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cómics

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Me enteré, leyendo la biografía dibujada y escrita por Mizuki, de que Hitler vivió algún tiempo como vagabundo en calles y resguardos temporales en Viena. Esto poco después de su fracaso primero como artista y luego como arquitecto. De hecho, en su revisión médica para entrar al ejército austro-húngaro fue rechazado por desnutrición. También parece ser que era un silbador extraordinario.

Hitler - Shigeru Mizuki

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Pasamos la tarde en el festival de cómic del pueblo. Lo organizan en la biblioteca central. Entrada libre. Hicimos una fila para que Chester Brown nos firmara su último libro, una recopilación de pasajes bíblicos relacionados con el trabajo sexual. También fuimos a pedirle a Jeff Lemire que nos firmara Essex County, uno de mis libros favoritos. Le di las gracias por la firma y sobre todo por lo que hace en sus historias. También fuimos a saludar a Powerpaola y le pedimos que nos firmara Costuras, el libro que hizo con Alejo. Este fin de semana leí varios cómics: el segundo volumen de Descender, de Lemire y Nguyen; los dos volúmenes finales de MIND MGMT, de Kindt; Patience, de Clowes; y This One Summer, de Jillian y Mariko Tamaki. Mientras Brown me firmaba el libro intentó conversar. Me preguntó qué autores me gustaban. No respondí nada muy articulado. Me puso nervioso que me hablara. Me sentí evaluado y mal preparado. Me pasa mucho cuando termino en una interacción social que no preveía. Al rato llegó Seth y le preguntó si había visto a no sé quién. Cuando Brown se fue Seth tomó su lugar y firmó libros por dos horas. Varias veces pasé junto a su mesa y lo miré un rato. Me intriga mucho Seth: siempre impecable. Es como ver a alguien que viene de otro universo, que está aquí solo temporalmente y por las noches, cuando nadie lo ve, se desintegra con todo y sombrero.

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En el tranvía de regreso a la casa leí Countless Haints, el primer volumen compilado de Harrow County, un cómic de Cullen Bunn y Tyler Crook. Es una historia de terror gótico bucólico. Una niña criada en una granja descubre que es la reencarnación de una bruja que fue quemada hace algunos años en su pueblo. El pueblo a su vez descubre que debe volver a matarla. El contexto es muy rico y prometedor. Me recordó Through the Woods, de Emily Carroll, otra belleza de terror que leí recientemente. La fantasía paranormal se consolida como uno de mis géneros favoritos. Otro cómic reciente de la misma familia: The Underwater Welder de Jeff Lemire.

Harrow County

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the wrong place

The Wrong Place, de Brecht Evens, es un cómic laberíntico pero el espacio de confusión que construye más que físico es social: una comunidad sobre-intensa de conexiones, encuentros y aspiraciones de ascenso dentro de escalas de popularidad y éxito diversas. Y creo que lo que pensé mientras lo leía es que esa sociedad que intenta caricaturizar Evens (es realmente maravilloso todo lo que puede hacer con papel, acuarelas y páneles libres) siempre me intimidó y aturdió. Nunca supe cómo hacer parte de eso ni tampoco por qué hacer parte de eso era importante. Por temporadas lo intenté. Intenté seriamente integrarme, camuflarme entre eso y aprender el lenguaje y referencias. No lo logré del todo. No encontraba mi lugar. Tarde que temprano siempre me sentí el que estaba afuera y no estaba seguro de si los admiraba o los compadecía. Mi amor propio oscilaba de un extremo al otro. ¿Cuál era el sentimiento que me podía permitir? ¿Todo se reduce al orgullo? No es coincidencia que a mi edad esté medio desempleado y aislado, que hable muy ocasionalmente con otras personas y tenga tan pocos amigos que perduren. A veces me culpo por mi desinterés, mi desprecio. Es lo que merezco, pienso, lo que quise. Pero no recuerdo para qué lo quería ni qué ganaba con esa seguridad que viene de la distancia como doctrina de vida. Hay un personaje dentro de The Wrong Place que representa ese punto de vista, creo, se llama Gary. Mi sospecha es que la mayoría de la gente se siente así ocasionalmente. Algunos tal vez son mejores que otros para disimular la molestia, o no molestia sino frustración, tal vez, pero todos sienten, a medida que el tiempo pasa, que están perdiéndose esa vida que todos los demás sí tienen y acumulan, esa prosperidad de los capaces. Porque ellos sí quieren de verdad. Porque ellos sí son auténticos y valientes. Porque ellos sí tomaron las decisiones adecuadas y saltaron. Y uno no. Uno es un pusilánime. A uno no le dieron las ganas o lo que quiera que se necesitara para no estancarse y por eso perdió. Dice Gary: “Lo que me gustaba, lo que era realmente bueno… Cuando éramos niños, la gente lo dejaba solo a uno, a nadie le importaba un culo. Uno… Uno hacía lo que quería, sin tener que… no sé, ser su Ambición, sin tener que pensar sobre… qué puta DIRECCIÓN tomara su puta VIDA.” Creo que como Gary yo también me he dejado enredar en exigencias (internas) de Ambiciones y Rumbos y nunca he sabido manejar bien nada de eso: la competencia me aturde y mi autoestima está convencida de que se me acabó el tiempo y no hice nada, no logré escalar, no tuve fuerza, perdí, lo (mucho) que tengo no lo merezco. Ya me acostumbre a que mi filtro para ver la vida sea la insatisfacción, sobre todo con lo que soy y lo que hago. Desde que dejé de aspirar a cosas (a otras vidas) me siento un algo mejor. Aunque el miedo al futuro persiste. Eso no se va.

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Este cómic (visto acá) me dejó pensando:


Digamos que tenemos a los seis doctores del estudio y que el que tiene la pistola (el cuarto) aprieta el gatillo y se vuela los sesos. El cómic mismo sugiere que tal vez los primeros tres doctores puedan acreditar (momentáneamente) que la ruleta rusa es segura, pero el quinto y el sexto, habiendo presenciado la muerte de su colega, de seguro no estén de acuerdo con esta afirmación. Para constatar esto basta ver sus caras de horror en el momento en el que el cuarto doctor se pone la pistola en la sien — imaginen que esa cabeza explotara. Así, un cálculo más justo del experimento sería el siguiente: dado un juego de ruleta rusa con seis doctores numerados, si la bala le corresponde al doctor N, entonces apenas N-1 pueden acreditar que la ruleta rusa es segura. De resto no. Sea X la variable aleatoria que dice cuántos doctores pueden asegurar que la ruleta rusa es segura. Si el primer doctor se pega el tiro, X es igual a cero. Si el último doctor se pega el tiro, X es igual a cinco. Asumiendo que la probabilidad de recibir el balazo es uniforme entonces el valor esperado para X es: $$ \frac{0+1+2+3+4+5}{6} = \frac{15}{6} = 2.5. $$ O sea que si se hiciera lo que plantea el cómic lo más probable es que apenas 2.5 de cada seis (en promedio) aseguraran que la ruleta rusa es segura, un estimado más cercano a la realidad psicológica del juego.

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Hoy leí la biografía en cómic de Louis Riel escrita y dibujada por Chester Brown. Durante el viaje a Quebec había leído Paying For It, una especie de autodocumental donde Brown presenta, sin mayores atenuantes, su faceta como cliente de prostitutas tras renunciar a la posibilidad de tener relaciones amorosas con mujeres (pues considera que estas relaciones son inevitablemente desgastantes para ambas partes y nocivas en tanto que a la larga destruyen amistades cordiales que serían siempre preferibles (hay mucho que se puede decir sobre esto, pero mejor acá no me extiendo)). En algún momento de Paying For It una de las prostitutas le pregunta cuál es su trabajo y él le cuenta que es dibujante de cómics. En una visita posterior le lleva una copia de su biografía de Louis Riel. Me pregunto qué habrá pensado la prostituta de este libro. Debió confundirla mucho. A mí me confunde. Es raro. Aunque Paying For It y la biografía de Riel son dos libros radicalmente distintos en su concepción, temática y casi cualquier otra dimensión concebible, el acercamiento al pensamiento de Brown en Paying For It tal vez permite apreciar mejor el sentido de la distancia emocional con la que Brown presenta la vida de este revolucionario canadiense del siglo diecinueve que fue, a su manera y desde la tragedia, instrumental en la conformación del Canadá moderno (o al menos su estructura topológica). La percepción de Brown de los dramas humanos es, por decirlo de alguna forma, fáctica: no hay ningún sentido de conexión con la vida interior de los personajes, Riel son sus obras y palabras, sólo lo explícito es constatable y por tanto real. La historia es cruda en sus detalles y anticlimática casi por diseño. No hay intento alguno de sublimar al personaje o enaltecerlo. Algunos podrían leer en esta distancia un intento de objetividad pero yo al contrario tiendo a pensar que es un retrato profundamente subjetivo que se basa en enfatizar la extrañeza que a veces se pierde al contar una historia y disolver las narrativas más estructuradas de donde probablemente nace la leyenda de Riel. El Riel de Brown no es legendario. Es un hombre pequeño que se encuentra casi por accidente una confrontación política. También es un hombre frágil que huye, tiene miedo, se esconde, pierde la cabeza, sufre arrebatos místicos y huye nuevamente por largos períodos de su vida. Cuando finalmente resuelve dar la pelea a la que se siente destinado es derrotado y muere ahorcado. Brown cuenta su vida en un cómic silencioso de dibujos flotantes, muy sencillos y bien pensados (ojo al poder narrativo que logran páneles completamente blancos o negros en momentos claves), que cuenta una historia cruel y probablemente injusta sin perder los estribos ni una sola vez. Es inquietante.

Shadowplay

Uno de los recursos que usa el cómic para ilustrar el nivel de brutalidad de las guerras y masacres reseñadas es la observación de que en un adulto promedio tiene aproximadamente un galón de sangre y en una piscina grande caben más o menos 20.000 galones. Así, si en Colombia han asesinado alrededor de 700.000 personas entre 1958 y 2007, con esos muertos se podrían llenar de sangre humana treinta y cinco piscinas grandes. Piensen en esto la próxima vez que vayan a nadar.

Brought to Light es una dupleta de cómics de denuncia política (Flashpoint y Shadowplay) publicados en 1988. Shadowplay fue escrito por Alan Moore y dibujado por Bill Sienkiewicz y está basado en la documentación anexa a una demanda a la CIA interpuesta (a través del Christic Institute) por periodistas heridos por una bomba en una rueda de prensa que tenía el propósito de matar a Edén Pastora, el líder de la Alianza Revolucionaria Democrática (uno de los frentes Contras). Los periodistas estaban convencidos de que el atentado había sido organizado por la CIA para acallar a Pastora, quien cada vez parecía menos dócil. Mientras Flashpoint se concentra específicamente en el atentado, Shadowplay: The Secret Team es un monólogo de un águila antropomorfa ebria en un bar que cuenta con orgullo, en plan documental apologético, la historia de la CIA y sus operaciones de dudosa (o nula) legalidad enmarcadas dentro de la cruzada global anticomunista. La perspectiva sugerida por Moore bordea la conspiranoia gringa tradicional (e.g. nexos con el asesinato de Kennedy y demás delicias) pero se sostiene la mayoría del tiempo sobre hechos documentados. El monólogo resalta con insistencia, por ejemplo, cómo unos cuantos nombres aparecen recurrentemente conectados a actuaciones non-sanctas de la CIA desde Laos hasta Nicaragua con escalas en Teherán y La Habana, entre otros balnearios. Que una veintena de sociópatas con vocación de héroes de la libertad tuvieran semejante nivel de influencia (e impunidad) sobre la política global en medio de la guerra fría (con su amenaza de holocausto nuclear correspondiente) es escalofriante. Otro punto clave del monólogo es el proceso de privatización de la CIA mediante la creación de empresas fachada y el mantenimiento de negocios turbios (más que nada relacionados con el tráfico de drogas y armas) que les permitieran deshacerse de los controles políticos establecidos y al mismo tiempo contar con un presupuesto acorde a sus aspiraciones de dominación.


Click en Listen para oír a Alan Moore leer este fragmento de Shadowplay.

El punto débil de Brought to Light es su vínculo con la demanda contra la CIA por parte del Christic Institute. Supongo que los demandantes estaban convencidos de que tenían un caso fuertísimo y bajo ese precepto encargaron el cómic, como complemento que divulgara las motivaciones generales de la demanda y por qué las acciones de la CIA afectaban negativamente al hombre de a pie. Por desgracia (?), el juez concluyó que no había suficientes pruebas que vincularan al supuesto autor del atentado con la CIA y ordenó a los demandantes el pago de un millón de dólares en gastos de la defensa. Años después, los mismos demandantes reconocieron que la demanda había sido un error y que probablemente los responsables del atentado habían sido los sandinistas (contra quienes Pastora luchaba) en colaboración con guerrilleros argentinos. La conclusión de la demanda facilita al descreído la tarea de despachar el discurso entero del águila como teoría insustentable. Tal vez por lo mismo es uno de los trabajos de Moore menos conocidos aunque está lejos de desmerecer.

Black Hole

Una enfermedad de transmisión sexual prevalente en adolescentes convierte a sus portadores en monstruos. Algunos ganan apéndices o protuberancias, otros reciben hendiduras supurantes. Son mutaciones inofensivas pero contundentes. No hay dos iguales. Los infectados con deformidades discretas se camuflan entre la población sana. Aquellos con manifestaciones particularmente visibles son discriminados y repudiados y se ocultan en las montañas alrededor de la ciudad. Llaman a su refugio Planeta Xeno. Fuman marihuana, toman cerveza, hablan, se apoyan. Tarde o temprano todos caen. La enfermedad los singulariza. Los vuelve alguien al precio (costoso) de expulsarlos de la manada uniforme y cómoda donde la aceptación nunca es un dilema. Cuesta querer y ser querido, adaptarse, encontrar un lugar. No todo el mundo está dispuesto. Requiere tolerancia, comunicación y empatía. Es más seguro sentirse incomprendido y especial así la infección sea la norma general.

deformidades
La enfermedad es la vida.

Asterios Polyp: un esquema-reseña