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Sábado

Día fresco, casi frío. Cada vez estoy más convencido de que Melville tenía un propósito claramente humorístico al escribir Moby Dick. Digo esto porque en mi primera lectura de esta novela, cuando era demasiado joven para apreciarla, me pareció sobre todo seria y pesada. Esta lectura me ha reconciliado con la narración de Ishmael. Ahora me parece mucho más adolescente y divertida. Una novela de aventuras trágicas con acotaciones humorísticas. Ese humor raro de Melville, que le dedica capítulos al estudio frenológico de la cabeza del cachalote y otros a reflexionar sobre la posibilidad de que San Jorge no haya matado un dragón sino una ballena o a intentar explicar en tono enciclopédico cómo fue que Jonás pudo vivir entre una ballena, es una de las grande virtudes del libro. Me alegra haberme embarcado (verbo nunca mejor usado en este contexto) en esta relectura tranquila. Leo despacio últimamente, me cuesta muchísimo concentrarme. “You live your life as if it’s real, a thousand kisses deep.”

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(Leonard Cohen, A thousand kisses deep)

Jueves

Mauricio sigue dedicado al buceo intrauterino. Todavía faltan algunos días para que cumpla las cuarenta semanas reglamentarias, pero a raíz de las contracciones incidentales recientes toda la sensación de espera se ha precipitado hasta convertirse en impaciencia, lo que en Mónica es más que comprensible pues las contracciones, si no dolorosas, son por lo menos molestas. Yo procuro estar tranquilo, trabajar, leer cosas, oír música, pero la sobrepoblación doméstica hace más pesado todo, por no hablar del calor. La verdad es que Mauricio todavía tiene casi una semana entera para nacer a tiempo. Hoy las contracciones disminuyeron bastante. Todo esto es aparentemente normal. A veces pareciera que cuando se trata de parir todo lo concebible es más o menos normal. Por la tarde compramos comida china. Estaba bien. Nada notable. Esta ciudad no se distingue por esas cosas.

Creo que quería hablar de como ahora Mauricio se ha vuelto mucho más real, más tangible. Ahora la casa está llena de espacios para él. Preparados para él. Cuando pienso en mi trabajo durante los próximos meses siempre lo hago con la conciencia de que él estará presente y hará parte importante de mi rutina. Es agradable la idea de pensar en él y lo que será. Creo que su existencia me hará mucho bien.

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(The Polyphonic Spree, Younger Yesterday)

Panding Fatherhood

Pierdo las semanas sin entender muy bien cómo. Me despierto con Mónica y me acuesto a media noche y cuando me acuesto pienso: otro día sin hacer nada. Este pensamiento me agobia y no me deja dormir muy bien. A veces me despierto de madrugada y pienso que necesito cambiar eso de alguna manera. No me siento bien. Durante el día procuro hacerlo pero entre el calor y el desánimo pierdo el poco impulso. No sueño nada por estos días. Miro la panza de Mónica e intento imaginar a Mauricio fuera. Ya falta poco. Espero demasiado de Mauricio. Espero que me saque del tedio. Quiero tenerlo a mi lado y poder tocarlo. Quiero ver cómo es. A veces me distraigo hablando con los distantes. Otras veces me distraigo hablando conmigo mismo y proponiéndome cosas, planes, para aprovechar el tiempo libre que ahora tengo y desperdicio. El martes nació Lorelei, la hija de Jana y Clifton. Hace unas horas recibí sus primeras fotos. Es linda. Me emociona y me alegra. Lorelei es un preámbulo a la realidad inminente de Mauricio. Hoy fuimos a Walmart a comprar un coche para él. Mónica quiere uno que permita ver al niño mientras uno camina con él. Increiblemente, muy pocos modelos de coches de precio razonable cuentan con esa posibilidad. Por desgracia el modelo está agotado en el almacén, pero no hay prisa así que regresaremos el próximo fin de semana. Tampoco encontramos el horno microondas que queríamos. El viaje al centro comercial fue prácticamente perdido. Qué pesado es moverse en una ciudad que desprecia el transporte público y sus usuarios. Nunca había vivido en un sitio así. De vuelta en la casa vimos My Fair Lady y luego A Bronx Tale. De comida horneé un lomo de cerdo con puré de manzana. Quedó bien, pero no era lo que esperaba.

Waiting

(Raiding party waiting for the word to go)

El incidente

Dicen, con más o menos cierta razón, que la vida de cualquier persona se puede resumir en un sólo incidente. Uno que puede o no ser claro para la persona en cuestión. Un incidente que no contento con simbolizar, comprime la vida entera de esta persona en unos cuantos minutos de plenitud que podríamos llamar existencial aunque probablemente haya un mejor adjetivo para eso. Pero estas cosas siempre hay que pensarlas en retrospectiva porque uno no puede pasarse la vida dedicado a esperar el momento definitivo/definitorio cuando por fin todo sea claro y podamos ser lo que estamos destinados a ser. No, uno no puede vivir así.

Por otro lado, sería triste saber que ya pasó lo que tenía que pasar y de aquí en adelante sólo queda tedio, resignación e inercia.

(Cómo me gusta usar la palabra inercia.)