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Elecciones locales (Resultados)

Armé este repositorio con tablas con el preconteo de votos para concejo, alcaldía y gobernación para cada candidato y cada municipio en las elecciones del domingo pasado. Aparentemente la registraduría cobra buena plata por acceso a esos datos en un formato razonable. Absurdo.

Encuestas a la alcaldía de Bogotá (3): Resultados

Marcados con cuadrados los resultados finales de la elección (Preconteo al 98%). También anoto los valores que estimaba la regresión local de encuestas:

letras.grandes.25oct

Nada mal considerando la simpleza de la agregación. Clic en el gráfico si quiere verlo grande.

Aquí la primera entrada, donde hice la primera estimación y probé el método con los resultados de la campaña anterior.

Encuestas a la alcaldía de Bogotá

En los gráficos que siguen combino la información de todas las encuestas de intención de voto para la alcaldía de Bogotá usando curvas de regresión. Para la estimación con líneas rectas uso una regresión robusta y para las curvas una regresión local:

encuestas2015.lineas
encuestas2015.curvas

Para comparar, aquí lo mismo con las encuestas para las elecciones de 2011 que ganó Gustavo Petro.

encuestas2011.lineas
encuestas2011.curvas

Las líneas horizontales son los resultados finales (en porcentaje de votos) para cada candidato.

No estoy seguro de qué tan correcto sea mezclarlas con semejante desparpajo.

Ñapa: aquí una gráfica de las líneas en la elección anterior usando solo las encuestas previas a octubre de 2011, para verlas más o menos en el mismo estado en el que se encuentran las de este año:

elecciones2011.lineas.pre

Ya para ese punto era clara la victoria de Petro, parecería.

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diferencias.resultados.participacion

Un problema de las denuncias de Uribe usando conteo de votos como un indicador de fraude es que no toma en cuenta que el total de participación también aumentó. Para hacer un análisis mínimamente serio sería importante considerar la diferencia de resultados como porcentajes del total de participación en cada vuelta. Esto daría una medida más justa del ascenso de los candidatos en los diferentes municipios. En esta gráfica calculo este valor para ambos candidatos y lo comparo con el cambio en la participación (como porcentaje del potencial electoral). Ambas nubes son relativamente similares salvo por ligeras diferencias regionales como un repunte de Santos en la costa caribe y el suroccidente y un repunte de Zuluaga en el nororiente. Otro punto clave es que Zuluaga perdió fuerza (diferencia de resultados negativa) en muchos más municipios que Santos). En todo caso, muy probablemente es posible encontrar ejemplos de saltos notables de votación para Zuluaga en Santander similares a los que Uribe denuncia para Santos en la costa como prueba de fraude (aunque en ese caso me imagino que la interpretación de Uribe será que el sentir popular motivó a los votantes independientes (“de opinión”) para apoyar al señor Zuluaga). En el gráfico de cajas a continuación presento las distribuciones de cambios de resultado para ambos candidatos para cada región. La pelea fue pareja pero entre Bogotá, sobre todo Bogotá, y la costa le dieron a Santos la victoria:

cajas.regiones.dif.resutados

En Foco Económico, Nicolás Idrobo y Pablo Querubín publicaron este análisis sobre los resultados de las elecciones utilizando algunos de los datos que recopilé. Vayan y lean.

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diferencia.resultados

Para cada municipio tomo el total de votos depositados y para cada uno de los dos candidatos calculo la proporción de votos que le corresponden (un número entre cero y uno). Lo hago en primera y segunda vuelta por separado y después resto el valor de primera vuelta del de segunda vuelta. El resultado es un número que, para cada candidato, me dice cómo mejoró (o empeoró, si es menor que cero) su resultado en el municipio. En el gráfico están las distribuciones de estos valores para los dos candidatos de la segunda vuelta. Los puntos sugieren potencial electoral de los municipios. La caja difuminada es la representación tradicional de distribuciones de valores numéricos. Los colores son las regiones que usa el Banco de la República.

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Esta gráfica se podría llamar “Por qué Santos ganó”:

diferencias.participación.segunda

Y aquí está la tabla con el conteo de votos a nivel municipal hasta donde va a las 11:30pm de hoy.

A ver en qué termina ese tal proceso de paz.

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En el anterior gráfico me dio la impresión de que la diferencia de abstenciones confundía más de lo que ayudaba así que aquí va uno en el que uso en su lugar la abstención para las presidenciales (en porcentaje sobre el potencial electoral a nivel municipal). Describen fenómenos ligeramente distintos pero relacionados. El efecto es similar:

Diferencia en resultados y abstención

Clic para agrandar. Agregué colores y tamaños a los municipios de acuerdo a su potencial electoral.

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Otra gráfica sobre cómo la abstención afectó a Santos pero no a Zuluaga:

diferencias

La diferencia de abstenciones es la substracción de las abstenciones sobre el potencial electoral (a nivel municipal) para legislativas y presidenciales. La diferencia de resultados es la substracción de los resultados sobre el total de votos depositados (a nivel municipal) para legislativas y presidenciales. En las legislativas, usé los votos de La U y Cambio Radical sumados como votos de Santos y apenas los de Centro Democrático como votos de Zuluaga.

Es decir, en los lugares donde votó menos gente en comparación con las legislativas a Santos le mejoró la proporción de votos, pero en los lugares donde votó más o menos la misma o más gente Santos salió perjudicado. En cambio con Zuluaga parecería que la diferencia de abstención está desconectada de la diferencia de resultados entre las legislativas y las presidenciales. Una pregunta es qué pasa si en esos lugares donde a Santos le fue bien (por escasez de votantes) se reduce la abstención: hacia qué lado apuntarán esos votos.

Otra cosa notable es la cantidad de municipios donde Santos redujo su votación comparados con uno solo (Providencia) donde Zuluaga sacó menos votos (en porcentaje sobre el total de votos depositados) de los que acumuló Centro Democrático en las legislativas.

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Dividiendo los municipios de acuerdo a la diferencia entre los votos de Santos y los de Zuluaga (igual que acá), esto fue lo que pasó ayer:

votos.municipios

Añadí los votos en blanco y también el número de abstemios (?) porque todo eso hará parte del juego electoral. El 40.17% de los potenciales votos están en municipios donde Santos tiene ventaja. El resto (59.82%) están en municipios donde Zuluaga tiene ventaja. El proselitismo a nivel muy local será decisivo en lo que viene. Por eso podría ser clave considerar esta clasificación de los municipios como punto de partida para el diseño de una estrategia de campaña hacia la segunda vuelta.

Por comparar, repito el gráfico correspondiente a las elecciones al senado:

cd.v.lu.votos

Toda la ventaja que parecía que Santos y Vargas Lleras tenían como equipo se refundió.

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Resultó bien fácil adaptar los programitas que escribí cuando recolecté los datos de las elecciones legislativas para hoy sacar los datos de la registraduría para la elección presidencial. Aquí está una tabla con los votos a nivel municipal de acuerdo a lo que tenía la registraduría hoy domingo 25 de mayo a las 11:55 de la noche.

Hace doce años estaba en Chicago. El 26 de mayo fui a votar con unos amigos. Allá me agarró el nacimiento de Uribe, alguien del que sabía muy poco pero no me inspiraba confianza. Nunca me hubiera imaginado que una década y pucho más tarde estaría todavía dando lora y moviendo votos ese señor con tanta fuerza.

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Hoy vi a Pascual Gaviria recopilando los resultados de las elecciones al Senado en ciudades colombianas para comparar cómo le había ido al partido de Uribe (Centro Democrático) en relación al partido de Santos (Partido de la U).

Dado un municipio, una forma de comparar las fuerzas relativas entre los dos partidos es calcular un índice del estilo $$ \frac{CD – LU}{CD + LU} $$ donde CD son los votos en el municipio para Centro Democrático y LU los votos para el Partido de la U. El rango de este índice va de -1 a 1. Cuando es -1 quiere decir que La U recibió votos y Centro Democrático no recibió ni uno. Cuando es 1 quiere decir que Centro Democrático recibió votos y La U no recibió ninguno. Cuando el índice es cero quiere decir que sacaron el mismo número de votos. Puntos intermedios representan diferentes proporciones a favor de uno u otro (negativos para La U y positivos para Centro Democrático).

Ad portas de la elección presidencial no viene mal revisar estos índices pues aunque la estructura de la elección es distinta las contiendas a nivel local son similares. Por ejemplo: un municipio donde los votos de Santos son más que el doble de los de Uribe (i.e., indice ≤-0.33) es uno donde es muy complicado que Uribe (o sea su títere, Zuluaga) se imponga. Al contrario, lo mas probable (al menos ingenuamente) es que Santos se fortalezca (por ejemplo sumando los votos que recibió Cambio Radical, el partido de su fórmula vicepresidencial (o los conservadores que se han declarado santistas)). Mejor dicho, este tipo de análisis podría servir para saber cuáles son los votos que realmente están en juego y cuales están más asegurados.

En este primer gráfico represento el número de municipios dado el índice. La barra dice: en este rango de índices hay tanto por ciento de municipios y en estos municipios ganaron tales partidos en esta proporción.

lu.vs.cd

Un problema obvio de este gráfico es que los municipios tienen diferente fuerza electoral dependiendo de su tamaño y al final lo que importa es cuántos votos se suman (no cuántos municipios se ganan). Así, tal vez el gráfico correcto debería representar en las barras el número de votos (en municipios con tal índice) y cómo esos votos se distribuían entre los distintos partidos. Ese es el que viene a continuación:

cd.v.lu.votos

Hay 5.601.216 votos a la derecha del cero y 5.324.366 a la izquierda. El aporte partido conservador parece decisivo. Santos debería estar preocupado.

La gran duda es cómo se moverán esos colores entre las barras el próximo domingo.

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Una ventaja de pensar las respuestas al cuestionario de Congreso Visible como un vector en dieciocho dimensiones es que se inyectan en un espacio geométrico de representación, con todas las ventajas que tiene la geometría. Por ejemplo se puede calcular el centroide de las respuestas de los cinco candidatos (i.e., un promedio multidimensional). Cada coordenada del centroide (un número entre cero y uno — cero es “NO” y uno es “SÍ”) sugiere cuál es la tendencia de los candidatos en general con respecto a cada pregunta. Si los candidatos dicen “lo que queremos oír” entonces eso es lo que queremos oír cuando hablan todos al tiempo:

    ¿Despenalización del aborto?: 0.2
    ¿Matrimonio homosexual?: 0.5
    ¿Despenalización de las drogas?: 0.2
    ¿Participación de criminales políticos en política?: 1.0
    ¿Constituyente por la paz?: 0.2
    ¿Eliminación reelección presidencial a cambio de períodos de seis años?: 0.7
    ¿Ley para promover la productividad de recursos naturales de reservas forestales e indígenas?: 0.4
    ¿Reformar facultades del Procurador?: 0.8
    ¿Moratoria minera hasta que no haya reglas claras?: 0.6
    ¿De acuerdo con demandas del Paro Nacional Agrario?: 0.9
    ¿Zonas de reserva campesina?: 0.5
    ¿Exenciones tributarias a la inversión extranjera?: 0.3
    ¿Eliminación consejo superior de la judicatura?: 1.0
    ¿Eliminación servicio militar obligatorio?: 0.9
    ¿Reducción presupuesto militar en “postconflicto”?: 0.2
    ¿Penas alternativas para reducir hacinamiento carcelario?: 0.8
    ¿Cupos indicativos (alias “Mermelada”)?: 0.2
    ¿Alianzas en segunda vuelta?: 0.6

También se puede calcular la distancia de cada uno de los candidatos al centroide. Este número sugeriría qué candidato es más “equilibrado” en sus respuestas con respecto a los demás y cuál es el más “extremo”. Cuando se hace ese cálculo las distancias al centroide son:

    Peñalosa: 1.691153
    López: 1.646208
    Zuluaga: 1.630951
    Ramírez: 1.435270
    Santos: 1.382027

Peñalosa es el más distante de este “centro” y Santos es el más cercano. Si se piensa bien no sorprende tanto.

Actualicé el Gist para que también calcule estos números.

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Está buena esta gráfica de Miguel Olaya comparando a los candidatos presidenciales de acuerdo a sus respuestas al cuestionario de Congreso Visible.

Una opción alternativa es considerar las respuestas de los candidatos como un vector numérico y medir distancias entre ellos. Remplacé los “SÍ” con 1 y los “NO” con 0. Para llenar las respuestas vacías de algunos candidatos puse 0.5 (porque pareciera que la falta de respuesta fue usada como punto medio entre las dos opciones – “ni SÍ ni NO”). Calculé la distancia euclídea tradicional. Aquí está el código en R. Este es el resultado (entre el número es más alto, más diferentes los vectores de respuestas):

Si ese número de verdad significa algo (altamente discutible), los candidatos más “distantes” son Zuluaga y Peñalosa y los más “cercanos” son Santos y Zuluaga. Por otro lado, eso también se ve en los gráficos de Olaya, que tienen un significado más claro.

Detalle curioso: de acuerdo a las distancias, Peñalosa y López son tan “cercanos” (o tan “distantes”) como Ramírez y Santos o Zuluaga y Ramírez. Peñalosa es el candidato más cercano a López (y viceversa). Zuluaga y Santos empatan en la competencia por ser los más cercanos a Ramírez (pero son todavía más cercanos entre ellos).

No sé cómo habrán diseñado el programa de apareamiento los de Congreso Visible. Probablemente lo hicieron también usando coincidencias en respuestas. Quién sabe cómo habrán tomado en cuenta la opción de declarar la importancia de cada pregunta. Es chévere la idea aunque tal vez habría valido la pena un cuestionario más extenso y amplio y menos coyuntural.

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Decía Héctor Abad en una columna que era bueno que la campaña presidencial fuera “aburrida” porque eso quería decir que se hablaría de asuntos más sustanciosos.

Pero no se habla de nada.

Se habla de consultorías con estafadores, acosadores y difamadores profesionales. También de sus obras, a las que pese a la intención más que evidente de perturbar y desviar la discusión política (¡necesaria, urgente!) se les otorga un altísimo valor de verdad y atención. Todo se reduce a desinformaciones sobre la posibilidad de que cada candidato sea un criminal o al menos títere de un criminal (o del imbécil de Uribe, que es considerado todavía peor).

Cualquier posibilidad de debate público se evade por estrategia.

A veces se habla de que no se habla de nada, como para que quede claro el vacío.

Que quede claro que nada importa porque la victoria no depende de ideas ni propuestas sino de quién logre sumar más apoyos (a punta de acuerdos más bien oscuros) entre los doscientos o trescientos tipos (a lo más) que canalizan, filtran y distribuyen el botín público.

Pero claro, estas elecciones son importantes. “¡Se decide todo!”, dicen los ansiosos que sienten que siempre están en la coyuntura.

De pronto no se decide nada. De pronto ya todo está decidido y de verdad da lo mismo quién gane entre los dos señores, seamos justos, que pueden ganar.

Cuánta confianza en la farsa.

Es muy jodido atender a las noticias de la campaña presidencial colombiana y no terminar hundido en un pesimismo que sólo admite el cinismo más amargo como antídoto. Así empezaba y terminaba esta entrada. Era sólo esa frase. Se convirtió en esto.

4

Sería chévere armar un sistema de recomendación de cursos para una universidad grandecita con programas flexibles. Cuando estaba en el pregrado tomé como cinco cursos electivos de más por puro desparche (el programa era bastante monolítico) pero siempre penaba al principio del semestre intentando elegir entre la bandeja de decenas de cursos posibles (la estrategia popular era inscribir unos cuatro o cinco de más y descartar la mayoría durante las primeras dos semanas). En universidades donde los requisitos de los programas son pequeños y hay mucha libertad de elección de caminos, como las gringas, ese proceso debe ser todo un martirio por más asesores de pregrado que ofrezcan. Ocasionalmente he intentado ayudar a algunos estudiantes a decidir qué cursos les convienen más, pero siempre es desde la más completa oscuridad. De pronto se podría hacer mejor. La clave, creo, sería que el sistema evadiera de alguna forma inteligente la homogeneidad de elecciones e impulsara la amplitud disciplinaria. No tengo ni idea cómo se podría lograr algo así.