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Trainspotting 2

Leí que está en proceso de producción una secuela de Trainspotting con los mismos personajes (y actores) veinte (o nueve, dependiendo de la fuente) años más tarde. Pensaba en la premisa de Trainspotting y en el discurso de Renton que en su momento memoricé y recitaba Dios sabe pretendiendo qué porque yo ni cerveza tomaba. El discurso de Renton hablaba sobre la negación de la vida estructurada y tradicional (planteada como una condena recurrente) a la que contraponía la autodestrucción voluntaria e impetuosa (irrepetible) que ofrecían la heroína y otros vicios. En la novela de Welsh no había salvación. O la salvación era la heroína, que no era realmente salvadora. En la película, Boyle proponía una conclusión más mansa pero aún así era claro que a los personajes de Trainspotting no les quedaban muchos años de vida consciente a menos que entraran en programas de rehabilitación o reformación que barrieran con lo que los definía como individuos. Una secuela de Trainspotting, una materialización de un futuro de esos personajes perdidos por definición en su juventud, constituiría una traición a la base argumental y filosófica de la historia original.

Liberen a Paul

Paul Frampton está recluído desde el 23 de enero de este año en la cárcel de Devoto en Buenos Aires. Su trabajo consiste en estudiar y diseñar modelos teóricos de la física de partículas y aislar aspectos concretos de estos modelos (consecuencias de las ecuaciones que los describen) que permitan confirmarlos (o descartarlos) en experimentos como los que hacen en el CERN. Frampton fue capturado en el aeropuerto de Ezeiza cuando se disponía a tomar un avión hacia Bruselas con dos kilos de cocaína en el fondo falso de una de sus maletas. La historia de cómo llegaron esos dos kilos a la maleta es confusa. Frampton es profesor en la universidad de Carolina del Norte. Es un señor de 68 años dedicado compulsivamente a sus investigaciones. Como tantos físicos y matemáticos profesionales, sus habilidades sociales son reducidas. Frampton asegura que alguien que se identificó como una modelo checa con tetas descomunales (mi descripción) lo contactó a través de una página de conexiones personales en línea y le propuso un encuentro íntimo en La Paz. Una vez llegó a La Paz la modelo le escribió y le dijo que estaba en Europa y todavía quería verlo, pero necesitaba que reclamara una maleta que había dejado en Buenos Aires o algo de ese estilo. Frampton, incapaz de desconfiar, aceptó. De estudiar modelos teóricos a perseguir modelos fantasmas. Suena inverosímil, pero es plausible. Cualquiera que haya pasado algún tiempo dentro del gremio conoce a tres o cuatro ejemplares (hombres generosos y adorables pero ingenuos de corazón) que, cargados con suficiente testosterona reprimida, podrían reproducir la aventura de Frampton sin dificultad. Frampton, de hecho, ya había tenido incidentes similares con supuestas mujeres en China, pero esa vez sólo lo estafaron. Ahora los físicos que lo conocen (Glashow y Witten entre ellos) solicitan su libertad al Gobierno de Argentina mientras Frampton ruega a las directivas de su universidad que no lo dejen sin salario. Para demostrar que lo merece (y así pagar un abogado y mejor comida), continúa trabajando desde la biblioteca de la cárcel (mediante un sistema de encomiendas de artículos en discos compactos pues no tiene acceso a internet) y asesorando a dos de sus estudiantes por teléfono. Hace dos semanas subió un nuevo artículo al ArXiv. Más al respecto de su situación actual en el reportaje (pdf) de Marina Aizen para El Clarín.

La historia (caricaturesca) de Frampton ilustra a la perfección uno de los absurdos de la guerra idiota contra las drogas. Su caso, pese a lo excéntrico, no es una singularidad. Los físicos prestigiosos piden que Frampton sea liberado por ser un profesor respetable. Yo creo que los procesos penales a mulas son, sin excepción, desproporcionadas. Por las razones más disímiles (y muchas veces por pura desesperación), personas incapaces de dañar a nadie (pero usualmente con menos amigos influyentes que Frampton) terminan encarceladas tras actuar voluntaria o involuntariamente como mulas. Estas capturas no reducen el tráfico. Apenas, si acaso, lo desvían temporalmente hacia nuevas rutas o métodos. Los capturados no son fichas claves en el negocio. Son peones desechables. Detrás de cada captura (aquí un ejemplo reciente) hay una historia de una persona inocente que tomó una decisión estúpida pero no merece el trato que recibe. La mercancía debería ser incautada (si quieren castigar a los verdaderos traficantes) y el mensajero dejado en libertad.

El bazar invisible

La ruta de la seda es un mercado abierto en línea de sustancias prohibidas y otras delicias basado en una combinación de métodos criptográficos. En la columna de hoy explico a grandes rasgos (i.e., en 1900 carácteres) cómo funciona y por qué es prácticamente imposible identificar a sus administradores, vendedores y compradores ni detectar/registrar las transacciones concretas que se realicen a través de la página. Estas propiedades lo blindan contra procesos judiciales (y de paso evidencian el absurdo de la tal guerra contra las drogas). Algunos enlaces:

  • Página de La ruta de la seda en Wikipedia. (Creo que el enlace que tienen ahí está desactualizado.)
  • La página sólo existe (y es accesible) dentro de Tor.
  • La moneda que utiliza es Bitcoin. La lentitud obligada de sus transacciones la hace ineficiente en casi cualquier otro contexto.
  • El intercambio de información sensible entre vendedores, compradores y administradores se establece bajo el protocolo criptográfico PGP.
  • Este artículo de Nicolas Christin analiza la economía anónima e invisible de La ruta de la seda utilizando la información pública que ofrece la página. Al cierre sugiere estrategias para sabotearla.
  • Página de información sobre DMT en Erowid. El DMT es un portal de acceso a la dimensión de los elfos máquina.