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Hoy publicaron esto sobre las pruebas Pisa en politikón. Punto clave:

Lo que sí que puede hacer PISA es mostrar que países con alumnos con altas diferencias socioeconómicas consiguen que sus alumnos no tengan diferencias en sus rendimientos educativos y que, además los tengan elevados. Este sería el caso de Japón, Corea, Canadá, Suiza y los Países Bajos, para poner algunos ejemplos. Parece que una de las principales características que todos estos países tienen en común – y que en España le queda camino para recorrer- es la autonomía de centro sobre el contenido curricular. El hecho que cada centro educativo pueda decidir sobre el currículum en función de las características de su alumnado facilita la mejora de sus competencias. Igualmente, otra de las características que estos países con “buena nota” y poca desigualdad disfrutan es de un amplio sistema de evaluación con el objetivo de mejorar y no de controlar.

Ahí lo importante es entender que esa autonomía no implica abandono (que es como parece que se implementa en Colombia) sino, al contrario, acompañamiento muy cercano a través de la formación y asesoría permanente de maestros y directivos, así como estándares mínimos en cuanto a instalaciones físicas y libros disponibles. Estas vainas no se mejoran con declaraciones de intenciones sino con inversión sustanciosa y muy bien organizada.

Melo escribe acá sobre los resultados de Pisa para Colombia.

Como siempre con estos exámenes lo clave es no quedarse en el análisis superficial de rankings de mejores y peores (en últimas medio intrascendentes) y pensar en qué es lo que esos datos, al ser estudiados a fondo, pueden aportar para el diseño nacional de políticas de educación. En el caso particular de Pisa los resultados incluyen información valiosa sobre las condiciones socioeconómicas de los estudiantes y su relación con la escuela. Para saber que en Colombia la educación no anda bien no se necesita mirar los rankings de Pisa. Lo justo sería aprovechar la información detallada que acompaña los resultados para ofrecer un diagnóstico más profundo del problema.

Este no es el Londres que buscan

La editora en jefe de la (deprimente) revista gratuita mensual de actividades culturales de la ciudad usa cada editorial para reiterar que (1) ella vivió por un número impreciso de años en Londres, Inglaterra, (2) en términos de oferta cultural Londres, Ontario, no es comparable a su homónima inglesa, pero, y esto es lo importante, (3) siempre podría ser mucho peor.

Aterrizaje

A primera vista Nueva Orleans no se parece a Barranquilla. El barrio viejo me recuerda a algunas zonas del Raval y otras del Gotic o el Born en Barcelona. Laia estuvo tranquila en los aviones. Lloró un poco en el vuelo entre Toronto y Houston, pero nada dramático. Comió cuando quiso comer. No tuvo mayor problema con los ascensos y descensos. La mayor dificultad fue quedarse dormida sin campo para caminar, como le gusta. Al final cayó rendida viendo Finding Nemo sin sonido. Parecía hipnotizada.