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Duda

¿A cuántos miembros de la Unión Patriótica los habrán matado las mismas FARC para autojustificarse con mártires?

Hay otros mundos

Sociología del diseño de bombas nucleares ¶ Los niños y las violencias en barrios pobres de Buenos Aires ¶ Lo obvio: el negocio de las “redes sociales” consiste en generar adicciónAgenda del proceso de paz (pdf) entre el gobierno colombiano y los FARC ¶ La muerte anestesiada de Olivia Goldsmith (a raíz de la lectura de Half Empty (a raíz de la muerte de su autor)) ¶ Análisis de los resultados de las elecciones en Quebec ¶ Siempre es bueno volver al Diccionario de ObviedadesAsalto a la reserva canadiense de miel de arce ¶ Y ésta es la verdadera batalla naval.

Cloud Atlas en cine. Escalofríos.

Hay otros mundos

La clase de los ordinales de Cantor tiene una estructura natural (debida a Conway) como cuerpo de característica dos (y bajo esa estructura la clausura algebraica de $\mathbb{F}_2$ es isomorfa a $\omega^{\omega^\omega}$) ¶ Cirugías cósmicas de Alma Haser ¶ Catálogo (pdf) de los nuevos rituales creados por la interacción frecuente con aparatos electrónicos ¶ Los representantes del gobierno y FARC en el proceso de paz no podrían ser más estereotípicos ¶ Si algo enseña la historia de Felipe López (largo artículo de Daniel Pardo) es que en la vida tener éxito y tener conocidos (ojalá parientes) influyentes son condiciones (casi) intercambiables (aunque algo de talento bien administrado nunca sobra) ¶ El anterior enlace es producto de una cadena de lecturas que se inició con esta entrada del (recomendadísimo) blog de Carlos Cortés (Al margen: ¿los blogs de La silla vacía no tienen RSS?).

De qué hablamos cuando hablamos de paz

La industria de la paz cobra miles de vidas (y factura millones de dólares) cada año. Es un negocio próspero en este mundo desesperado por ilusiones que no se diluyan. La industria de la paz se llama a veces guerra. Por eso los ejércitos de todos los bandos (y los fabricantes de armas) siempre están a su servicio. El político que reiteradamente anuncia estar comprometido con la paz es por lo general un aspirante a opresor. Con esa afirmación (vacía, si se toma literalmente) proclama y promueve su creencia en la existencia (y amenaza) de un sector (suficientemente amplio) de la sociedad que no comparte su ideología (y por ende se opone a su paz). Es una denuncia totalitaria velada. Su paz requiere la imposición de una estructura sólida de poder (generalmente no concertada y respaldada por tropas armadas) que la sostenga. La administración (o coadministración) de dicha estructura es el objetivo final del autoproclamado pacificador. La paz genuina es privilegio de los muertos.

Bala

Es triste pero (sospecho) inevitable que circos mediáticos estilo el “Caso Colmenares” (arquetipo del entretenimiento morboso más vulgar) sostengan la atención indignada del mismo país donde ya es rutina que hombres jóvenes con malos salarios y nulas oportunidades como el Sargento José Cortez mueran (los maten) en el monte durante operativos para destruir laboratorios desechables de pasta de coca que sirven de (mal) sustento a campesinos en la miseria, abandonados por el estado. Nadie que importe pierde nada.