Lo que hace Nate Silver es sencillo. Silver promedia encuestas estatales y utiliza regresiones lineales para predecir tendencias. Luego suma votos electorales usando esos pesos. Obtiene probabilidades de victoria de los candidatos. No hay sistema secreto. No hay misterio. Su análisis se basa en herramientas básicas. Silver ha insistido mucho en esto porque su objetivo central es desnudar la vacuidad de los análisis políticos de tertulia televisiva (más cercanos a la propaganda que al periodismo). En realidad las encuestas, especialmente cuando se consideran en conjunto para reducir sesgos varios, son suficientes para predecir con bastante seguridad cuál será el resultado. La estadística bien utilizada (y consciente de sus limitaciones) es una herramienta poderosa de análisis, no importa lo que haya dicho alguna vez Mark Twain.

Cuando los comentaristas de Fox News eligieron a Silver y su metodología como blancos de sus ataques cometieron un error. Criticar las encuestas en abstracto es inofensivo, casi esperado, pero encarnarlas en un personaje motivado y especializado en comunicar sus resultados con visibilidad de por sí amplia ofrece un camino rápido a la autorrefutación. Silver lo sabía y alentó la discusión proponiendo apuestas. Los comentaristas de Fox News cayeron y lanzaron (sin aceptar las apuestas) predicciones cada vez más descabelladas. Ayer Silver ofreció un cubrimiento escaso de los resultados. A menos que la augurada victoria de Obama fuera muy apretada, su apuesta estaba en los totales de cada estado y no en los conteos parciales por condado. Ya lo había dicho todo y sólo restaba esperar. Minutos después de que Fox News anunció que Obama había ganado (y justo antes de que Karl Rove empezara a delirar y pedir rectificaciones), Silver dijo en twitter, como quien no quiere la cosa, que aprovechaba la oportunidad para promocionar su libro Las señales y el ruido: por qué tantas predicciones fallan pero algunas no. El énfasis implícito en algunas, claro está.

Mi predicción (basada, para contradecirme, en este caso estudio superficial) es que las próximas elecciones gringas estarán repletas de analistas estadísticos explicando sus cálculos y modelos en televisión y prensa. Los ejércitos de estrategas cuantitativos, por cierto, ya son norma dentro de las campañas.