Rango Finito

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dolor

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Laia cumplió diecinueve meses hoy. Está muy activa y comunicativa, al borde de empezar a decir frases. Es una escaladora de muebles bastante temeraria. Tiene alma de gato.

Hoy en la piscina arrancó a llorar de repente y no entendíamos por qué. Estaba muy afectada. Pronto descubrimos cuál era la fuente del llanto: otra de las visitantes regulares de la piscina, una niña un poco menor que ella con la que a veces jugamos, tenía una herida en la frente por una mesa mal acomodada en su casa. Ya estaba curada pero la herida era vistosa y grande y cada vez que Laia la veía, la señalaba y lloraba. No se atrevió a acercarse. Le daba miedo o algo así. Me sorprendió mucho su reacción.

escaladora

原子爆弾

Es como en el chiste del señor Tanaka, un japonés rico e influyente de la ciudad de Hiroshima que por meses denunció infundadamente a un pastor metodista japonés como traidor porque el cristianismo es, obvio, anti-japonés y americano, y luego de la bomba, atrapado en el dolor y consciente de su agonía, con llagas supurantes cubriendo casi la totalidad de su cuerpo y sus ojos transformados por las quemaduras en contenedores hediondos de pus, pidió desesperado a su sirviente (o tal vez a su hija) que buscara a un hombre de fe, de cualquier fe, que lo consolara, pero sólo encontraron al pastor, quien le leyó el salmo 90 (“Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche. Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece; por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca. Porque hemos sido consumidos con tu ira, y por tu furor hemos sido conturbados. Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia. Porque por tu furor han declinado todos nuestros días; acabamos nuestros años como un suspiro.“). Cuando el pastor terminó la lectura, el señor Tanaka murió.

Mapa de daño en hiroshima

Obsesión bidireccional

Le tengo miedo a morirme. La muerte incluso en abstracto me angustia como si al mentalizarla la conjurara. Me atormenta ser incapaz de predecir la sensación física. Odio saber que un día dejaré a Mónica sola. Dedico mi ansiedad entera al rumiar la idea por semanas y pensar opciones. Cuando era niño rezaba para no morirme mientras dormía porque no quería que mi mamá llegara a despertarme y me encontrara frío. Quería controlar las circunstancias de mi partida a detalle tal y como pensaba que controlaba mi vida. Cuando pienso ahora en mi muerte pienso también inevitablemente en el impacto que tendrá en mi familia cercana. Mis esquemas de suicidio, cada vez menos frecuentes, se sumergen por lo general en árboles de decisión insondables para resolver el problema de minimizar el daño emocional producido a quienes quiero. La incapacidad de anular el dolor ajeno me protege de mí mismo. Supongo que eso es común.

También está el terror físico a que los otros se mueran reforzado por la consciencia (estampada a lo bestia) de que la amenaza es real y no hay nada que pueda hacer para prevernir que pase. Ese no me deja ni dormir ni estar despierto.

Martyrs

Un mártir puede ser creado. Basta ejercer control sistemático y cuidadoso de su existencia y extinguir su voluntad mediante la humillación reiterada. Se debe establecer un ritmo apropiado que canalice el código. El dolor es la sabiduría. Un mártir es un testigo. Su tormento lo libera del peso de ser y la necesidad de la culpa. Antes que física, su experiencia es moral. Por eso (ya) no tiene miedo. Está limpio de humanidad. Sus ojos miran sin rencor ni ansia de venganza, desde la disposición infinita para el amor de quien se sabe perdido. El aprendizaje último del martirio es siempre la sublimación del sufrimiento que precede a la comprensión incomunicable de lo esencial.

Mártires
La verdad está adentro.

Ahora

No sé qué diablos quiera decir esto.

Sábado (The Aquarium)

One of the most despicable religious fallacies is that suffering is ennobling—that it is a step on the path to some kind of enlightenment or salvation. Isabel’s suffering and death did nothing for her, or us, or the world. We learned no lessons worth learning; we acquired no experience that could benefit anyone. And Isabel most certainly did not earn ascension to a better place, as there was no place better for her than at home with her family. Without Isabel, Teri and I were left with oceans of love we could no longer dispense […]. Her indelible absence is now an organ in our bodies, whose sole function is a continuous secretion of sorrow.

A. Hemon, The Aquarium

Domingo

Somatizo el estrés de los últimos días. Dolor de cuello y espalda más o menos intenso localizado al lado izquierdo. Huevo frito con tostada y milo por la mañana. Pollo korma al medio día. Burek de queso y queso y espinaca para la noche. Ginger ale. Cuando me acuesto el dolor persiste. Había escrito “cuando me acuerdo el dolor persiste”. También es verdad.

Miércoles

Aunque desde ayer y durante todo el día ha habido contracciones en intervalos de 30-50 minutos, sólo hacia las seis de la tarde Mónica tuvo su primera contracción realmente intensa. Antes eran apenas molestas. Ésta la dejó adolorida. Estaban en el centro comercial. Desde entonces las contracciones son aproximadamente cada media hora. Ahora mismo Mónica duerme. Espero que no tengamos que salir para el hospital de madrugada.

Lunes

Dolor de cabeza. Continúan las obras afuera. Leo Black Sunlight en la cama. Voy al supermercado y compro hongos, brócoli, cebolla, tocineta y leche. La cajera se sorprende ante el tamaño de los hongos. Me pregunta que qué haré con ellos. Hago unos fideos con verduras, pollo y tocineta para el almuerzo. La cena será temprano pues hoy nuevamente tenemos sesión del curso prenatal. Prometieron simulacro de trabajo de parto. Dolor de cabeza. Pienso en la película de ayer por la noche. Todavía no se va. Pienso en un twit de Norman: “Mi felicidad está devaluada”. Debería haber un curso de diez semanas sobre cómo no convertirse en una fuente de tristeza para las personas que uno quiere. Primera lección: cómo aprender a hablar (ojalá a tiempo). Segunda lección: es (tan) fácil herir. Tercera lección: cómo saltar al fuego. Cuarta lección: el significado y valor del amor (propio y ajeno). Quinta lección: los riesgos del silencio. Sexta lección: el propósito del perdón. Séptima lección: let go. Octava lección: ejercicios de empatía. Novena lección: lo que tengo y lo que quiero. Décima lección: sesión de problemas y simulacros. Yo lo tomaría.

[Flash 9 is required to listen to audio.] (Money Mark, Color of your blues)

Dolor

Cuando pienso en dolor pienso en el ardor al orinar luego de la circuncisión. Pienso que el dolor era tanto que hacía fuerza para contenerme y cuando orinaba era contra mi voluntad y en mis pantalones, todavía intentando aguantar a como diera lugar la presión de la vejiga. Recuerdo la vergüenza y el olor de regreso a la casa en el bus escolar. También recuerdo a la profesora consternada, mirándome sin saber qué hacer. Quitarme la ropa y bañarme también dolía.