Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

educación

Científicos postergados

La columna de hoy trata sobre la incertidumbre laboral que define la vida del científico joven hoy en día. Luis Noriega y Clara Osorio me ayudaron a afinarla y reducir mi tendencia al alarmismo apocalíptico. Su título, una propuesta de Luis, es una referencia al cuento del brujo postergado de Borges. Muy apropiado. El sistema basado en contratos temporales flotantes fuerza a muchas personas talentosas a dejar la disciplina y es un desperdicio de recursos y entrenamiento en general. Esto contradice el discurso sobre la prioridad de la ciencia, la educación y la tecnología en el contexto económico actual. ¿Si es tan prioritario por qué tanto desperdicio? En las jerarquías científicas más altas hay mucha gente con buena voluntad pero también hay mucho cinismo y mezquindad alrededor. Es fácil dejarse tentar por la mano de obra barata que con tanto entusiasmo ofrecen los aprendices y los “postaprendices”. La vocación científica tiene una buena carga de pasión. Hay muchísimas promesas implícitas falsas y poquísima claridad con los muchachos que apenas inician sus carreras. Alguien en twitter me dice que mi columna es un plagio/traducción de este artículo de The Economist. Hay montones de artículos sobre eso en todas partes (recibo enlaces a otros en los comentarios). Supongo que es una estudiante que no ha llegado al momento de su vida profesional donde uno descubre esos problemas sin necesidad de leer revistas. En mi caso personal, la decisión de abandonar las aspiraciones académicas fue motivada principalmente por mi deseo de estar con Mónica y ver crecer a mis hijos. Me cansé de estar lejos y frustrado con lo que hacía. Ahora cuido a la chiquita y cuando tengo tiempo escribo, estudio matemática, y miro mis opciones laborales sin afán. Mónica, por su parte, persiste en sus investigaciones con mucha disciplina. Es muy productiva. A veces es duro y la presión es grandísima pero disfruta lo que hace y es buena en ello. Las condiciones laborales nos preocupan pero nos hemos acomodado y vivimos como queremos vivir, no nos podemos quejar. Algo aparecerá después. Así funciona. Cuando deje de funcionar supongo que buscaremos algo distinto. Afuera de la academia hay bastantes cosas. En últimas, como me dijo Clara ayer, uno trabaja en lo que le dé trabajo.

Menos joven

El debut de Rubén Martín Giráldez fue Thomas Pynchon, un escritor sin orificios, un libráculo editado por los pop-vanguardistas de Alpha Decay que en su momento puse en su lugar en una reseña para HermanoCerdo. De mi lectura de ese libro aprendí que Martín Giráldez es un escritor de cuidado de prosa incontenible muy-muy afilada y violenta (si acaso un tanto saturada) y un arsenal de referencias (cultas y no) digno del posmodernismo radical que profesa (y lo digo sin ánimo peyorativo). Menos joven, editado por los artistas de Jekyll & Jill (no exagero un ápice decribiéndolos así), no debe pero puede leerse como una continuación/extensión ideológica del libro anterior, donde el esquema de la destrucción del ídolo (en el primer libro entendido como un proyecto personal del narrador, obsesionado con aniquilar a Pynchon) se enmarca ahora dentro de una especie de reality show radial post-apocalíptico para audiencia infantil donde tanto el concursante como los oyentes y hasta el narrador van a caballo (la metáfora que justifica esto, si hay alguna, se me escapa). El concursante, un joven no tan joven llamado Bogdano, tiene la misión (difusa) de “localizar a sus ídolos y darles caza”. Para Bogdano la identificación de los ídolos es en sí mismo un problema casi irresoluble pues Bogdano fue víctima de un esquema formativo coordinado por su papá (con la complicidad pasiva de su mamá) donde los títulos, contenidos y autores de sus lecturas se mezclaban sistemáticamente con el propósito de — tal vez tiene sentido dejar hablar al libro justo acá:

¿Cuál era la razón para que el padre hurtara la realidad o propusiese una nueva a sus hijos? También él, en su juventud, había contemplado durante años esfinges que lo pusieron en trance. Cuando despertó de aquella admiración, su vida ya había pasado. Buscó la explicación de este fracaso en sus bestias negras, en la enormidad de aquellos héroes que le habían dado por comparación una medida exacta de su valor, que lo habían llevado a su adolescencia de Estudiante Ligero a la irreversible asunción de lo que ya no podría ser: la ilustración que durante años él mismo se había encargado de administrarse lo había transformado en un ganso sucio y lo había incapacitado para ser un salvaje. Pensó que educando a sus dos hijos en la literatura que generalmente consideramos vulgar tal vez podría darles una oportunidad de salvación, y los mantuvo apartados cuanto pudo de cualquier tipo de excelencia.

Menos joven funciona como una alegoría compleja y abierta a interpretación, con delirios cómicos eventuales, sobre el proceso de crecer. Su formato es más ensayístico que narrativo. Los eventos de la aventura de Bogdano son casi irrelevantes pero sobre ellos avanza rauda una reflexión biográfica sobre la (in)capacidad real que tiene una persona para desprenderse de lo que siente que es (o sea, lo que la atrapa y condena) y recrearse de acuerdo a los que cree (tal vez ingenuamente) que son sus propios criterios. Esta angustia sincera de Bogdano por encontrarse pese a que su empresa sea un fracaso asegurado es lo que permite que el humor corrosivo circundante no sucumba en el cinismo.

Menos joven tiene efectos tipográficos y notas al margen escritas a mano, lo que lo hace apto sólo para cierto público con tolerancia suficiente para el experimentalismo agresivo. Hay apartes que me superan. Hay otros en los que los caballos hablan. Los símbolos son símbolos de otros símbolos más oscuros. El nivel de confusión varía. Es laberíntico, manipulador y absurdista. Los saltos temáticos y lances referenciales contribuyen a aumentar la dificultad. Por fortuna la prosa es todo menos débil y eso permite sostener la lectura durante los contados trechos fangosos. Mención aparte merece el diseño del libro, que supera lo cuidadoso para entrar en la obsesión casi enfermiza (que bajo la funda se oculte un diseño de portada y lomo estilo Gallimard me hace sonreír cada vez que lo recuerdo, por no hablar de los tatuajes temporales adjuntos de, entre otros, Pound, Weber y la hija loca de James Joyce (de quien no sabía nada antes de leer este libro)). Menos joven es raro y orgulloso de serlo. Martín Giráldez no escribe novelas sino que construye engendros ingeniosos descontrolados y el juego es adentrarse en ellos y sobrevivir. No quiero imaginarme qué viene después de esto. Que Shiva nos proteja.

Lucia, la hija loca de James Joyce

Las dificultades para aspirar

La columna de hoy debió llamarse “El puente está quebrado” pero ese título sólo se me ocurrió hoy por la mañana. Está basada en dos estadísticas que el rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, soltó en Twitter sobre la poca presencia de egresados de colegios públicos en la universidad (1 y 2 (acabo de darme cuenta de que en la columna escribí 2337 y no 2373, pero bueno). Aquí hay un cuadro de postulaciones y admisiones a la Universidad Nacional desde 2010 que me sirvió para calcular los porcentajes que puse en la columna. Generalmente tras esos números vienen los lamentos sobre la baja calidad de la educación pública básica y media (aquí un análisis muy completo de las dificultades a ese nivel, así como algunas propuestas para mejorar la situación) pero creo que el esquema de admisiones y programas académicos de la Universidad Nacional contribuye muy poco a impulsar a los estudiantes de colegios públicos a presentarse y de seguro hay formas en las que la Nacional podría aumentar el número de aspirantes que provienen de colegios públicos sin que eso implique reducir sus exigencias de admisión. Ayer por ejemplo pensaba que debería haber una forma en la que una persona del común pudiera tomar oficialmente y por bajo costo cursos de la Nacional de vez en cuando sin estar inscrito en ningún programa (si cumple prerrequisitos y hay cupos disponibles en tales cursos (en muchos hay)). Podría montarse un esquema de admisión alternativo basado en el número de créditos acumulados mediante este sistema (con requisitos de promedio y cosas así). En fin, son ideas. La universidad no se puede quedar de brazos cruzados esperando a que la calidad de los colegios públicos y las circunstancias personales de los estudiantes mejoren. Es jodido justificar la existencia de una universidad pública fuertemente subsidiada a la que los estudiantes de colegios públicos no son admitidos casi que por norma. El sistema educativo público colombiano necesita rutas sólidas entre sus diferentes niveles y la Universidad Nacional (por su tamaño y nivel académico) debería ser uno de sus nodos de intercambio más centrales y activos. Hace poco Andrés citó a su papá diciendo que “la Universidad Nacional es estatal pero no es pública”. Me pregunto si se refería al menos parcialmente a este tipo de vainas.

Quién manda a quién

La columna de hoy trata sobre la transformación del computador en una máquina de entretenimiento con capacidades limitadas para ser programada por su usuario. Esta transformación está convirtiendo a los usuarios en espectadores. Aunque todavía es posible instalar compiladores e intérpretes de lenguajes de programación en los computadores actuales, esta posibilidad no es promovida por sus productores ni impulsada por establecimiento educativo. En un sistema económico consumido por el software semejante tendencia debería ser por lo menos cuestionable. Pero incluso sin entrar en discusiones económicas, dada la ubicuidad de los computadores y la digitalización progresiva de buena parte de las actividades humanas, la capacidad para programar ofrece a los usuarios una relación menos pasiva con las máquinas que administran sus vidas. Al final es un problema casi político: estamos permitiendo, por pura ignorancia, que los computadores personales se conviertan en otro medio de opresión y control.

*

Aquí veintisiete formas de aprender a programar en línea todas muy razonables (Codeacademy tiene hasta versión en español (dudoso, eso sí)). De paso recomiendo este manual de programación para Processing. Está muy bien escrito. También está este video log cheverísimo de desarrolo de una aplicación animada en Javascript.

Pisa Nostra

Las pruebas internacionales Pisa no sólo evalúan a los estudiantes sino que los clasifican socioeconómicamente con mucho detalle. La prueba está acompañada de una encuesta con la cual se pretende conocer las condiciones de vida de los evaluados tanto dentro como fuera del colegio. Los resultados de Colombia son discutidos recurrentemente en los medios como prueba definitiva de la baja calidad de nuestro sistema escolar. En la columna del sábado pasado, Julio César Londoño explica el mal puntaje en lenguaje con una serie de estadísticas sobre los niveles de lectura nacionales. Coincidencialmente, las pruebas Pisa preguntan a los estudiantes evaluados si leen por placer. ¿Cómo le va a Colombia?

Algo así como el 62% de los niños colombianos evaluados y un 75% de las niñas colombianas evaluadas leen por placer. En promedio, Colombia supera en esta estadística a países como Canadá, Finlandia, Francia, Noruega, Alemania o Japón. ¿Intrigante? Claro. ¿Explicable? Tal vez. ¿Qué está pasando? ¿Cómo es posible que niños colombianos que generalmente no cuentan con libros en casa ni con bibliotecas accesibles (según Londoño “en el 47% de los hogares colombianos hay menos de cinco libros y en el 22% hay cero libros”) digan que leen por placer? Hipótesis: los niños colombianos responden lo que creen que esperan que respondan. Están entrenados en la complacencia como técnica de supervivencia escolar.

¿Tengo pruebas? No realmente. Pero en Pisa también le preguntan a los estudiantes qué tan frecuentemente el profesor debe esperar para que se haga silencio en clase. A continuación la tabla de resultados que cuenta el porcentaje de evaluados que aseguraron que eso no pasaba o pasaba sólo de vez en cuando:

silencio en clase pisa

Es decir, 81% de los niños colombianos evaluados no sufren interrupciones frecuentes en clase. Algo muy difícil de creer pero de nuevo explicable con la hipótesis de la complacencia como regla principal de supervivencia: la escuela colombiana promueve la idea de que el silencio respetuoso hacia el profesor es la situación deseable así que los niños responden acorde. En esta tabla también viene bien notar que Finlandia, un país reconocido mundialmente por la calidad de su sistema educativo, reporta el tercer porcentaje más bajo (63%). De pronto esa disciplina superficial de guardar silencio y asentir no es tan importante.

(De paso, aquí una nota de Daniel Vaughan sobre los valores que los padres colombianos quieren que sus hijos tengan. El comentario al final sobre las observaciones de Gadwell al respecto del accidente de Avianca en 1990 es particularmente relevante.)

Saber y perder

La columna de hoy (o de ayer, no la veo en portada hoy domingo, pero se supone que salió hoy) se desprende de una revisión sencilla de los resultados por colegios de las pruebas Saber 11 de este año y el pasado jugando con herramientas elementales de estadística descriptiva disponibles en cualquier hoja de cálculo.

Como complemento, la observación que desencadenó la columna: en la página de la revista Dinero donde los resultados de este año están disponibles para descarga se lee:

Siglas: Dado que la mayor parte de los colegios son privados (no oficiales) solo se indica cuando son públicos (oficiales) mediante la sigla “(Of)”.

Como la anotación me intrigó, filtré los datos para mirar cuántos colegios tenían “(Of)” al final del nombre. El resultado, 8168 de 12615. Es decir, un 64%. de los colegios son oficiales; no precisamente una minoría. Al contar estudiantes (en lugar de colegios) se descubre que un 71.77% de las personas que presentan las pruebas Saber 11 estudia en un colegio oficial. Quedé con la duda de si los periodistas de Dinero se equivocaron o si de verdad piensan que la mayor parte de los colegios colombianos son privados y no se molestaron en contar. Como sea, la anotación ilustra bien la profundidad con la que los muchachos de Dinero estudiaron sus datos.

De paso: un análisis (pdf) de las ventajas de los colegios privados de acuerdo a las pruebas Pisa.

Sesgo en públicos 2012: 0.526599249105; Sesgo en privados 2012: 1.02662898427; Promedio en públicos 2012: 42.8033300686; Promedio en privados 2012: 46.0227293165; Mediana en públicos 2012: 42.7; Mediana en privados 2012: 44.65. Sesgo en públicos 2011: 0.207080369486; Sesgo en privados 2011: 0.673856432328; Promedio en públicos 2011: 42.2170533907; Promedio en privados 2011: 45.6859889984; Mediana en públicos 2011: 42.26; Mediana en privados 2011: 44.65 (Qué sencillo y agradable utilizar los cuadernos de iPython y la librería Pandas de análisis de datos para hacer estos cálculos, por cierto.)

La educación de un programador

En este artículo de (creo) 1978, E. W. Dijkstra habla de la relación íntima entre programación y matemática y de paso explica las razones por las que un programador competente debe tener bases matemáticas sólidas y amplias.

In reaction to the recognition that we did not know how to program well enough, people began to ask themselves how a really competent programmer would look like. What would we have to teach if we wanted to educate a next generation of really competent programmers? This became the central question of the study that later would become known as “programming methodology”. A careful analysis of the programmer’s task was made, and programming emerged as a task with a strong mathematical flavour. As I have once put it “Programming is one of the hardest branches of applied mathematics because it is also one of the hardest branches of engineering, and vice versa”. Why the programming task has such a strong mathematical flavour is something I shall indicate later.

A lower bound for what the adequate education of a really competent programmer should comprise was very convincingly established, but it was not an easy message to sell, because it demonstrated by necessity the total inadequacy of the education of what is known as “the average programmer”. The world today has about a million “average programmers”, and it is frightening to be forced to conclude that most of them are the victims of an earlier underestimation of the intrinsic difficulty of the programmer’s task and now find themselves lured into a profession beyond their intellectual capabilities. It is a horrible conclusion to draw, but I am afraid that it is unavoidable.

Creo que Dijkstra sobreestima el papel de los formalismos incluso dentro de la matemática. Buena parte de la labor de los matemáticos se funda sobre exploraciones erráticas no particularmente asentadas en la lógica (este asentamiento (sin duda necesario) hace parte de una etapa posterior del juego para blindar y presentar los resultados). De todas maneras es evidente que un cierto nivel de cultura matemática general (y comodidad para aplicarla) fortalece la capacidad de un programador para resolver problemas intrínsecos de su trabajo.

Hay otros mundos

Un aporte involuntario de Óscar a la serie de películas de samurai ¶ Filipinas también tiene un arte marcial ¶ Técnicas de desaparición ninja ¶ Los colores del pasado ¶ La ficción es recursivaEste es el inicio de un thriller ¶ Tienen hambre en España ¶ Declaraciones de consenso mutuas entre contendientes políticos podrían ser una buena prácticaProporción de aportes de hombres y mujeres en artículos de Wikipedia ¶ La pertinencia y la impertinencia van de la mano (vía Julián) ¶ Y sin la imprudencia el periodismo serio no existe.

(Tenía otras cosas para compartir pero ahora no las encuentro.)

Enseñanza

Creo que antes que matemática, lo que me gustaría que mis estudiantes ganaran con el curso es sentido de la responsabilidad y entusiasmo por el reto de aprender. La matemática es sólo un contexto cualquiera, pero su faceta lúdica resulta particularmente apropiada para enfrentar a los estudiantes a obstáculos y luego ofrecerles las herramientas para sobrepasarlos por sus propios medios. No estoy seguro de haberlo logrado. La enseñanza me hace feliz e infeliz.

El lunes, durante la clase, me sentí fuera de lugar. Escribía en el tablero y de pronto sentí con claridad que no sabía qué estaba haciendo ahí. Pensé en los estudiantes a mis espaldas. Estaban aburridos y cansados. Y yo también a veces estoy aburrido y cansado. Me esfuerzo por ofrecer una experiencia enriquecedora, le dedico mucho más trabajo del que probablemente esperan del mí, pero al mismo tiempo no creo en mi papel y siento que engaño a mis estudiantes (de la misma manera que sentía que me engañaba a mí mismo cuando intentaba sin mayor éxito hacer matemática). Nada de eso tiene mayor valor. La labor del educador mercenario propicia el cinismo. Mis circunstancias contribuyen a reforzar la sensación de que nadie da un peso por la educación de los estudiantes. Al fin y al cabo, la dejan (en especial en los cursos de primeros años) mayoritariamente en manos de personas subempleadas (desechables) como yo, con contratos temporales cuidadosamente diseñados para negar cualquier vínculo perdurable entre el instructor y la institución. Los vínculos perdurables están reservados para los llamados investigadores, quienes cada semestre dedican buena parte de su tiempo a engrosar su lista de publicaciones e idear maneras para no dictar clase y dejar la docencia (que generalmente aborrecen y desprecian) en manos de los estudiantes de postgrado y la legión de mercenarios mendigantes.

Cuesta creer en un sistema educativo que funciona así. Los cierres de curso siempre son amargos para mí. Si continúo a la cacería de cursos es sólo porque en el fondo disfruto inmensamente las horas de interacción con los muchachos, me revitalizan y me divierten, y, claro, porque la plata no nos sobra. Espero volver a enseñar el próximo verano.

Redistribución de la beca indígena

El estado colombiano otorga cada año becas universitarias a los resguardos indígenas. Cada resguardo recibe un cierto número de becas en función al número de habitantes. Las becas están asignadas a universidades públicas específicas. Cada beca incluye, además de admisión y matrícula, plata para vivir sin pasar necesidades durante el tiempo que sean estudiantes (que si son hábiles se puede extender por más de una década) en la capital del departamento o en Bogotá o Medellín. Cada resguardo tiene autonomía a la hora de decidir a quién otorga las becas. Es un programa social con buenas intenciones, como todos.

En un resguardo indígena cerca del pueblo las becas las otorga el cacique a dedo. El cacique tiene un negocio con las becas que sobran cada año por simple falta de interesados (Supongo que la excusa es que si no se asignan todas las becas su número podría reducirse el año siguiente). Por una suma relativamente modesta considerando la magnitud del producto, o tal vez por unos cuantos votos para consolidar su poder político en la comunidad, la mamá trabajadora de un joven bachiller del pueblo que de otra manera jamás habría ido a la universidad (y que en términos prácticos está más desprotegido que el indígena promedio de la zona) adquiere una acreditación de su hijo como indígena seguida de la consabida beca.

Esto permite que el programa sea al mismo tiempo aprovechado indirectamente por personas que lo valoran y abusado por los regentes tradicionales de sus supuestos destinatarios. ¿Quién pierde?

Complete Solutions Manual

La disponibilidad de soluciones pulidas (comercializadas por las mismas empresas que publican los libros de texto) libera al estudiante del riesgo de la (inofensiva) frustración reiterada (modulada con pistas, conversaciones y sugerencias eventuales) que conduce a la comprensión sólida de los conceptos y técnicas. Asimismo contribuye a la consolidación de la fe perversa en la solución única, que despoja a la matemática de su faceta creativa y la reduce a la repetición irreflexiva.

Direcciones desde el infierno

London a 33 grados centígrados. FedEx dice que mi computador llega mañana por la tarde. Mientras tanto leo The Scar de Miéville. A continuación algunos enlaces que he recopilado durante la última semana cuando Mónica me suelta su computador:

  • Ojo a los cortos documentales de Sean Dunne disponibles en Vimeo. Mención especial merece American Juggalo, sobre la comunidad de fanáticos de la banda Insane Clown Posse (aquí una introducción a la banda publicada hace un par de años en Wired). La estética sucia de Donne y sus temas, lugares y tratamientos me recuerdan lo mejor de los hermanos Coen. Todavía quedan algunos días para apoyar Oxyana su proyecto de documental financiado vía Kickstarter.
  • La colombiana Diana Beltrán Herrera hace pájaros de papel (y estructuras geométricas).
  • Cultvana es una nueva revista digital en español. La diagramación de los artículos (aquí por ejemplo uno sobre la obra de Todd Solondz) es novedosa y trabajada. Me gusta muchísimo (aunque apreciaría una tipografía principal más grande). En el primer número la oferta es diversa pero se nota el ánimo tan juvenil y español por popularizar el análisis cultural académico (que nunca me ha entusiasmado mucho). Creo que al formato que proponen le convendrían números temáticos ocasionales. De resto la veo muy bien encaminada.
  • Robert Hodgin hace simulaciones de creación, exploración y destrucción utilizando la librería Cinder, una especie de Processing de alto desempeño en C++.
  • Educación Prohibida, un documental y proyecto argentino para sacar a la educación pública de su inercia perniciosa. Las reflexiones y críticas aplican sin dificultad al panorama educativo global.
  • Iñigo Quilez explica los fundamentos del warping. Aquí algunos experimentos básicos de Amnon Owed usando Processing. Intentaré algo parecido.
  • El Toronto Star compiló los artículos que escribió Ernest Hemingway entre 1920 y 1924 y los publicó en formato periódico, página a página, tal y como aparecieron originalmente. Aquí hay un pequeño abrebocas en línea (otro sitio de artículos con diagramación novedosa, por cierto). Me impresiona la fuerza de la redacción del joven Hemingway (que atribuyo en parte a la exigencia editorial que tenían los periódicos de entonces) pero sobre todo su seguridad al abordar los temas que trata. Cuesta creer que tenga sólo veinte años.
  • Retratos de Kumi Yamashita hechos con clavos e hilo. Ver para no creer.
On Juggalo Island we can be one.

Héroes sobre nosotros

TED es una vitrina de productos a la venta. Por eso su diseño gira en torno a la charla efectista breve e insustancial propia del marketing. Le dice a la gente lo que quiere oír. TED no difunde ciencia o tecnología sino la idea de ciencia y tecnología que a sus organizadores les interesa popularizar: una ciencia superficial y simplista, encapsulada en productos adquiribles y condimentada con copiosas dosis de buena energía. Dentro de este esquema, todo avance científico o tecnológico implica necesariamente desarrollo humano. Esto no sólo es romántico (lo que no tiene por qué estar mal) sino que es perverso: ofusca los procesos políticos y económicos que impulsan, financian y dirigen la investigación. Además niega la posibilidad de valorar las implicaciones morales y sociales de la adopción de tal o cual descubrimiento. No hay tiempo para preguntarse a quién sirve qué y por qué. TED oculta en su base un discurso según el cual la humanidad es salvada y liberada por los héroes técnicos sabios que sin esperar nada a cambio, si los dejan, dedican sus vidas al progreso universal. Este es un discurso peligroso. Sin escepticismo, sin una posición activamente crítica, sin una apertura real, la ciencia se transforma en culto elitista y la tecnología en cárcel. Cuando TED imagina su futuro se proyecta sin molestia ni modestia en un templo inmenso abarrotado de gente atenta al discurso motivacional de un megalómano que promete que cambiará el mundo y recibe aplausos en respuesta. No creo que esto sea del todo autoparodia o ingenuidad. TED sabe que es la plataforma perfecta para divulgar ese tipo de anuncio.

Science and Invention
El aprendizaje pasivo es adoctrinación.
(Revista Science and Invention, diciembre de 1921)

Contar

Se propone un conteo o varios que se ejecutarán de forma regular para detectar cambios y progreso. Cada una de los conteos arroja una cifra que mide un aspecto particular y simplificado del fenómeno o problema que se estudia. El proceso es generalmente recursivo: un conteo se ejecuta sobre otro conteo que a su vez se ejecuta sobre otro más por varios niveles de profundidad. Algunos conteos son instántaneos (e.g., la cantidad de plata que tiene alguien (una cifra producto de un conteo) es una abstracción que alguna vez pretendió medir y ahora simplemente es (casi) equivalente a la capacidad de acceso a bienes y servicios de esa persona (y hasta a su dignidad, si uno se deja llevar por el cinismo)). Otros requieren trabajo adicional para garantizar que el conteo es suficientemente confiable. Ahí entra la estadística. Cada nivel de conteo aporta un grado de abstracción. La abstracción nos libera y distancia de las peculiaridades del fenómeno. A eso se le llama ganar objetividad y se supone que facilita el análisis neutral. En ocasiones, las cifras que se obtienen son combinadas en nuevas cifras mediante procedimientos aritméticos que pretenden evidenciar la manera como estas, es decir, sus supuestos referentes concretos al final del proceso recursivo de abstracciones anidadas, se interrelacionan. Nótese que todo está inevitablemente plagado de decisiones relacionadas con la percepción, preferencias y propósitos de quien cuenta. Debido a esto, el resultado del conteo de conteos es una descripción, no del fenómeno que se estudia, sino de la imagen cuantitativa del fenómeno dentro del (limitado) esquema mental/cultural de los contadores. Un estudio reverso del proceso, si fuera posible, dejaría a la luz sus prioridades y caprichos. Que luego el juego de poderes convierta estos conteos en parámetros que son prácticamente equiparables al fenómeno concreto y que por ende (si describe entonces predice y controla) deben ser optimizados a como dé lugar mediante decisiones políticas y similares evidencia la perversión salvaje que se anida en el trasfondo del sistema tecnocrático reinante. Nos metieron el cuento de que si esos números se movían en la dirección correcta entonces todos éramos mejores de alguna manera. No siempre es así. Casi nunca es así.

Divulgación

Aquí una propuesta: un científico actual, especialmente si está al servicio de instituciones públicas, debería dedicar al menos un cuarenta y siete por ciento de su tiempo y esfuerzo (porcentaje tentativo) a la difusión de sus investigaciones e intereses profesionales dentro de un público amplio, ya sea como docente o como divulgador. El contacto permanente del investigador con personas por fuera del ámbito científico contribuiría a anclar la ciencia a la sociedad a la que pretende servir y al mismo tiempo permitiría que el científico aclarara y revaluara constantemente el propósito y motivaciones de su trabajo, reduciendo así el riesgo de caer en esas investigaciones vacías, atrapadas en sí mismas, que son frecuentes hoy en día.

Evolución en Marte, por Hugo Gernsback (Ilustraciones de Frank R. Paul)
(En Science and Invention, agosto de 1924 — Aquí en buen tamaño.)