Rango Finito

Un blog para Mauricio Arturo

twitterfotoshermanocerdotechnogogytemasjuegos

invierno

Pontypool

En Pontypool se propone la idea de que el uso apropiado de ciertas palabras podría reconfigurar la voluntad de la persona que las oye, las entiende, las apropia y las repite. A través de este mecanismo natural, un virus verbal podría tomar control de una sociedad, habitando su lenguaje y reproduciéndose a través de él. En Pontypool el control es agresivo y confuso. Los individuos infectados son poseídos por un ansia asesina de retransmitir el mensaje que sólo es saciada cuando se registra la retroalimentación que confirma el contagio. Primero pensé que era absurdo pero tal vez no lo sea tanto. Lo que pasa es que en el mundo real los virus verbales son más sutiles. Pocos asumen que haya peligro alguno en permitir su expansión (que de cualquier modo es por lo general indetectable). Son (parte de) la cultura. Su contundencia y capacidad destructiva, sin embargo, no son atenuadas por su sutileza, en especial cuando el lenguaje es activamente secuestrado por el poder político. En no pocos casos engendran desolación, discriminación, esclavitud y muerte. Son inofensivos hasta que dejan de serlo. Siempre hay riesgo en repetir las palabras de los demás.

La última defensa es la incomprensión.

Intersección

Anoche, a la 1 am, desde la ventana del cuarto.
(30 segundos de exposición.)

Solitaria

Podría mirar la nieve de cerca toda la vida.

Luces

En la ventana vive el sol, que se cuela entre las gotas de agua condensada para poder respirar.

Afuera, el gato negro camina por la nieve acumulada en el balcón.

La noche invernal es color gris-naranja, como ciertos hongos que a veces crecen en el arroz.

La escritura habla de hombres milenarios investidos con el poder de las palabras de HaShem.

La ley los protege y acorrala.

Los árboles nos miran.

Ventana

Gradiente

Ciclos anidados (12): Tren

Viernes

Me levantaron las noticias desde Japón. Volvió a nevar. La nieve, finísima, se pegó a los árboles mojados por las lluvias de los últimos días. Los cubrió enteros. El bus a la estación de tren se demoró en pasar. El tren llegó con retrado y llegó a Kitchener una hora más tarde de lo programado. Ontario, reconocido por sus duros inviernos, no tiene la infraestructura para que su sistema de transporte ferroviario resista una nevada menor. Mis estudiantes tienen su segundo examen el lunes, así que ofrecí horas de oficina todo el día. Un par de estudiantes pasaron a que les dijera qué estudiar. Me preguntaron cuál era el tema más difícil del examen. Les respondí que todos los temas eran difíciles. Tras tres preguntas más quedó claro que no habían asistido a buena parte de mis clases. Les dije que al menos intentaran hacer los ejercicios primero antes de volver a preguntar. La verdad es que ni siquiera tenían dudas. Uno de los dos reconoció que venían a las horas de oficina con la esperanza de que vinieran otros e hicieran preguntas por ellos. Estudio por ósmosis. Les dije que las cosas no funcionaban así. Se fueron avergonzados.

El tren de regreso también venía con retraso. Tuve que esperar en la estación de Kitchener por una hora.

Domingo

Me despierto temprano. Nevó durante la noche. El pronóstico decía que llovería, que la temperatura subiría. Creo que prefiero la nieve a la lluvia. Cuando me acosté, hacia la una, los copos, jugosos, volaban horizontalmente frente a la ventana.

Ayer vimos Inside Job, un documental sobre la crisis financiera. Pensé en los anuncios en el edificio de matemáticas de la universidad que vi el viernes donde invitan a los estudiantes a experimentar el thrill del trading floor en maratones de simulación durante el fin de semana. Como si jugar irresponsablemente con cantidades bárbaras de dinero ajeno fuera una modalidad de paracaidismo intelectual.

Dentro de un mes termino clases en la universidad. Pienso escribir algo durante el verano. Tal vez también intente correr por las mañanas. Extrañaré mi rutina del tren.

[Flash 9 is required to listen to audio.]

Flor