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Shadowplay

Uno de los recursos que usa el cómic para ilustrar el nivel de brutalidad de las guerras y masacres reseñadas es la observación de que en un adulto promedio tiene aproximadamente un galón de sangre y en una piscina grande caben más o menos 20.000 galones. Así, si en Colombia han asesinado alrededor de 700.000 personas entre 1958 y 2007, con esos muertos se podrían llenar de sangre humana treinta y cinco piscinas grandes. Piensen en esto la próxima vez que vayan a nadar.

Brought to Light es una dupleta de cómics de denuncia política (Flashpoint y Shadowplay) publicados en 1988. Shadowplay fue escrito por Alan Moore y dibujado por Bill Sienkiewicz y está basado en la documentación anexa a una demanda a la CIA interpuesta (a través del Christic Institute) por periodistas heridos por una bomba en una rueda de prensa que tenía el propósito de matar a Edén Pastora, el líder de la Alianza Revolucionaria Democrática (uno de los frentes Contras). Los periodistas estaban convencidos de que el atentado había sido organizado por la CIA para acallar a Pastora, quien cada vez parecía menos dócil. Mientras Flashpoint se concentra específicamente en el atentado, Shadowplay: The Secret Team es un monólogo de un águila antropomorfa ebria en un bar que cuenta con orgullo, en plan documental apologético, la historia de la CIA y sus operaciones de dudosa (o nula) legalidad enmarcadas dentro de la cruzada global anticomunista. La perspectiva sugerida por Moore bordea la conspiranoia gringa tradicional (e.g. nexos con el asesinato de Kennedy y demás delicias) pero se sostiene la mayoría del tiempo sobre hechos documentados. El monólogo resalta con insistencia, por ejemplo, cómo unos cuantos nombres aparecen recurrentemente conectados a actuaciones non-sanctas de la CIA desde Laos hasta Nicaragua con escalas en Teherán y La Habana, entre otros balnearios. Que una veintena de sociópatas con vocación de héroes de la libertad tuvieran semejante nivel de influencia (e impunidad) sobre la política global en medio de la guerra fría (con su amenaza de holocausto nuclear correspondiente) es escalofriante. Otro punto clave del monólogo es el proceso de privatización de la CIA mediante la creación de empresas fachada y el mantenimiento de negocios turbios (más que nada relacionados con el tráfico de drogas y armas) que les permitieran deshacerse de los controles políticos establecidos y al mismo tiempo contar con un presupuesto acorde a sus aspiraciones de dominación.


Click en Listen para oír a Alan Moore leer este fragmento de Shadowplay.

El punto débil de Brought to Light es su vínculo con la demanda contra la CIA por parte del Christic Institute. Supongo que los demandantes estaban convencidos de que tenían un caso fuertísimo y bajo ese precepto encargaron el cómic, como complemento que divulgara las motivaciones generales de la demanda y por qué las acciones de la CIA afectaban negativamente al hombre de a pie. Por desgracia (?), el juez concluyó que no había suficientes pruebas que vincularan al supuesto autor del atentado con la CIA y ordenó a los demandantes el pago de un millón de dólares en gastos de la defensa. Años después, los mismos demandantes reconocieron que la demanda había sido un error y que probablemente los responsables del atentado habían sido los sandinistas (contra quienes Pastora luchaba) en colaboración con guerrilleros argentinos. La conclusión de la demanda facilita al descreído la tarea de despachar el discurso entero del águila como teoría insustentable. Tal vez por lo mismo es uno de los trabajos de Moore menos conocidos aunque está lejos de desmerecer.

Pirámide

Un artículo bueno de 2010 sobre la pirámide científica, sus orígenes y problemas actuales. Un fragmento:

The groups that benefit from the science labor glut include senior professors, who receive the great bulk of federal grant funding, and the research universities that employ them (and the graduate students and postdocs) while receiving overhead payments from the grants. Change that could substantially relieve the plight of young scientists seems especially difficult to effect. The groups supporting the current situation are well organized, with strong and effective lobbies and are seen, both by themselves and by society at large, as representing major social goods: The established researchers and their scholarly associations claim to speak for “science,” and thus for technological progress and the hope of cures for dread diseases. The universities represent education and opportunity.

Aunque el artículo se concentra en Estados Unidos, el modelo gringo ha sido copiado a las malas en otros países, como Colombia. Si siguen como van, pronto caerán en los mismos problemas de saturación y explotación.

Pequeño Nate y el viejo zorro

Lo que hace Nate Silver es sencillo. Silver promedia encuestas estatales y utiliza regresiones lineales para predecir tendencias. Luego suma votos electorales usando esos pesos. Obtiene probabilidades de victoria de los candidatos. No hay sistema secreto. No hay misterio. Su análisis se basa en herramientas básicas. Silver ha insistido mucho en esto porque su objetivo central es desnudar la vacuidad de los análisis políticos de tertulia televisiva (más cercanos a la propaganda que al periodismo). En realidad las encuestas, especialmente cuando se consideran en conjunto para reducir sesgos varios, son suficientes para predecir con bastante seguridad cuál será el resultado. La estadística bien utilizada (y consciente de sus limitaciones) es una herramienta poderosa de análisis, no importa lo que haya dicho alguna vez Mark Twain.

Cuando los comentaristas de Fox News eligieron a Silver y su metodología como blancos de sus ataques cometieron un error. Criticar las encuestas en abstracto es inofensivo, casi esperado, pero encarnarlas en un personaje motivado y especializado en comunicar sus resultados con visibilidad de por sí amplia ofrece un camino rápido a la autorrefutación. Silver lo sabía y alentó la discusión proponiendo apuestas. Los comentaristas de Fox News cayeron y lanzaron (sin aceptar las apuestas) predicciones cada vez más descabelladas. Ayer Silver ofreció un cubrimiento escaso de los resultados. A menos que la augurada victoria de Obama fuera muy apretada, su apuesta estaba en los totales de cada estado y no en los conteos parciales por condado. Ya lo había dicho todo y sólo restaba esperar. Minutos después de que Fox News anunció que Obama había ganado (y justo antes de que Karl Rove empezara a delirar y pedir rectificaciones), Silver dijo en twitter, como quien no quiere la cosa, que aprovechaba la oportunidad para promocionar su libro Las señales y el ruido: por qué tantas predicciones fallan pero algunas no. El énfasis implícito en algunas, claro está.

Mi predicción (basada, para contradecirme, en este caso estudio superficial) es que las próximas elecciones gringas estarán repletas de analistas estadísticos explicando sus cálculos y modelos en televisión y prensa. Los ejércitos de estrategas cuantitativos, por cierto, ya son norma dentro de las campañas.

Abraham Lincoln: Vampire Hunter

El culto a los Grandes Hombres Muertos es una de nuestras flaquezas como especie. Su presencia falsa nos conmina a aceptar destinos anacrónicos. En contraprestación, y gracias al cándido desvanecimiento de sus defectos, devienen en referencias éticas de uso amplio — herramienta esencial del político moralista aspiracional. Aunque usualmente el proceso es más sutil, los GHM adquieren, a medida que las generaciones distorsionan su memoria, dimensiones sobrenaturales. Abraham Lincoln: Vampire Hunter explicita este proceso natural desde la parodia, pero incluso en la parodia es posible detectar trazas de solemnidad y magnificación sinceras en la historia (al fin y al cabo es producida desde el culto). Este aspecto político del producto (la excepcionalidad general de Lincoln) cala más profundo en el espectador desprevenido que la idea vulgar de vincular la defensa de la esclavitud al vampirismo (para así al cierre reforzar la tesis tendenciosa de que con la guerra civil se acabó la explotación de los negros en Norteamérica.)

Las peleas con hacha muy buenas, eso sí.

Abraham Lincoln a sus 32 años.