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Contenidos ágiles y conocimiento libre

La columna de hoy es una respuesta a esta columna tendenciosa y/o desinformadísima de Carlos Granés publicada ayer. El asunto es extenso así que decidí restringirme a dos puntos específicos: el primero es que la piratería no es consecuencia de los activistas sino, más que nada, de la ineptitud de los comerciantes que se niegan a ofrecer alternativas digitales de sus productos (o se adaptan a una lentitud pasmosa). Lo segundo es que Granés mete en el mismo costal de la libertad de la información a varios grupos disímiles (piratas, activistas de diferentes líneas, vándalos enmascarados) y los describe como utopistas moralistas e ingenuos anticapitalistas con propensión al crimen (muy en la línea de Fernando Savater y Vargas Llosa, por cierto). Las imprecisiones evidentes en su párrafo dedicado a Aaron Swartz (a quien designa como símbolo más visible de ese conglomerado que imagina) dejan clarísimo que no sabe de qué habla (omite, por ejemplo, que la red de MIT es abierta y por ende es perfectamente legítimo entrar a la universidad, conectarse y bajar un par de artículos de JSTOR — Swartz abusó de la infraestructura descargando volúmenes muy grandes de golpe, no por bajar nada en particular. Por algo JSTOR finalmente se desligó del proceso contra Swartz). Este perfil en Slate es un buen punto de partida para hablar educadamente de los méritos y fallas de Swartz. Aquí su manifiesto de acceso abierto a documentos gubernamentales y académicos y aquí una columna de Jorge Orlando Melo sobre el acceso abierto a publicaciones académicas en Colombia.

La voz de la colmena

En la columna de hoy hablo de la tendencia reciente a creer que hay conocimiento en el ruido que generamos en redes sociales. Sin duda hay algo de cierto ahí (Twitter es un focus groups casi idílico) pero tal vez no es tanto como queremos creer. Y, más importante, la información disponible en esas bases de datos depende seriamente de las dinámicas de uso de las diferentes redes sociales, que son determinadas por sus modelos de negocio y las jerarquías que establecen. Las redes sociales, en esto hay que insistir muchísimo, no son herramientas neutras.

Para complementar la columna, como siempre, algunos enlaces:

Indecisión

La paradoja de Monty Hall es un ejemplo clásico de contraintuitividad de la noción de probabilidad. En un programa de concurso presentado por Monty Hall, el concursante debe elegir una de tres puertas posibles. Detrás de una de las tres puertas se oculta un premio. Las otras dos puertas conducen al vacío. El concursante elige una de las tres puertas de acuerdo a su intuición extrasensorial pero luego, antes de revelar el premio, Monty Hall abre una de las otras dos puertas restantes y detrás de ella no hay nada (sea lo que sea que haya elegido el jugador, siempre puede hacer esto). Una vez ahí, para amplificar el drama, Hall le pregunta al jugador si quiere cambiar de puerta. Sorprendentemente, aceptar la propuesta de Hall es la mejor estrategia.

¿La razón? Una manera sencilla de verlo es imaginar dos jugadores. Ambos inicialmente eligen la misma puerta pero mientras el primero se sostiene en su decisión el segundo no. El primero gana si la primera puerta elegida oculta el premio, es decir, tiene una probabilidad en tres. Note, además, que ese es precisamente el único caso (de tres) en el que el segundo pierde. O sea, el segundo gana con una probabilidad de dos tercios. La liberación de información aparentemente vacía beneficia al segundo jugador.

La pseudomoraleja para la vida de la paradoja de Monty Hall es intrigante: si usted enfrenta más de dos alternativas dudosas y una vez la decisión ha sido tomada pero antes de ejecutarla alguien o algo le ofrece una demostración concluyente de que otra opción (una que ya había descartado con duda) debía ser sin duda descartada, conviene desechar (o al menos reconsiderar) la decisión tomada.

Por eso yo nunca decido nada. Prefiero esperar a que todo se descarte por su propio peso.

Percepción

¿Cómo se llamará ese fenómeno que hace que ante una combinación de ruidos recurrentes pero no necesariamente concertados distingamos, casi de inmediato, una especie de ritmo unificador? ¿Pasará lo mismo con los estímulos visuales? ¿Cuánto de lo que pensamos que vemos o sentimos será organización creativa interna de información en principio disconexa (o incluso inconsistente)? ¿Y si la realidad es una alucinación colectiva controlada por rangos de tolerancia del cerebro para otorgar sentido a un flujo insuficiente de estímulos? ¿Qué está realmente allá afuera? ¿Qué ve Laia cuando me mira?

Hay otros mundos

La información es una forma evacuada de conscienciaMurió el fundador y administrador del proyecto matplotlib ¶ Lecciones elementales de etiqueta bogotana para extranjeros ¶ Cuarenta y cinco monemas de la visualización de información de acuerdo a Santiago OrtizPalabras para llegar a la luna ¶ Cabin in the Woods por fin llega a España ¶ Ciencia ficción en el aula de clase ¶ Un blog dedicado a las incursiones artísticas en la anatomía ¶ Y ya que estamos, la Barbie anatómica.

Aquí es mejor

En Reality is Broken su autora dice que las personas se vuelcan cada vez con más frecuencia en juegos de video porque la realidad se quedó corta como fuente de emociones. El mundo sobre-estimulado ya no puede tolerar la frustración y la monotonía de la cotidianidad moderna. Su propuesta, descrita en el libro, consiste en ludificar la realidad para que ofrezca los retos, recompensas y satisfacciones que los juegos de video son tan efectivos en proporcionar. Suena bien. La idea es repensar cada actividad humana como un juego y luego sobreponer un sistema de reglas, misiones y puntos (mediado por aparatos electrónicos muy probablemente interconectados) que controlen su realización y registren el progreso de sus participantes. Las llamadas redes sociales son un ejemplo no totalmente intencional de esta estrategia. La actividad que pretenden enriquecer/reemplazar es la socialización misma. A cambio de atención y alimentación del flujo informativo, ofrecen vínculos, interacción y retroalimentación inmediatas. Con muy poco esfuerzo mitigan la (temible) soledad. Mi sensación, sin embargo, es que este esfuerzo no es opcional cuando se trata de crear vínculos perdurables con otras personas. No es algo que se pueda de verdad obviar y sustituir con sobre-conexión intensa. Sin duda las redes son útiles para sostener/crear algunas conversaciones y algunos tipos de relaciones, pero debido a las restricciones que sus administradores imponen para incentivar su uso (al fin y al cabo antes que nada son negocios) generan una suerte de minimalismo social basado en la urgencia (de saber, de tener, de recibir, de decir, de estar y ser). Esto sin duda determina la calidad y el carácter de las relaciones que generan. Las redes sociales no son herramientas neutras. Sus diseños están basados en ideas concretas del funcionamiento de la sociedad. Personalmente prefiero las viejas herramientas descentralizadas (como los blogs o el email) que no limitan mi control de la información que intercambio a través de ellas ni me imponen condiciones de acceso reducidas. Hay un precio a pagar (en audiencia o disponibilidad, por ejemplo), pero me siento más cómodo y tranquilo aquí.

Cosmopolis

1. Cronenberg minimal es todavía Cronenberg. 2. Los personajes de Don DeLillo son construídos a partir de oraciones reiteradas y conversaciones monologadas (internas o externas) donde la norma es la interrupción incómoda. (Mi próstata es asimétrica.) Cronenberg implementa ese efecto en cine usando una aproximación casi teatral (creo que funciona, pero me toma tiempo adaptarme al ritmo que este esquema propone (su irrealidad flagrante me irrita, especialmente al comienzo)). El ochenta y tres por ciento de Cosmopolis pasa en una limosina fantasma que cruza una ciudad que quiere pero no alcanza a ser Nueva York (y de hecho es claramente Toronto). 3. Interrupciones. Nadie nunca dice todo lo que quiere decir. No hay tiempo. La información se acumula y la capacidad de procesamiento es limitada. El ruido arrasa incluso cuando es filtrado por el revestimiento de corcho (que convierte todas las voces participantes en inquietantes (¿por lo muertas?) voces en off). Tampoco hay acción. La intensidad se condensa en las palabras. 4. Una línea temática de Cosmopolis es el paso y la percepción del tiempo. Alguno de los personajes sugiere que en tanto que la realidad se desliza dentro de un sistema financiero supervisado/registrado/modulado (?) por máquinas capaces de aprovechar subdivisiones más y más finas del segundo, nuestra experiencia de la misma resulta canalizada a través de esa consciencia dinámica expansiva. (Tenía la cita correspondiente en el libro marcada de mi Kindle, pero mi Kindle acaba de morir bajo mi propio peso durante el almuerzo.) 5. Por otro lado, dado que las máquinas están diseñadas para predecir estados futuros del sistema, la confusión temporal sugerida en el cuarto numeral es todavía más acentuada. Los algoritmos crean el tiempo (o por lo menos lo preceden). 6. Al margen: el Big Bang es, de acuerdo a esta propuesta fenomenológica, la división del universo entre tiempos subjetivos y lugares objetivos. 7. Reflexión breve: nuestra capacidad (y velocidad) de acceso, procesamiento y manipulación efectiva de información determina nuestro lugar en la pirámide social (o al contrario). Problema: su adquisición nos convierte en esclavos de las abstracciones que creamos para ganar control. Su realidad súbita nos satura y/o reduce a operarios. 8. Cosmopolis es un viaje brutal hacia la ilusión de una calma consignada en el pasado. 9. Dice DeLillo en Libra (y yo maltraduzco): “Las tramas traen su propia lógica. Existe una tendencia de las tramas a moverse hacia la muerte. Él [no importa quién] creía que la idea de la muerte está tejida en la naturaleza de cada trama. Una trama narrativa no es menos que una conspiración de hombres armados. Entre más angosta sea la trama de una historia, más probable que llegue a la muerte. La trama en la ficción, creía, es la forma como localizamos la fuerza de la muerte fuera del libro, la confrontamos, la contenemos. Los antiguos representaban batallas falsas para imitar las tempestades en la naturaleza y reducir su miedo a los dioses que batallaban en el cielo.”

Cosmopolis Haircut
There is a world inside the world.

Servir al servidor

La hiperconexión informativa que generan las llamadas redes sociales reduce el riesgo de subversión y facilita la uniformización de la masa. El control de la atención (por saturación) es un método eficiente de opresión pasiva porque puede ser presentado como un servicio que el usuario adquiere voluntariamente (aunque en la práctica el adquirido/asimilado sea el llamado usuario, que provee un servicio gratuito y cede la propiedad y control de sus contribuciones a la empresa administradora de la red). Cada vez con más frecuencia la inactividad en estos servicios se equipara a la inexistencia. A cambio de muy poco (¿entretenimiento? ¿socialización ligera? ) estamos sucumbiendo a participar con sumisión en las dinámicas sociales impuestas (aquí un ejemplo) por sistemas comerciales centralizados (y cerrados) de recaudo y venta de (nuestra) información y atención.

Todos al ritmo del funk

[Flash 9 is required to listen to audio.]

La desinformación al poder

La campaña Kony 2012 es un subproducto de la misma cultura que desarrolló TED. Comparte su filosofía básica: para difundir es necesario diluir hasta que sea efectivo en una red social (aparato que privilegia (y premia) la vacuidad). Su objetivo, no importa lo que digan los románticos, no es popularizar una causa o crear interés genuino en un proyecto o problema sino establecer un producto adquirible que simbolice, para el consumidor ingenuo conmovido por el drama, su compromiso con (o su interés en) algo que parece importante/respetable. En últimas, se ofrece superioridad moral (o intelectual) certificada a escala global a precios módicos. ¿Quién puede resistirse? No debería sorprender que la organización detrás del video esté vinculada a iglesias cristianas norteamericanas. La religión organizada lleva siglos en el negocio y jamás ha tenido inconvenientes en diversificar. En Kony 2012 la perversión es flagrante: se usa la exposición casi pornográfica al sufrimiento de niños para justificar una intervención militar (a todas luces innecesaria (y dudosamente legal)) en Uganda. La historia es manipulada libremente con el propósito crear indignación viral airada que se traduzca en donaciones proporcionales (¿Para qué? Dios sabrá). Qué importa que Kony no esté en Uganda desde 2006. Qué importa que nadie haya sugerido que la asesoría militar norteamericana al equipo internacional de la ONU que lidera la cacería de Kony esté en peligro (de hecho, como señala Angelo Izama, hay tropas gringas en África central desde octubre de 2011 participando en terreno en la búsqueda (¡y fuerzas internacionales desde 2005-2006!)). Qué importa que Uganda esté bajo el yugo de una dictadura criminal por veinticinco años (con el beneplácito de Estados Unidos). Qué importa que en Uganda (y en África en general) el hambre, la miseria y la enfermedad destruyan la vida de más niños que cualquier cuadrilla de asesinos. Aquí lo que importa es lo que se puede vender. Lo de menos es informar.

Donald
El pato Donald te necesita. No lo decepciones.

Perros rabiosos

Tal vez Israel decida ir a la guerra contra Irán antes de que termine este año. Sería una barbaridad. Algunos dicen que podría pasar incluso antes de junio.

Con sus ataques, Israel intentaría prevenir que Irán concluya con éxito su programa nuclear, que está bastante adelantado. Israel (es decir Netanyahu, Barak et al.) teme que, de llegar a la bomba, Irán (es decir Khamenei, Ahmadinejad et al.) procederá a utilizarla sobre Jerusalén, lo que no parece una buena jugada para nadie, pero los líderes iraníes no se caracterizan por sus muestras de buena voluntad. Y los israelíes menos. En oriente medio, Israel es un french poodle paranoico, hormonado y con dientes de adamantium, dispuesto a todo por proteger su arbolito. Para una muestra de su talante basta recordar el proceso de trampas y mentiras estrategicas que concluyó con el desarrollo de su copioso arsenal nuclear actual. La historia del programa nuclear iraní, por su parte, puede conectarse limpiamente con el apoyo norteamericano al programa nuclear pakistaní dentro de la Guerra Fría, y también está llena de las trampas y mentiras que son tradicionales en este tipo de procesos desde que el proyecto Manhattan rindió hongos sobre Japón y todos se asustaron pero siguieron cultivando por si acaso.

El conflicto entre Israel e Irán es un lío grande con riesgos, amenazas y consecuencias terribles por todos lados, no solo para los dos paises involucrados sino para la estabilidad regional y mundial en general. En este reportaje extenso y en formato digital, Iñigo Ugarte, conocido por su excelente blog Guerra Eterna, ofrece una contextualización rápida y detallada del mierdero, su historia, sus protagonistas y las (no muy alentadoras) perspectivas para los próximos meses. Creo que aclara varias de las confusiones frecuentes al respecto de este asunto. Vale la pena comprarlo. Además sirve para apoyar el talento y trabajo de Ugarte directamente.

Me gusta muchísimo la idea de esos minilibros digitales de no-ficción. Funciona muy bien. El formato digital es un tanto desgastante (la uniformidad de las páginas y la tipografía cansan), pero para lecturas breves informativas o de opinión en plan revista de actualidad aunque tal vez un poco más largas es casi perfecto. En Español todavía no hay mucha oferta. En inglés, Byliner es una mina de pequeñas joyas, como la aventura radioactiva japonesa de mi admirado William Vollmann.

Telegobierno

Más obviedades: que la extensión de la televisión y otros medios de acceso y consumo sencillo promuevan un ejercicio de la política y el gobierno mediante el espectáculo (o que recurre a técnicas publicitarias para difundir su gestión o propuestas) no puede ser una excusa para que la política y el gobierno se vuelvan actividades que existen solamente como espectáculo o con el espectáculo complaciente como fin último. En un caso concreto, la transmisión en directo de eventos gubernamentales, legislativos o diplomáticos, con todos sus beneficios democratizantes, puede transformarse con facilidad en un escenario donde los servidores públicos se rinden al telepúblico (o aprovechan su telepresencia para fortalecer su imagen) en lugar de ejercer su labor. No se me ocurre una manera sencilla de impedir o al menos controlar este fenómeno pernicioso que no implique sacrificar apertura informativa. ¿Cuál debería ser el límite?

Domingo (Tres Ataúdes Blancos)

Hablemos sobre el poder. Sobre lo que el poder hace y lo que el poder puede pero sobre todo acerca quienes ostentan el poder y cómo lo sostienen. Se me viene a la cabeza esa canción de Flaming Lips, una de mis favoritas en concierto, donde Wayne Coyne pregunta insistentemente qué haría *USTED* si tuviera el poder: ¿cómo lo usaría? ¿pensaría en los demás? ¿podría controlarlo? ¿qué haría de poder hacer todo lo que quisiera hacer? En Tres Ataúdes Blancos, de Antonio Ungar (ignoren su portada horrible), el poder (su búsqueda, su control, su ejercicio) engendra violencia, aunque podría ser al contrario porque el poder en Tres Ataúdes Blancos (como en la vida real) lo tienen aquellos que están apropiadamente armados. Es un bucle, obvio. Se arman para adquirir el poder y se arman para sostenerlo y por ende otros más se arman para arrebatarlo y puntos suspensivos. El horror. Es un horror que conocemos bien. Lo conocemos tan bien que, en su perversión cotidiana, ya no nos afecta como debería. Ya no es horror pero seguimos llamándolo así por costumbre, sin convencimiento. Todo parece tolerable o comprensible o, por lo menos, de esperarse, porque existe todo un aparato de medios e información dispuesto para orientar al espectador/ciudadano en el ejercicio de su sacro derecho/deber a comprender de la manera correcta (o conveniente) la violencia que lo rodea y, supuestamente, lo protege. Una particularidad de este aparato mediático es que está diseñado para digerir y replantear cualquier tipo de información de tal manera que sirva (se adapte) a los intereses de quienes lo controlan. Todo esto, es natural, bajo una máscara de objetividad puesta a las patadas.

<DigresiónProbablementeInnecesaria> En los primeros cursos de lógica matemática aparece la noción de valuación. Es una concepto contraintuitivo. La verdad no es una noción absoluta sino una función que asigna valores de verdad a las proposiciones atómicas (o a universos, en otros contextos) y luego, mediante álgebras, se calcula el valor de verdad de las proposiciones compuestas. Las proposiciones tautológicas son aquellas rarezas (engrandecidas por los griegos) que son verdaderas no importa la valuación. Las otras (la aplastante mayoría) pueden ser verdaderas o falsas dependiendo del valor de verdad asignado a los componentes básicos/primitivos. El propósito principal de estos aparatos mediáticos a los que me refiero arriba consiste (y aquí permítanme ser laxo en mi (ab)uso de los términos) en controlar el valor de verdad de las proposiciones atómicas (de la interpretación de los eventos) para así controlar lo que es considerado verdad. </DigresiónProbablementeInnecesaria>

Y, bueno, entonces la pregunta es qué hace el ciudadano/espectador ante eso. ¿Cómo interpreta el ciudadano/espectador su realidad si casi todos sus recursos de adquisición de información están siempre al servicio de alguien(es) que quiere(n) dominarlo? ¿Qué es la verdad para ese ciudadano/espectador que interpreta todo a través de filtros que preinterpretan lo que presencia? ¿Cómo reacciona cuando desvela o (peor) es forzado a ser partícipe del engaño? Por otro lado: ¿Qué tan común es que pase esto? Y finalmente: ¿Cuántos están dispuestos a reaccionar al abuso, a oponer resistencia, y cuántos se sumen en la resignación/impotencia?

Viernes

Esto ya se llama primavera. Seis grados esta mañana al salir a coger el bus. Las flores explotan de repente en los antejardines y los árboles se llenan de cogollos tiernos y dispuestos a todo (pero especialmente a crecer) a cambio de un poco de sol. Por primera vez en lo que va del año dejé mi chaqueta de supervivencia polar en la casa. En clase discutiremos la representación de funciones como series de potencias y durante el viaje en tren redacté el resumen de mi charla del martes en McMaster. Ayer en televisión canadiense entrevistaban pasajeros recién llegados en un vuelo Tokio-Toronto. En su mayoría, muchachitas post-punk mimadas con tapabocas estilo japonés convencidas de que acababan de salvarse de terminar con rabo, tres tetas y poderes piro-telequinéticos por cuenta de la siempre inminente nube radioactiva. Las mamás, aliviadas de tenerlas de regreso, decían que en Japón los medios y el gobierno ocultaban la verdad: negaban los riesgos, aseguraban que no había nada que temer (a diferencia de los siempre confiables, mesurados y objetivos canales de noticias norteamericanos). Cunde la desinformación, y me temo que es parcialmente intencional: el pánico cautiva, sostiene al televidente frente a la pantalla a la espera (amenizada por los patrocinadores) de una nueva materialización del Horror ojalá peor que la anterior. Desinformar a costa de tragedias es un buen negocio.

La idea detrás

The more secretive or unjust an organization is, the more leaks induce fear and paranoia in its leadership and planning coterie. This must result in minimization of efficient internal communications mechanisms (an increase in cognitive “secrecy tax”) and consequent system-wide cognitive decline resulting in decreased ability to hold onto power as the environment demands adaption.

Hence in a world where leaking is easy, secretive or unjust systems are nonlinearly hit relative to open, just systems. Since unjust systems, by their nature induce opponents, and in many places barely have the upper hand, mass leaking leaves them exquisitely vulnerable to those who seek to replace them with more open forms of governance.

Only revealed injustice can be answered; for man to do anything intelligent he has to know what’s actually going on.

J. Assange (31/12/2006)

¿Para qué Wikileaks?

Aquellos que, como yo, tienen problemas para entender la estrategia general de Wikileaks, tal vez les interese esta lectura cuidadosa (vía Vega) de un viejo artículo de Assange de 2006 (pdf) donde desarrolla la idea de los gobiernos autoritarios como conspiraciones.

Resumidísimo: Assange define una conspiración como una red de individuos que procesa, controla y produce información basada en aquella que recibe. La fortaleza de dicha red es medida por la fortaleza de los vínculos de comunicación entre los individuos que la conforman. Lo anterior es presentado más o menos formalmente en el texto de Assange. Sigamos: en un gobierno autoritario, el grueso de la información que le permite tomar decisiones se mantiene fuera del alcance de los ciudadanos a quienes supuestamente representan mediante una red de comunicación de información clasificada. Esta es una de las bases de su poder y en ese sentido puede ser visto como una conspiración. La pregunta central es cómo impedir que estos gobiernos se desarrollen y fortalezcan o, en caso de que ya estén instituídos, cómo reducir su fuerza conspiratoria hasta anularla. En contra del mecanismo usual de reducirla mediante la neutralización de individuos clave, Assange propone ejecutar acciones destinadas a debilitar la confianza de la red en sus propios canales de comunicación, limitando así su capacidad para conspirar. Una ventaja evidente de esta estrategia es que es independiente de la estructura particular de la red y se basa en el conocimiento de los canales que utilizan. Desde esta perspectiva, las filtraciones de Wikileaks, no importa la naturaleza de los documentos, obligan al aparato conspiratorio a tomar medidas para impedir futuras filtraciones (muy probablemente deshaciendo vínculos de la red o reduciendo su peso) y, a su vez, a dudar de la seguridad de sus sistemas de comunicación. La idea es que un ejercicio sistemático de debilitamiento de estos canales a la larga cambiará la manera como el estado funciona, al reducir el uso del secreto como herramienta de gobierno y blindarlo por ende a nuevas iniciativas autoritarias.

Tras el gobierno aparente, está entronizado un gobierno invisible que no se ha comprometido ni reconoce responsabilidad alguna para con el pueblo. Destruir este gobierno invisible y disolver la vergonzosa alianza entre los negocios corruptos y la corrupción política, es la tarea más importante del estadista actual.

T. Roosevelt (citado por Assange)

“Secrecy begets ever more secrecy. Dream of the end of secrecy.”