese es su mayor avance. Se duerme fácil, sin bailes eternos por toda la casa. Sería casi revolucionario de no ser porque tuvo una regresión (sospechamos que es producto de la gripa) y la regularidad a la hora de comer fue la mayor damnificada. Esto obviamente me angustia porque mi religión se basa en garantizar que coma cada X horas (con X inamovible), y en el estado de conmoción actual eso es casi imposible de garantizar (para cualquier X razonable). Sergio dice que me falta carácter.

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El viaje a Nueva Orleans fue agradable. Laia disfruta el contacto y la interacción con otras personas y allá había gente y distracciones por todos lados (cosa que es más difícil ofrecerle acá en la casa). Eso contribuyó a que durmiera mejor y estuviera en general de muy buen ánimo. Durante una caminata larga por Magazine Street la acomodé en el cargador de tal manera que mirara hacia adelante. Una vez superó el vértigo del espacio infinito frente a ella parecía maravillada con la vista. También, luego, vimos nubes desde arriba.

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La gripa ha resultado suave. Queremos creer que los anticuerpos frescos en la leche de Mónica hacen la diferencia. Tenemos una solución salina para que baje los mocos y cada vez que podemos entra al baño durante las duchas a respirar vapor. De paso, empezamos a ducharla con nosotros. Le encanta el chorro de agua en la espalda y se ríe cuando le cae en la cabeza y el agua le corre por la cara. Hoy, aprovechando que la tina está recién lavada, estuvo hundida en agua hasta el cuello jugando con unos animales de caucho (publicidad de laboratorios clínicos) que le trajo mi mamá.

Laia (un poco bizca) y las peligrosas beignets de Café du Monde.

Támesis

Ayer vi a un señor comiendo pizza en el río. Cruzaba el puente de camino al centro y lo vi parado en una piedra en la mitad del río: un hombre con tatuajes, barba y gorra, con un pedazo de pizza en la mano. No sé cómo hizo para llegar ahí. Miraba la corriente desolada y comía. Hace unas semanas, cuando Santiago estuvo de visita, paramos en ese mismo puente a ver los bancos de peces. Había cientos de todos los tamaños en pausa bajo el puente dentro de su travesía primaveral contra la corriente. A unos quinientos metros del puente hay un dique que impide que continúen su viaje (que cierren su ciclo), pero eso los peces no lo saben, así que nadan hasta el dique e intentan escalar la caída de agua, usualmente sin éxito, con el propósito instintivo de volver al paraíso oxigenado donde nacieron sus antepasados.

Consuelos


Basado en un diálogo de Inframundo.

Lunes

Tormenta. Última clase del semestre. Qué aburrido es este diario. Nunca pasa nada. Nunca llegan los extraterrestres para rescatarnos y llevarnos a ese lugar mejor donde todos somos luz dirigida que fluye y se mezcla hasta transformarnos en una sola entidad múltiple e infinita. ¿Dónde están los extraterrestes? ¿Por qué no vienen? ¿Qué los detiene? Llevamos siglos esperándolos. Tengo algunos planes para las largas (si no eternas) vacaciones. El primero es montar la nueva versión de HermanoCerdo. Es algo que pensé en tener listo en enero pero finalmente fue imposible. También quiero traducir un cuento de Sergio de la Pava y una crónica de Heydar Radjavi. Por otro lado quiero retomar la escritura. Tengo varios proyectos pero son difusos. Tal vez lo más concreto es una novela juvenil sobre un niño con un primo enfermo un poco mayor que él que tiene poderes sobrenaturales. Pero también está esa premisa que vuelve y vuelve sobre las personas atrapadas, por la guerra, en un instituto de investigación científica en la periferia de una ciudad que a veces parece más bien un centro de reclusión psiquiátrica. Son ideas no más, con algunas notas y diagramas dispersos en cuadernos. Otra cosa que quiero escribir es un ensayo al respecto de la dimensión política del Princeton Companion to Mathematics. Es algo que discutí hace un año largo con Andrés pero nunca pude desarrollar.

La experiencia de dictar un curso para ciento treinta personas fue mucho más agradable de lo que hubiera pensado. Obviando la ansiedad constante previa a cada clase por culpa de mi miedo a hablar en público, el ejercicio de dictar este curso me hizo bien. Fue saludable e interesante. Me obligó a repensar mi relación con el tablero y, en general, el escenario de clase. La pedagogía a escala industrial requiere mucho más histrionismo que el que se requiere para grupos pequeños. Es necesario mantener la atención (Con grupos pequeños, al contrario, usualmente he optado por ofrecer atención individualizada mucho más que apostar por una atención grupal). Un problema que sentí, y que no pude solucionar, es que es terriblemente difícil recibir retroalimentación y mucho menos tener una conciencia clara de las dificultades que tienen los estudiantes. La comunicación es mayoritariamente unidireccional. Eso me frustra. También me hubiera gustado tener más control de la clase en general, pero, por otro lado, el hecho de que el curso contara con un supervisor me permitía desentenderme de una fracción de las labores administrativas tediosas que son necesarias para que estos cursos funcionen. Unas por otras.

Martes

Ciclos anidados (12): Tren

Everyone suddenly burst out singing


And laughing, and crying, and shouting and praying, kneeling on the road and kissing the filthy tarmac right in front of me, and dancing and praising God for ridding them of Hosni Mubarak – a generous moment, for it was their courage rather than divine intervention which rid Egypt of its dictator – and weeping tears which splashed down their clothes. It was as if every man and woman had just got married, as if joy could smother the decades of dictatorship and pain and repression and humiliation and blood. Forever, it will be known as the Egyptian Revolution of 25 January – the day the rising began – and it will be forever the story of a risen people.
Robert Fisk