La columna de hoy trata sobre la incertidumbre laboral que define la vida del científico joven hoy en día. Luis Noriega y Clara Osorio me ayudaron a afinarla y reducir mi tendencia al alarmismo apocalíptico. Su título, una propuesta de Luis, es una referencia al cuento del brujo postergado de Borges. Muy apropiado. El sistema basado en contratos temporales flotantes fuerza a muchas personas talentosas a dejar la disciplina y es un desperdicio de recursos y entrenamiento en general. Esto contradice el discurso sobre la prioridad de la ciencia, la educación y la tecnología en el contexto económico actual. ¿Si es tan prioritario por qué tanto desperdicio? En las jerarquías científicas más altas hay mucha gente con buena voluntad pero también hay mucho cinismo y mezquindad alrededor. Es fácil dejarse tentar por la mano de obra barata que con tanto entusiasmo ofrecen los aprendices y los “postaprendices”. La vocación científica tiene una buena carga de pasión. Hay muchísimas promesas implícitas falsas y poquísima claridad con los muchachos que apenas inician sus carreras. Alguien en twitter me dice que mi columna es un plagio/traducción de este artículo de The Economist. Hay montones de artículos sobre eso en todas partes (recibo enlaces a otros en los comentarios). Supongo que es una estudiante que no ha llegado al momento de su vida profesional donde uno descubre esos problemas sin necesidad de leer revistas. En mi caso personal, la decisión de abandonar las aspiraciones académicas fue motivada principalmente por mi deseo de estar con Mónica y ver crecer a mis hijos. Me cansé de estar lejos y frustrado con lo que hacía. Ahora cuido a la chiquita y cuando tengo tiempo escribo, estudio matemática, y miro mis opciones laborales sin afán. Mónica, por su parte, persiste en sus investigaciones con mucha disciplina. Es muy productiva. A veces es duro y la presión es grandísima pero disfruta lo que hace y es buena en ello. Las condiciones laborales nos preocupan pero nos hemos acomodado y vivimos como queremos vivir, no nos podemos quejar. Algo aparecerá después. Así funciona. Cuando deje de funcionar supongo que buscaremos algo distinto. Afuera de la academia hay bastantes cosas. En últimas, como me dijo Clara ayer, uno trabaja en lo que le dé trabajo.