Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

investigación

29

Sería bueno que Patarroyo cumpliera su amenaza, al final de este artículo, de trastear su laboratorio a Ecuador. El flujo de fondos que ese señor recibe de Colciencias es desproporcionado. Seguro que ese dinero podría ser mucho mejor invertido.

*

Y una vez más Llinás está en Colombia hablando mierda. A ver con qué sale esta vez.

Ciencia a consulta

La columna de hoy trata sobre las consultas ciudadanas para discutir las prioridades de investigación científica dentro de lo que se conoce como la Agenda ciudadana de ciencia e innovación para Iberoamérica. La página de la consulta mexicana es esta y esta otra es la página de la española. Aunque en la columna no lo enfatizo, la diferencia en prioridades entre México y España es diciente y de paso evidencia por qué este tipo de procesos son importantes. La información en línea sobre el proyecto a nivel iberoamericano es escasa. No logré encontrar información sobre la organización de la consulta en Colombia, que por otro lado debería ser antes de octubre de este año. La desorganización y falta de información es una mala señal. A veces me da la impresión de que es uno de esos programas con buenas intenciones que se volverá un elefante blanco perdido dentro de la maraña burocrática pero siempre útil para decir que aquí sí se hace algo. Supongo que pude resaltar eso en la columna pero preferí concentrarme en los aspectos positivos de la iniciativa. Los números de participantes en las consultas españolas y mexicanas no fueron particularmente grandes, pero siempre es un gran logro poner a más de cien mil personas a pensar en la ruta de la investigación científica de un país. Lo clave sería que este ejercicio de divulgación y discusión fuera continuado. Eso lo veo más difícil de lograr.

Ciencia y café

Los investigadores de Cenicafé desarrollaron una variedad de café que es resistente al hongo que está arrasando con los cultivos en Centro América. Ciencia efectiva, pertinente y bien enfocada. (Vía latinamericanscience.org)

Pirámide

Un artículo bueno de 2010 sobre la pirámide científica, sus orígenes y problemas actuales. Un fragmento:

The groups that benefit from the science labor glut include senior professors, who receive the great bulk of federal grant funding, and the research universities that employ them (and the graduate students and postdocs) while receiving overhead payments from the grants. Change that could substantially relieve the plight of young scientists seems especially difficult to effect. The groups supporting the current situation are well organized, with strong and effective lobbies and are seen, both by themselves and by society at large, as representing major social goods: The established researchers and their scholarly associations claim to speak for “science,” and thus for technological progress and the hope of cures for dread diseases. The universities represent education and opportunity.

Aunque el artículo se concentra en Estados Unidos, el modelo gringo ha sido copiado a las malas en otros países, como Colombia. Si siguen como van, pronto caerán en los mismos problemas de saturación y explotación.

Culto a la ecuación

La columna de hoy reseña un pequeño artículo sobre el impacto positivo (a ojos de semi-profanos) de intromisiones matemáticas (no necesariamente pertinentes) en artículos académicos. Esta reacción intimidada/complaciente ante la ecuación incomprensible se puede explicar como una consecuencia de la relación acrítica con el discurso científico que algunas veces los mismos científicos promueven (o al menos no contienen). Puede ser matemática como puede ser neurociencia. En otras ocasiones he hablado acá en el blog de la importancia de que los científicos (como comunidad, tal vez) tomen en sus manos la divulgación de su trabajo. Este ejercicio de divulgación directa acerca a la gente a la labor científica y le permite ganar perspectiva sobre su funcionamiento y metodologías. Aunque el discurso publicitario efectivo tal vez sea útil en el corto plazo para conseguir fondos, a la ciencia como empresa humana no le conviene ser a largo plazo indistinguible de la charlatanería pseudocientífica que abunda. La mejor manera de combatir esta tendencia es acercar los científicos a la gente y promover el cuestionamiento de su propio trabajo. No se trata de que todos se conviertan en expertos sino de que se difunda una comprensión mínima de las dinámicas de la ciencia y su valor difuso de verdad (que hace que la duda sea su principio esencial). La fuerza de la ciencia, de cierta manera, radica en exponer abiertamente sus limitaciones. Depender de un periodismo cada vez en peor estado y ansioso de espectacularidad vendible que le permita competir con los flujos de las redes sociales no parece una apuesta sensata.

*

Ernesto Sabato, que antes de dedicarse a la literatura estudió física, tiene un ensayo sobre la oscuridad científica como herramienta de dominación al que vuelvo recurrentemente desde hace tiempo. Sus observaciones hechas en 1955 son todavía vigentes hoy. Para cerrar, un aparte:

La raíz de esta falacia reside en que nuestra civilización está dominada por la cantidad y ha terminado por parecernos que lo único real es lo cuantitativo, siendo lo demás pura y engañosa ilusión de nuestros sentidos. Pero como la ley matemática confiere poder, todos creyeron que los matemáticos y los físicos tenían la clave de la realidad. Y los adoraron. Tanto más cuanto menos los entendían.

Científicos postergados

La columna de hoy trata sobre la incertidumbre laboral que define la vida del científico joven hoy en día. Luis Noriega y Clara Osorio me ayudaron a afinarla y reducir mi tendencia al alarmismo apocalíptico. Su título, una propuesta de Luis, es una referencia al cuento del brujo postergado de Borges. Muy apropiado. El sistema basado en contratos temporales flotantes fuerza a muchas personas talentosas a dejar la disciplina y es un desperdicio de recursos y entrenamiento en general. Esto contradice el discurso sobre la prioridad de la ciencia, la educación y la tecnología en el contexto económico actual. ¿Si es tan prioritario por qué tanto desperdicio? En las jerarquías científicas más altas hay mucha gente con buena voluntad pero también hay mucho cinismo y mezquindad alrededor. Es fácil dejarse tentar por la mano de obra barata que con tanto entusiasmo ofrecen los aprendices y los “postaprendices”. La vocación científica tiene una buena carga de pasión. Hay muchísimas promesas implícitas falsas y poquísima claridad con los muchachos que apenas inician sus carreras. Alguien en twitter me dice que mi columna es un plagio/traducción de este artículo de The Economist. Hay montones de artículos sobre eso en todas partes (recibo enlaces a otros en los comentarios). Supongo que es una estudiante que no ha llegado al momento de su vida profesional donde uno descubre esos problemas sin necesidad de leer revistas. En mi caso personal, la decisión de abandonar las aspiraciones académicas fue motivada principalmente por mi deseo de estar con Mónica y ver crecer a mis hijos. Me cansé de estar lejos y frustrado con lo que hacía. Ahora cuido a la chiquita y cuando tengo tiempo escribo, estudio matemática, y miro mis opciones laborales sin afán. Mónica, por su parte, persiste en sus investigaciones con mucha disciplina. Es muy productiva. A veces es duro y la presión es grandísima pero disfruta lo que hace y es buena en ello. Las condiciones laborales nos preocupan pero nos hemos acomodado y vivimos como queremos vivir, no nos podemos quejar. Algo aparecerá después. Así funciona. Cuando deje de funcionar supongo que buscaremos algo distinto. Afuera de la academia hay bastantes cosas. En últimas, como me dijo Clara ayer, uno trabaja en lo que le dé trabajo.

Especulación científica

A raíz de esta iniciativa, en la columna de hoy propongo una discusión pragmática sobre la financiación pública de la investigación científica en países como Colombia. La columna cuestiona el axioma (ampliamente aceptado pese a la falta de evidencia conclusiva — las dificultades metodológicas (pdf) son inmensas, obvio) de que la investigación científica subvencionada públicamente es un prerrequisito para asegurar desarrollo económico y social. Sin una administración de recursos que evalúe seriamente la pertinencia/necesidad local de los proyectos, la financiación pública de ciencia se convierte en un chorro de fondos que beneficia sólo a los científicos que lo reciben y no tiene mayor impacto real en el país. Eso es algo que sólo se pueden permitir los países ricos, pero incluso en los países ricos son más cuidadosos y medidos en la forma como distribuyen fondos públicos para proyectos científicos. La investigación científica es importante y a veces necesita plata pública, sin duda, pero no toda investigación la merece sólo por ser “investigación”.

마더

¿Cuando se exige justicia qué se exige? Castigo, tal vez, o reconocimiento de culpas. O de pronto una compensación a quienes fueron afectados. Muchas veces, sin embargo, lo que el ansioso de justicia quiere es que le otorguen la razón y su verdad particular sea de repente la de todos. La justicia oficializa y fija una narrativa que idealmente corresponde a lo que pasó pero que en realidad sólo lo establece por decreto. Por eso a veces es injusta. Por eso no siempre es conveniente. La mentira, la manipulación y el olvido pueden ser preferibles, más cercanos a lo verdadero y deseado.

마더 Madeo Madre
Nadie conoce mejor a sus hijos.

Divulgación

Aquí una propuesta: un científico actual, especialmente si está al servicio de instituciones públicas, debería dedicar al menos un cuarenta y siete por ciento de su tiempo y esfuerzo (porcentaje tentativo) a la difusión de sus investigaciones e intereses profesionales dentro de un público amplio, ya sea como docente o como divulgador. El contacto permanente del investigador con personas por fuera del ámbito científico contribuiría a anclar la ciencia a la sociedad a la que pretende servir y al mismo tiempo permitiría que el científico aclarara y revaluara constantemente el propósito y motivaciones de su trabajo, reduciendo así el riesgo de caer en esas investigaciones vacías, atrapadas en sí mismas, que son frecuentes hoy en día.

Evolución en Marte, por Hugo Gernsback (Ilustraciones de Frank R. Paul)
(En Science and Invention, agosto de 1924 — Aquí en buen tamaño.)

Viernes (Examen)

Algunas ideas y preguntas sueltas: (1) A medida que la cobertura educativa aumenta, la educación (en especial la pública) se ve forzada, por simple falta de recursos (siempre serán pocos), a implementar procesos de industrialización de la labor didáctica. No me parece que haya nada malo en eso en principio pero: (2) ¿Cuál es el papel del maestro en este nuevo contexto donde el contacto directo con el estudiante es incidental y escaso? (3) ¿Cómo garantizar que la educación no pierda calidad en un sistema donde la proporción estudiantes/maestros es cada vez mayor? (4) Por lo pronto, la logística de la educación ha sido un problema lateral, algo que se deja (casi que) a discreción del maestro y en pocas ocasiones se explora con cuidado como comunidad. La idea burda es que una persona que dicta un curso para treinta personas debe ser capaz de adaptar su curso a un auditorio con doscientas. Se exige escalabilidad instantánea. ¿No sería conveniente, en aras de mantener niveles de enseñanza dignos, someter la logística de la enseñanza (y en particular el problema de escala) a un análisis cuidadoso en lugar de persistir en la improvisación? (Si hay investigación al respecto, no ha encontrado la manera de llegar a las aulas.) (5) ¿Cuál es el propósito de la educación universitaria? ¿Cuál es el aporte de la educación universitaria a la sociedad en pleno? ¿O es sólo un lujo? ¿Qué es lo que esperamos que un estudiante gane en las aulas? ¿Prestigio? ¿Disciplina? ¿Conocimiento? ¿Lenguaje? ¿Habilidades? ¿Sabiduría? ¿Resistencia? ¿Tolerancia? ¿Conciencia? ¿Responsabilidad? ¿Contactos? ¿Oficio? ¿Estatus? (6) ¿Qué es lo que realmente enseñamos (si es que enseñamos algo)? (7) No sobra preguntarse cuál es el sentido de ampliar ilimitadamente la cobertura universitaria. En sociedades como la colombiana una persona sin educación universitaria es indigna y está condenada al subempleo. La educación universitaria es un símbolo de casta. Es la diferencia, seamos crudos, entre ser esclavo o ser esclavista. Algunos promueven la idea de que, para generar movilidad social, la cobertura universitaria debe ser universal. Creo que esa es una solución falsa. Más importante que expandir la cobertura universitaria es expandir el número de opciones de acceder a un empleo y reducir, al tiempo, la estructura esclavista (¿cómo?). (8) Me preocupa el desprecio por la educación básica y la tendencia a creer que sus fallas se pueden reparar durante la etapa siguiente (si acaso). (9) La educación y la investigación deberían ser asuntos que se trataran aparte. El modelo de educadores/investigadores funciona y produce resultados en sociedades industrializadas o en una etapa alta del proceso de industrialización. Pero incluso en sociedades industrializadas este modelo pervierte el sistema. Es evidente que hay conexiones entre una labor y la otra, pero la pretensión de que son la misma cosa ha convertido los centros de enseñanza en lugares repletos de maestros que tienen a la educación como última prioridad aunque sea su misión principal. (10) Asisto al examen final de mis estudiantes en el coliseo de la universidad. Dos exámenes transcurren simultáneamente. El coliseo es dividido en zonas. Nos corresponden cinco de las diez. Somos ocho. El coordinador comanda el dispositivo cuyo objetivo principal es reducir la probabilidad de trampa. Somos nosotros contra ellos. Al final siempre se trató de esto. Setecientos estudiantes tomaron este curso. Ciento veinte asistieron a mi clase. Apenas sé el nombre de veinte o treinta. Reconozco a algunos más de cara, pero es difícil encontrarlos entre la multitud. Los veo entrar. Me gustaría saludarlos. Al cierre, mientras recibo los exámenes, un par se acercan y me dan las gracias por mi trabajo. Otro me dice que disfrutó mucho mi clase. No sé su nombre. Me pregunto, mientras los veo resolver las preguntas, qué aprendieron en este curso y cuál era su objetivo a largo plazo si es que había alguno. También me gustaría saber en qué consistió mi labor o, mejor, si lo que hice tendrá un impacto en su futuro o si perdieron su tiempo conmigo y esto hace parte de una farsa elaborada para otorgar un título (nobiliario) después de unos años. No creo que haya sido así. Espero que no sea así. Me esfuerzo por que no sea así, por que quede algo más. Por eso me cuesta entender que mi trabajo, todo mi trabajo, en últimas se reduzca a prepararlos (desde la distancia de mis lecciones masivas) para un examen de dos horas y media (el sesenta por ciento de su nota final) donde les pedirán, entre otras cosas, que deriven de dos maneras distintas el volumen de un mismo sólido de revolución. Eso sería una estafa. Eso no sería justo con ellos, sus aspiraciones y su dedicación. Eso no puede ser lo que está en juego aquí.