Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

concursos

Sondeos

Pensaba en cómo usar sondeos en línea para medir popularidad sincera. Con popularidad sincera me refiero a la existencia de un grupo suficientemente amplio de personas que están dispuestas a respaldar su elección sin trampas ni abusos del sistema de votación. Otorgar la victoria al mayor número de votos por lo general conduce a aberraciones como lo que pasó en el Gran Colombiano. Lo correcto, sin entrar en detalles técnicos (que se me escapan totalmente), sería declarar ganador a aquel que reciba la tercera mejor votación, digamos. O incluso la votación media. Sería un tipo de victoria muchísimo más difícil de manipular y, por ejemplo con la media, hablaría del sentir del centro (lo que quiera decir) y por tanto sería probablemente más tolerable como resultado para todos los interesados en el sondeo. ¿Cuál será la mejor forma de medir popularidad sincera (definición vaga, claro) en un sondeo en línea?

***

Otro juego con sondeos en el que estuve pensando: un concurso donde los lectores de una serie de libros infantiles deben decidir el nombre, hasta ahora oculto, de la protagonista. Se ofrecen cinco nombres. Se invita a votar pero se incluye la siguiente cláusula: entre los que voten por el nombre menos popular se rifará un premio serio relacionado con la historia de los libros (un viaje, tal vez). ¿Cómo afectaría la rifa el resultado de la votación? (¿Cómo simular algo así?)

Indecisión

La paradoja de Monty Hall es un ejemplo clásico de contraintuitividad de la noción de probabilidad. En un programa de concurso presentado por Monty Hall, el concursante debe elegir una de tres puertas posibles. Detrás de una de las tres puertas se oculta un premio. Las otras dos puertas conducen al vacío. El concursante elige una de las tres puertas de acuerdo a su intuición extrasensorial pero luego, antes de revelar el premio, Monty Hall abre una de las otras dos puertas restantes y detrás de ella no hay nada (sea lo que sea que haya elegido el jugador, siempre puede hacer esto). Una vez ahí, para amplificar el drama, Hall le pregunta al jugador si quiere cambiar de puerta. Sorprendentemente, aceptar la propuesta de Hall es la mejor estrategia.

¿La razón? Una manera sencilla de verlo es imaginar dos jugadores. Ambos inicialmente eligen la misma puerta pero mientras el primero se sostiene en su decisión el segundo no. El primero gana si la primera puerta elegida oculta el premio, es decir, tiene una probabilidad en tres. Note, además, que ese es precisamente el único caso (de tres) en el que el segundo pierde. O sea, el segundo gana con una probabilidad de dos tercios. La liberación de información aparentemente vacía beneficia al segundo jugador.

La pseudomoraleja para la vida de la paradoja de Monty Hall es intrigante: si usted enfrenta más de dos alternativas dudosas y una vez la decisión ha sido tomada pero antes de ejecutarla alguien o algo le ofrece una demostración concluyente de que otra opción (una que ya había descartado con duda) debía ser sin duda descartada, conviene desechar (o al menos reconsiderar) la decisión tomada.

Por eso yo nunca decido nada. Prefiero esperar a que todo se descarte por su propio peso.

Atrapa un millón (para la ciencia)

Ahora que España, como dice Germán, se volvió un país del tercer mundo, los científicos buscan maneras alternativas para financiar sus investigaciones:

—¡Atención que nos jugamos ciento quince mil euros!, ¿eh, parejita? —dice Carlos Sobera, el presentador de Atrapa un millón, el programa de TV donde muchos españoles, cada vez más, buscan llevarse fajos de euros apelando al saber y el azar.

La cámara desciende en picado. A la derecha, el conductor. A la izquierda, dos que se abrazan: los hermanos Luisa y Juan Botella. La parejita que busca llevarse más de cien mil euros. Él es periodista; ella, genetista. Se presentaron al programa con una misión: conseguir los euros necesarios para que Luisa pueda continuar pagando a su equipo de investigación.

Viernes

Cielo oscuro y gris. Me levanté cansado, como si no hubiera dormido bien. Soñé que estaba en un sitio donde nunca he estado con personas que no conocía y las personas me hacían preguntas sobre mí. Yo las respondía despacio, como haciendo tiempo, pero estaba angustiado. Creo que era un programa de concurso porque a veces se oían aplausos (¿o eran risas?), pero no parecía haber premio a la vista.