Rango Finito

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fuerza

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Anoche por fin pude leer Aún no era grande, el libro que Estefanía Uribe publicó el año pasado. Hace rato que le tenía ganas. Este es un libro corto (60 páginas nomás) compuesto por once textos autobiográficos que se interconectan a través de senderos que recorren apartes de la infancia de la autora. Narraciones de pasados cercanos y lejanos surgen y se mezclan constantemente con reflexiones personales sobre pérdidas, enfermedades y melancolías. En conjunto los relatos/ensayos conforman una mitología muy íntima de objetos y personas (reales o imaginadas, da igual) a través de las cuales diferentes versiones de la autora se protegen de los golpes de la realidad o la filtran; constantes que son faro, ancla y salvavidas al tiempo. Aunque los textos son descarnados, cada tanto dejan entrever un aprecio dulce por la vida y sus conflictos que es reconfortante. Me impresiona la potencia emocional que logra alcanzar en tan pocas páginas. Hay mucha fuerza y sinceridad dura ahí adentro.

El libro fue publicado por Sílaba y ahora se consigue en formato digital en Amazon.

Clasismo

Donde se propone la hipótesis de que el conflicto central en Star Wars surge no de un desbalance de la fuerza sino del inconveniente de que un criado de baja ralea, prácticamente un esclavo, tenga más midiclorias por centímetro cúbico de sangre que el consejo Jedi entero. Esto es inaceptable. La trama, por tanto, sugiere de modo sutil que su falta de casta es la razón que justifica su inestabilidad/debilidad moral/emocional. Esta lectura es corroborada por el hecho de que el simple cruce con sangre real produzca dos hijos virtuosos, prácticamente inmunes al lado oscuro (incluso cuando uno de ellos es criado en condiciones de pobreza evidentes), sin rastro alguno de la peligrosa naturaleza “caótica” de su padre.

Everyone suddenly burst out singing


And laughing, and crying, and shouting and praying, kneeling on the road and kissing the filthy tarmac right in front of me, and dancing and praising God for ridding them of Hosni Mubarak – a generous moment, for it was their courage rather than divine intervention which rid Egypt of its dictator – and weeping tears which splashed down their clothes. It was as if every man and woman had just got married, as if joy could smother the decades of dictatorship and pain and repression and humiliation and blood. Forever, it will be known as the Egyptian Revolution of 25 January – the day the rising began – and it will be forever the story of a risen people.
Robert Fisk