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Ensayos sobre la tristeza

Propongo un libro de ensayos sobre la tristeza. O tal vez un concurso para seleccionar los ensayos que componen el libro. Podríamos empezar con el que Javier G. Cozzolino jamás escribirá y que empieza así:

La tristeza es el desacuerdo. El desacuerdo de cualquier tipo. Con otro, con la existencia, con las ganas de defecar que tiene tu perro en ese lugar donde no debe defecar. La tristeza es también no encontrar mayores sorpresas, que la realidad se vuelva previsible. Lo previsible no es lo aburrido. Aburrido seguramente es permanecer internado, pero una internación a uno lo puede hacer finalmente feliz, o devolverlo a la vida, o a la cordura.

Consciencia

Václav Havel propone en su discurso Politics and Conscience una revaloración (revaluación) de las personas, su bienestar y sus necesidades como prioridad de la sociedad. Asimismo abjura de la supuesta objetividad que se ha convertido en el valor esencial de organización política: una tecnología impersonal del ejercicio del poder.

Para Havel tras esta objetividad cientificista se oculta una tiranía ideológica que, en un giro político perverso, pone a las personas al servicio de abstracciones sin consciencia, responsabilidad ni sentido moral. El totalitarismo, dentro de esta perspectiva, es una consecuencia directa, la etapa final, de la fe acrítica en los sistemas invisibles que saben más y toman mejores decisiones que nosotros porque crecen libres de la demasiado humana subjetividad que aturde, parcializa y avergüenza.

Havel escribe desde su posición de disidente atrapado contra su voluntad en la Checoslovaquia comunista de 1984 (qué apropiado), pero sus observaciones siguen sólidas y relevantes. Piensen en el valor que tienen actualmente la vida y la dignidad de las personas dentro del sistema económico global que tanto nos esforzamos en estabilizar y proteger. Piensen en China comunista y su alianza abierta con el capitalismo norteamericano más radical. Piensen en los analistas que pretenden convencernos de que las plantas industriales esclavistas que hacen todo lo que consumimos son mejores que lo que había antes, porque ciertos índices financieros suben y otros bajan, que es lo que de verdad importa.

What is most dangerous to that evil are not the rockets aimed at this or that state but the fundamental negation of this evil in the very structure of contemporary humanity: a return of humans to themselves and to their responsibility for the world; a new understanding of human rights and their persistent reaffirmation, resistance against every manifestation of impersonal power that claims to be beyond good and evil, anywhere and everywhere, no matter how it disguises its tricks and machinations, even if it does so in the name of defense against totalitarian systems.

Václav Havel en 1978

La era de las máquinas espirituales (Idea para un ensayo)

La nueva literatura requiere que el escritor neófito se entrene en la redacción de ensayos, esa forma perdurable de pensamiento puro experimental. Sin esta habilidad, un joven escritor posmoderno debe resignarse a ser ignorado o declarado un paria intelectual por sus pares mejor dotados o con mejor publicista. Debido a lo anterior, y preocupado por mi futuro como joven (?) escritor posmoderno, a partir de hoy presentaré en este espacio ideas sueltas para ensayos que me servirán algún día de práctica para consolidarme y ser, por fin, respetado. Empiezo por uno que se me ocurrió esta tarde, mientras limpiaba la sala. La premisa principal de este ensayo es que el computador no fue la primera máquina espiritual. La aspiradora casera lo precedió por varias décadas sin hacer tanto bombo (la patente de la aspiradora ciclónica es de 1929). Quien dude de lo anterior debe hacer el experimento de utilizar a consciencia una aspiradora de buena calidad en su sala. Cuando digo de buena calidad me refiero a cualquiera que no sea esa aspiradora de cuarta marca DirtDevil® (la ele en forma de rabo demoniaco) que compramos en Walm-rt por error, embelezados por el precio en oferta y la promesa de que no necesitaba cables (era recargable). Cuando digo a consciencia me refiero a hacerlo concentradamente, con convencimiento, con disposición de servicio, entendiendo el proceso físico (hermoso en su sencillez) y con aprecio por lo que pasa mientras la aspiradora se desliza sobre el suelo, en mi caso de madera, y las partículas de polvo y la pelusa desaparecen en ese vacío prodigioso de succión mecánica. Valore, por favor, la compenetración que ocurre naturalmente entre el operario y la máquina; la, si me permite el atrevimiento, simbiosis ergonómica entre su brazo y ese artilugio incansable. Reconozca también, no es obvio, que a su paso (en plural) el espacio recorrido se limpia. No es brillo superficial, es limpieza objetiva, constatable. Valórela. Es suya (en plural). Piense en las implicaciones concretas (nada de simbologías ociosas) de este hecho. Piense en su papel, en el papel de la máquina y en el compromiso tácito que ambos asumen. Escuche con atención el ruido blanco hasta que el ruido sea El Universo. Despierte a la claridad de saber lo que hizo, lo que hicieron juntos, y no la pierda. Cultívela en usted. Ahora piense en la humildad/dignidad de su aspiradora (oculta sin opción en un armario) y compárela con el ansia constante de atención del computador, siempre exigiendo más y más de usted, nunca conforme con nada. ¿Quién es usted? ¿Quién preferiría ser? En el Walm-rt cerca de mi casa, las aspiradoras están al lado de los recipientes de plástico y no muy lejos de los grandes refrigeradores de (sospechosa) comida congelada, perdidas entre la infame megasección Hogar, mientras que los computadores tienen su propia sección exclusiva casi a la entrada, iluminados por una pared de pantallas de televisión (cada vez más grandes y vacías). Que las personas que se dedican profesionalmente al uso de aspiradoras industriales tengan vidas cinco (5) veces más satisfactorias que el resto de la población en promedio (según un resonado estudio británico) no debería ser una sorpresa para nadie que practique regularmente las labores del hogar.