Creo que si tuviera poderes telequinéticos ya habría matado a varias personas. A algunas por accidente y a otras con toda intención. De seguro viviría atormentado por esas muertes. Ninguna habría sido necesaria. Ninguna habría sido por sobrevivir. Todas provendrían de la rabia momentánea, el resentimiento puntual o la soberbia. Tal vez para este momento me habría comprometido a usar mis poderes solo para el bien. Lo habría jurado ante una tumba. Me habría comprometido unas tres o cuatro veces o quizás más, una después de cada muerte. Poco controlo lo que siento y lo que quiero. Y con frecuencia actúo de acuerdo a esos sentimientos o deseos sin mayor resistencia. Ni siquiera sé si de verdad quiera controlarlos.