Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

ficciones

Un conflicto para (gobernarlos a) todos

El conflicto es una ficción cómoda: unifica y simplifica una variedad difusa de violencias y permite hablar de ellas (como todas y ninguna) sin entrar en detalles sociopolíticos o económicos incómodos que rompan la ilusión (y con ella la eterna promesa) de una solución universal definitiva. Aquí un ejemplo de uso (y aquí otro). Así como la paz nunca llega, el conflicto nunca se acaba. Su vaguedad intencional lo hace adaptable sin mayores modificaciones a todo discurso. Los pacificadores de oficio, naturalmente, son usuarios compulsivos del término. Con él defienden, entre otras cosas, la legalidad (y pertinencia) de sus abusos y matanzas.

Fútbol y nacionalismo

El nacionalismo futbolero, a diferencia de su contraparte fascista, admite con agrado a todo aquel que quiera sumarse a la masa ilusionada con una victoria. En las selecciones europeas los hijos de inmigrantes son, para cada hinchada, héroes, orgullo y ejemplo. Por noventa minutos la xenofobia, los regionalismos y el racismo dominantes se diluyen (o cambian de blanco negro) y los países (salvo excepciones) parecen de verdad compuestos por sociedades diversas e integradas. Es gracioso ver a los jugadores cantar el himno con solemnidad, como si no notaran que ese equipo que conforman constituye un símbolo de identidad nacional más consolidado y extendido que cualquier bandera o canción de guerra nostálgica.