Cuando te vi nacer. O un poco después, digo. Vos conocés la historia donde yo soy tu salvavidas. Pero en realidad cumplí con lo que me dijo el obstetra. Tenías una apnea, por eso estabas azul y lánguido. Yo sostuve la manguerita del oxígeno a la altura de tu nariz, de tu boca. Pero insisto, solo cumplí con lo que me habían dicho y no fui un héroe, comenzaba simplemente a ser tu padre.

Javier G. Cozzolino está publicando los cuentos de su segundo libro, titulado El cuaderno enfermo, en este blog. Aquí está Peces, uno de mis favoritos.