Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

guerra

Compromisos

A raíz del anuncio desde La Habana he encontrado gente o preocupantemente esperanzada o escandalosamente pesimista. En ambos lados cunde la claridad sobre el futuro. La diferencia está es el tono de la predicción.

Y no es que unos u otros sepan menos o más. Todos saben lo mismo. Y de lo mismo desprenden infiernos y paraísos. Pareciera que no es momento para incertidumbres.

Preferiría menos certezas y más compromisos. Compromisos personales, quiero decir. Porque las abstracciones usan las palabras con ligereza, no las sienten. No importa si es la paz o la guerra, lo común es que se espere que la carga del proceso le corresponda a alguien más. Cuando fracasa, siempre son otros los que tienen la culpa.

14

Andrés nos regaló Jerusalem: A Family Portrait y anoche lo leí. Es un cómic sobre el nacimiento del estado de Israel desde la perspectiva de una familia judía que vive en Jerusalén entre 1940 y 1948. La historia está pensada para que la mirada microscópica a los conflictos familiares sirva de reflejo a las situaciones políticas macro que se entretejen en Palestina por ese entonces (que a su vez sirven de reflejo a situaciones políticas actuales): la ocupación (y manipulación) británica, los movimientos pacifistas de corte comunista, los movimientos radicales sionistas o árabes, la diversidad de proveniencias, la llegada de los judíos que escapan de los nazis, los campos de concentración en Europa, etcétera.

Es una novela agresivísima no solo por las escenas muy explícitas de guerra y terrorismo como por las evidencias (sutiles pero constantes) de desequilibrio emocional de los personajes. Son personas seriamente afectadas por la vida. Tienen rabia. Son rabia. Han transmutado en resonancias de la guerra. El comentario general que propone de la situación política en Palestina en ese entonces (y de cierta forma también ahora) es descorazonador.

El dilema sobre cómo y por qué ejercer violencia contra otras personas (o recibirla) es un punto de contacto entre las diferentes tramas. Las respuestas difieren. Ninguna es fácil. Hay mucha resignación, mucha impotencia, cunde la derrota.

Tal y como anota Andrés en su reseña, aunque hay una línea de tiempo clara y las situaciones están encadenadas, algo (no soy capaz de puntualizarlo) en la forma como se cuentan las historias hace que se sientan confusas. Como si fueran los cuentos que le llegan del exterior cada día a los que se resguardan en un refugio contra artillería: intentos de comprimir lo incomprensible en narración.

La guerra destruye todo. Por dentro y por fuera.

*

jerusalem

*

Jordi Sánchez Navarro ahora tiene un nuevo blog de lectura de cómics. Atentos ahí.

3

Bethlehem - Yuval Adler

Anoche fui al cine del barrio a ver Bethlehem, de Yuval Adler. Andrés conoció a Adler en alguno de sus grupos de apoyo y oración (aparentemente Adler antes de ser director de cine se dedicaba a la fenomenología, o todavía se dedica y el cine fue una pausa creativa) y me había hablado de la existencia de la película desde cuando empezó a sonar en festivales en septiembre del año pasado. Me sorprendió que llegara por acá. Le debió ir bien en Toronto.

Bethlehem, un thriller de acción más que digno que termina en una coma aterradora, se centra en la relación entre Razi, un agente de inteligencia israelí, y Sanfur, un muchacho palestino de diecisiete años que sirve de informante a Razi en Belén y cuyo hermano mayor, Ibrahim, es miembro prominente de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa. Aunque la relación entre los dos es amistosa cuando no casi familiar el objetivo de Razi es utilizar/manipular a Sanfur para desarticular (o eliminar) al grupo de milicianos comandados por Ibrahim. Cuando el grupo de Ibrahim ejecuta un atentado en Jerusalén la presión sobre Razi para exprimir a Sanfur aumenta. Más aún después de que se descubre (todo esto pasa al principio de la película) que Sanfur le sirvió a Ibrahim como correo de la plata para financiar el atentado. Esas son las condiciones iniciales de la narración.

A partir de ahí el sistema propuesto se alimenta de los ciclos de mentiras y traiciones a varios niveles que se acumulan en cada uno de los nodos que articulan el conflicto: los milicianos palestinos se mienten entre ellos (los brigadistas, Hamás y los políticos de la autoridad palestina luchan por el control de los territorios y la naturaleza y términos de la confrontación con Israel), Sanfur le miente a Razi (para proteger a su hermano), Razi le miente a Sanfur (para obtener información) y también a sus superiores (para proteger a Sanfur). Los humanos inventamos el lenguaje para poder mentir, le dice Razi en una conversación a un informante a modo de santo y seña. No hay forma de que ese juego termine bien.

Gideon Levy, que siempre suena bravísimo, escribió un comentario duro sobre la película en Haaretz acusándola de ser propaganda israelí prácticamente diseñada por Mosad (aquí una respuesta a Levy). Para Levy la película refuerza la representación de Israel como una víctima de los bárbaros palestinos, una raza de traidores naturales. Desde mi distancia inmensa, sin embargo, creo que la película (escrita a cuatro manos entre Adler y Ali Wakad, un periodista palestino) hace un esfuerzo notable por ofrecer una perspectiva amplia de las perversiones del conflicto, enfatiza las similaridades de todo tipo entre palestinos e israelíes (y por ende la artificialidad de las supuestas diferencias esenciales entre los dos pueblos que imposibilitan su convivencia), y no parece particularmente alineada con ninguno de los bandos armados. Si acaso, sugiere que las dinámicas que dominan en este momento la relación entre Israel y Palestina constituyen un callejón con salida directa al abismo.

30

Bueno este comentario sobre El Principito. Nunca lo había pensado como una fábula de la guerra. Me gusta esa idea.

23

Anticipaciones es una colección de seis ficciones publicadas en revista Matera durante los últimos dos años y algo. Antes que cuentos son escenas o tal vez promesas de escenarios. Luis y Javier dicen que podrían hacer parte de algo más grande. De cierta forma son subproductos del proyecto eternamente postergado con nombre clave Sumapaz. O lo que me puedo permitir escribir en este lapso sin tiempo de la vida.

(La excusa secreta para publicarlos en línea (Matera es estricta y rabiosamente física) era experimentar con Jekyll. Me dejó muy contento. Quisiera hacer más con él.)

22

Las historias que cuentan los datos no siempre están en la superficie y no son siempre las que sus recolectores pretendían capturar. El mapa de homicidios puede interpretarse como una historia muy confusa de violencias que transmutan, migran y renacen (aunque por momentos decaigan gradualmente) pero más al fondo, en la forma como las marcas azules decrecen al tiempo con el número y tasa de homicidios, se oculta, tal vez, una trama más simple que cuenta la consolidación (parcial) de la presencia estatal en regiones que hasta hace muy pocos años eran inaccesibles y, por lo mismo, imposibles de registrar y archivar. De cierta forma los datos cuentan su propia historia (cómo fueron adquiridos, con qué propósito, con cuánta certeza, minucia (o torpeza) y homogeneidad), antes de poder hablar de nada más.

19

Por culpa del mapa de homicidios, ayer me crucé con varias personas que se rehusan a aceptar datos (si es que los leen) cuando estos ponen en duda (o incluso cuando no demuestran contundentemente) la mitología política asumida. Frente a una tendencia clara de reducción de homicidios en un cierto período responden con teorías de conspiración de bolsillo y se sostienen (so pena de sonar enajenados o agüevados) en sus narrativas populares de los baños de sangre apocalípticos y la violencia desatada (¡la más alta de la historia!). Una mujer proponía ayer que la reducción de la tasa de homicidios entre 2002 y 2010 se debió (en las narrativas fáciles todo siempre se explica de un escobazo con un solo factor, en lugar de reconocer que detrás hay siempre una red compleja de condiciones no siempre controlables y altamente aleatorias) a manipulaciones perversas de la “tasa demográfica” (?) en la registraduría, para poner un ejemplo. Otros no pueden aceptar los datos porque consideran que la práctica de los “falsos positivos” (un eufemismo periodístico horrible y ya extendidísimo para referirse al asesinato metódico de muchachos por parte de miembros de las Fuerzas Militares para hacerlos pasar por guerrilleros caídos en combate, acreditar éxitos operativos y ganar permisos, recompensas y condecoraciones) debería amplificar contundentemente las estadísticas de homicidios en general (aunque en la práctica correspondan a menos del 3% de los homicidios cometidos en un año). Y es verdad que estos crímenes son una atrocidad inaceptable, una vergüenza. Y son todavía peores cuando se reconfirma todavía hoy que dentro de las Fuerzas Militares son percibidos como errores casi exculpables de la guerra. Pero yo no me atrevería a decir que el resto de homicidios (en la escala de decenas de miles cada año — las tasas de homicidio, incluso ahora que están en caída, siguen siendo preocupantes) son menos serios. Los conteos son burdos e inexactos (a veces incluso tendenciosos) pero ayudan a poner las historias que nos contamos en perspectiva, a contrastarlas, a cuestionarlas. Aprender a leer números y tomarlos en cuenta no limita ni pervierte. No nos debilita. No deforma el mundo (ese está afuera, no en las tablas, y hay que volver a él siempre). Tampoco nos convierte en cínicos. Es una habilidad valiosa (una de tantas) para no perderse en las exageraciones y vaguedades comunes en discursos políticos. Las gráficas y las tablas no son generadores automáticos de conclusiones incontrovertibles sino plataformas para discutir y tomar distancia ocasional. No podemos sobrevalorarlas pero tampoco desestimarlas.

Geografía de un bombardeo

Un artículo de lectura obligada escrito por Tim Maly diseccionando un ataque con “drones” en Paquistán:

Many commentators have compared the command stations to videogame platforms and have worried that this disconnects the pilots from combat and dehumanizes their targets. Many drone operators say it’s the opposite. Because they often surveil a target for days or weeks during operations, they develop a strange intimate relationship with those they kill. They watch targets eat with their families, sleep with their partners, and go about their daily lives. Then they watch them die.

Abismo

La columna de hoy va sobre Abismo andino, un juego de estrategia diseñado por Volko Ruhnke sobre la guerra colombiana en los noventa y principios de los dos mil que salió el año pasado con algún éxito entre la comunidad de jugadores de juegos de estrategia. Hace un par de semanas Óscar lo presentó en twitter y yo me compré una copia para probarlo. El juego tiene varias gracias que creo que contribuyen a hacerlo a la vez interesante y entretenido: una es que el juego no se concentra en la batalla militar sino en el interés de los bandos por ganar el apoyo popular (lo que se conoce como operaciones de contra insurgencia en jerga militar) y otra es que cada bando es esencialmente distinto de los demás en cuanto a metas, uso de recursos y capacidad operativa. Esta asimetría logra reflejar (de una forma muy simplificada, obviamente) las interrelaciones complejas entre los actores armados en conflicto. Para Ruhnke el país pasó durante esa década y media de estar al borde del colapso a tener una insurgencia (o dos (o tres)), si no derrotada(s), al menos reducidas a un nivel donde dejaron de constituir una amenaza para el estado. Esto es discutible de muchas formas distintas, pero no me parece que pervierta el sentido del juego particularmente. Jorge sugirió en Twitter que este juego podría ser una forma de iniciar conversaciones sobre la guerra en los colegios. Sería buenísimo. Ojalá que alguna editorial (¿independiente?) colombiana se animara conseguir la licencia del juego y sacar una versión de bajo costo para el país.

A continuación algunos enlaces relacionados para enriquecer la columna:

  • En el sitio de GMT (desde donde se puede comprar) están disponibles las reglas y el playbook. El playbook contiene dos ejemplos de partidas (para ayudar a entender las reglas y la dinámica del juego) y también un texto de Ruhnke donde explica las ideas detrás del diseño del juego, el contexto histórico de las cartas que describen el estado del juego en cada momento y las referencias en las que se basó.
  • Aquí hay una entrevista larga a Ruhnke sobre el juego y sus motivaciones para interesarse en juegos de contra insurgencia. Abismo andino es el primero de una serie de juegos usando el mismo sistema de reglas. También hay uno sobre Cuba y otro sobre Afganistán.
  • Otro sitio obligado de referencia sobre este y cualquier otro juego es Board Game Geek. Aquí por ejemplo una reseña del juego en español. Y aquí hay una lista de documentos relacionados para descargar.
  • Aunque no lo he intentado, el juego se puede jugar con computadores usando el motor genérico de juegos de mesa Vassal (gratuito y de código abierto). Aquí está el módulo de Vassal para jugar Abismo andino. Si alguien más quiere animarse podemos armar un grupo con Luis para probar.

De paso, olvidé enlazar en el blog mis dos columnas anteriores: Carreras perdidas trata sobre la forma (equivocada, en mi opinión) como los medios de comunicación establecidos han decidido competir con las redes sociales. Picos gemelos habla de dos avances recientes muy importantes en teoría aditiva de números.

Farsa

La pelea entre Santos y Uribe es una encarnación más de la clásica pelea lúdica entre “liberales” y “conservadores” que sirve para que la élite tradicional renueve respaldo popular (dividido y hasta mortal pero en últimas mayoritario) y se perpetúe en el poder. Tomar partido en esa pelea implica caer en el engaño de creer que su discusión trata sobre el futuro del país (que existe una posible conclusión que nos beneficia) y no sobre el futuro político y financiero de unos señores y sus amigos. No se trata de ser neutral, sino de entender que ambos lados hacen parte del mismo bando opresor.

Marchas

Si alguien quiere marchar, que marche. Todas las marchas deberían ser bienvenidas. Son expresiones pacíficas de opiniones/sentimientos. Mejor pancartas que metralla.

Por otro lado, ir anticipadamente en contra de una marcha desgasta. No hay ganancia en la masacre verbal directa o indirecta de los potenciales participantes de una manifestación pública. En caso de desacuerdo, es más apropiado ignorarla que engrandecerla. Condenarla con vehemencia la promueve. Un comentario crítico posterior, cuando la dimensión, intenciones y consecuencias concretas de la marcha son claras, tiene más sentido y pertinencia.

Trenes

En el futuro hay personas que viven en trenes. Es gratis. Por las tardes pasan monjas negras con comida caliente, agua y medicinas para los enfermos. También hay duchas en las estaciones para lavarse. Están bien mantenidas pues el sindicato de los trabajadores de trenes se precia de ofrecer esa alternativa de vida a la casta desposeída, expulsada de las ciudades. Antes los trenes servían para ir de un lugar a otro pero ahora sirven para no estar en ningún lugar. Nadie se dio cuenta cuándo pasó. Tal vez fue el producto de los grandes despidos y la consecuente desesperanza. Durante el inicio de la guerra la población en los trenes aumentó porque nadie quería vivir y los vagones eran parecidos a la muerte. En los trenes postergaban la vida.

Máquinas para matar

La columna de hoy habla sobre los orígenes bélicos del computador electrónico digital. La referencia principal es Turing’s Cathedral, de George Dyson, donde me enteré del proyecto de Barricelli. Me gusta esa dicotomía: los mismos computadores que permitieron el desarrollo de la bomba termonuclear sostenían también un proyecto para generar vida artificial. Barricelli, por cierto, trabajaba como voluntario, sin un salario. Y su proyecto ocupaba los tiempos libres del computador. Nunca fue totalmente oficial. Aquí hay un artículo breve de Dyson para Make Magazine donde resume la historia. Y aquí hay un artículo largo (y un poco confuso) sobre la historia de los computadores que Von Neumann y su equipo montaron en Princeton. Von Neumann es un personaje que siempre me ha intrigado mucho. Es impresionante la cantidad de áreas matemáticas (tanto “aplicadas” como “puras”) donde hizo aportes significativos.

El computador Maniac y sus operarias
El computador de Princeton, apodado cariñosamente MANIAC. Igual el ENIAC, era operado mayoritariamente por mujeres. Más fotos.

Nunca listos

La columna de hoy trata sobre los soldados regulares: jóvenes que por no terminar el colegio son premiados con veintidós entre dieciocho y veinticuatro meses de servicio militar obligatorio, casi siempre asignados a zonas de combate. Los políticos y militares con frecuencia anuncian que se adelanta un proceso de “profesionalización” de las fuerzas armadas. Nunca son muy claros al respecto. Generalmente se refieren al reemplazo de soldados bachilleres (que no van a zonas de combate, claro) por soldados profesionales (personas que se ofrecen en principio voluntariamente y reciben un salario). De los regulares poco se habla, excepto cuando (como pasó hace tres años) el consejo de estado exige que no vayan a combate pues no están suficientemente preparados. En ese caso, el comandante de las fuerzas militares responde que eso dejaría a más de la mitad de los hombres activos fuera de combate (76,42% del ejército y 50% de la armada en 2009). Luego, claro, el consejo de estado rectifica y los soldados obligados siguen al frente, arriesgando sus vidas a la fuerza por una sociedad que los castiga por ser pobres.

Estos diez sin nombre eran soldados regulares, por ejemplo.

Enlace adicional: ley del servicio militar obligatorio.

Hay otros mundos

Sociología del diseño de bombas nucleares ¶ Los niños y las violencias en barrios pobres de Buenos Aires ¶ Lo obvio: el negocio de las “redes sociales” consiste en generar adicciónAgenda del proceso de paz (pdf) entre el gobierno colombiano y los FARC ¶ La muerte anestesiada de Olivia Goldsmith (a raíz de la lectura de Half Empty (a raíz de la muerte de su autor)) ¶ Análisis de los resultados de las elecciones en Quebec ¶ Siempre es bueno volver al Diccionario de ObviedadesAsalto a la reserva canadiense de miel de arce ¶ Y ésta es la verdadera batalla naval.

Cloud Atlas en cine. Escalofríos.