Hoy había una mujer colombiana con su hija de brazos en la piscina. El acento en inglés la delataba. El marido, también hispanohablante, la esperaba afuera de la piscina. Cuando Laia y Mónica se acercan a otros niños, no importa el idioma del niño, Mónica siempre le habla a Laia en español. Mi impresión es que hay bastantes expresiones en español que Laia entiende y no tiene sentido hablar en inglés “por cortesía” en ese contexto. (“Salude, Laia”, por ejemplo.) Total es que Mónica y Laia se acercaron a la mujer y su hija y Mónica habló en español y esta mujer siguió tercamente sosteniendo su inglés para hablar con Mónica, con Laia y con su hija, como si al usar el español se humillara o arriesgara su asimilación a Canadá. Me dio pesar.