Cuando se murió Michael Jackson sentí exactamente lo mismo que cuando me enteré de la muerte de Bruce Lee. Son momentos gemelos para mí. La muerte de Bruce Lee me encontró justo al cierre de mi segunda peregrinación por India. Escribí unas palabras sobre mi amistad con Lee en el avión a Los Angeles para asistir a su funeral (necesitaba estar ahí) pero no me atreví a leerlas cuando llegó mi turno de hablar. Ahora siento que esas muertes, la de Lee, la de Jackson, son los eventos que más me han conectado con la especie humana. Después de tantos años acá, encontré el vínculo que buscaba en la tristeza compartida por la muerte de personas que jamás conocí.