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ficción

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Anticipaciones es una colección de seis ficciones publicadas en revista Matera durante los últimos dos años y algo. Antes que cuentos son escenas o tal vez promesas de escenarios. Luis y Javier dicen que podrían hacer parte de algo más grande. De cierta forma son subproductos del proyecto eternamente postergado con nombre clave Sumapaz. O lo que me puedo permitir escribir en este lapso sin tiempo de la vida.

(La excusa secreta para publicarlos en línea (Matera es estricta y rabiosamente física) era experimentar con Jekyll. Me dejó muy contento. Quisiera hacer más con él.)

Adentro y afuera

El mayor avance de la humanidad consiste en condensar el mundo en lenguaje y expandir el lenguaje en nuevos mundos. De esa pareja de operaciones complementarias proviene todo lo demás.

Dimensionalidad

Para referirse a personajes sustanciosos y realistas, bien construídos, los comentaristas de libros y películas usan la expresión personajes tridimensionales. Siendo justos deberían ser tetradimensionales. Un personaje tridimensional suena casi necesariamente estático, a menos que sea una de las criaturas del mundo plano.

Hay otros mundos

Un aporte involuntario de Óscar a la serie de películas de samurai ¶ Filipinas también tiene un arte marcial ¶ Técnicas de desaparición ninja ¶ Los colores del pasado ¶ La ficción es recursivaEste es el inicio de un thriller ¶ Tienen hambre en España ¶ Declaraciones de consenso mutuas entre contendientes políticos podrían ser una buena prácticaProporción de aportes de hombres y mujeres en artículos de Wikipedia ¶ La pertinencia y la impertinencia van de la mano (vía Julián) ¶ Y sin la imprudencia el periodismo serio no existe.

(Tenía otras cosas para compartir pero ahora no las encuentro.)

David versus David

Hablaba con Mauricio alguna vez de David Mitchell en contraposición a David Wallace. No recuerdo bien los términos de la conversación pero creo que lo que decía era que de alguna manera aunque los talentos de Mitchell y Wallace son complementarios (la de Mitchell es una literatura de historias mientras que la de Wallace es una literatura de _________________ (¿derrumbes e introspecciones? ¿filosofías? ¿psicologías?)) lo que hace Mitchell es mucho más atractivo para mí. Su atractivo radica, creo, en la capacidad de Mitchell para tejer la ficción en estructuras cuidadosas y su habilidad sobrehumana para adaptar su prosa a las exigencias de las historias que cuenta. [Polos en el espectro visible-invisible.] Mientras Wallace es un esclavo de su prosa neurótica-aforística (enmarcada dentro de su compulsión gramática), Mitchell es un camaleón verbal en constante control del flujo de palabras (un creador de voces). Tal vez Wallace puede escribir sobre lo que quiera, pero Mitchell puede escribir lo que quiera con una naturalidad pasmosa. En Mitchell, además, las tramas no son una excusa (para teorizar/pontificar) sino el objetivo primordial de la escritura. Como en los bestsellers, pero mejor hecho y con más respeto.

(En español esta diferencia la ejemplificarían bien Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Aunque Marías es más controlado que Wallace y Mitchell rotundamente más versátil (e imaginativo) que Pérez-Reverte. Paradójicamente, entre esos dos prefiero de lejos a Marías.)

Sublimación

Elizabeth Short antes y después.

A la teoría de la ficción no le interesa la ficción. A duras penas la entiende y pocas veces (¿nunca?) la enriquece. Le preocupan otras cosas. Su papel es, más que nada, adecuar la ficción a los requerimientos que permitan que sea impartida y departida como tema respetable dentro del medio académico establecido. Hay personas a las que esto les parece importante. Probablemente genera flujos de plata y acelera el posicionamiento político de los ungidos. Para lograrlo, se valen de la creación y desarrollo de un lenguaje y un discurso privado y solemne (que en los mejores casos es vacuo y en los peores es incomprensible) dentro del cual la ficción es sistemáticamente malinterpretada, descontextualizada, hiperreferenciada y mutilada para luego ser abandonada irreconocible en un potrero, así. A eso se le llama apreciación crítica. Algunos lo equiparan a leer de verdad.

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¿Cómo debemos entender la crucificción? (Idea para un ensayo)

Que quede claro, la situación es la siguiente: un hombre es asesinado de la manera más bárbara concebible (o si no pregúntenle a Mel Gibson, que se masturba con eso) y su muerte está diseñada por el Altísimo para exacerbar nuestra culpa. Lo que no estaría mal si el Altísimo mencionado, que es, sí, altísimo, único, ubicuo, omnipotente y se pidió TODO TODO TODO antes de todo el mundo, compensara por ese sentimiento de culpa de alguna manera justa. Supongo que el Altísimo, también llamado el Señor o El Que Es El Que Es, sabe, porque TODO lo sabe, de nuestra tendencia natural al conformismo, la resignación y el sexo recreacional. El Altísimo tiene medios para saber esas cosas porque cuando se entusiasmó con los dioramas ningún tío moribundo le explicó lo de la responsabilidad que viene con el poder que ahora es casi que sentido común así que se tomó atribuciones desmedidas sobre sus creaciones con resultados desafortunados, igual que los publicistas de Old Navy. Debemos, entonces, entender la crucificción, y aquí me ciño al dogma, como una muestra más de la incapacidad del Altísimo para expresarse de manera efectiva (lo que, por cierto, puede ser un indicio (más) de autismo). Porque esa es la única manera de explicar que espere culpa agradecida como respuesta a la muerte supuestamente amorosa pero también dolorosa e inmisericorde de un hijo que además, por razones que no entraré a discutir acá pero que sugieren la práctica bestial de la autofornicación, posibilidad que me repugna e intriga en igual medida, es Él mismo. Que luego (¿arrepentido?) lo resucite (o desaparezca el cuerpo) no es excusa.

Illusion

If you prick me, I hurt. But then I am I suppose the sum of all the thoughts and delusions and feelings which I hold. In a sense I am the fiction I choose to be. At the same time I am the ghoul or the harmless young man others take me for. I am what the rock dropping on my head makes me. I am my lungs breathing. My memory remembering. My desires reaching. My audience reacting with an impacient sneer. I am all those things. Are they illusions? I do not know. And that I think is the point. That we never do know for certain. There are so many points from which different lenses are focusing upon us and we are the picture in each one of them. Those lenses may even be the several instants of our whole lives focusing simultaneously on us — creating what? A monster? A human being? A prismatic delusion? Those lenses may be the several places and spaces in which we have lingered our whole lives and in one single moment they suddenly bear down, focus upon us. It is this multiplicity of our singleness which I think gives the illusory depth to living. What we consider deep and abiding is perhaps the result of technique rather than a Creator’s purpose. So much for religion. But even mathematics works from the same basic source, these underlying techniques. Man walks on the crust, the surface, and he draws conclusions that may be nothing at all. The thing that seems more real is that we are here and what we do with each other. But where we are and what we do with each other have been subjected to that sum of allowable knowledge and know-how which diminishes the very life in us. Our material means or lack of them, our belief in this or that ideology, our needs, our wants, they take up more room in us that do humane considerations. When they do not, one, of course, is elevated into sainthood. Or trampled down. Day-to-day reality is therefore itself any illusion created by the mass of our needs, our ideas, our wants. Transform the needs, the ideas, the wants, and at once, as though with a magic wand, you transform the available reality. To write as though only one kind of reality subsists in the world is to act out a mentally retarded mime, for a mentally deficient audience. If I am an illusion, then that is a delusion what is very real indeed.

—Dambudzo Marechera, Black Sunlight