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Argo

Argo engrandece (y luego agradece) el aporte de la industria cinematográfica gringa (y la CIA) al rescate de seis diplomáticos atrapados en Irán en 1979. La historia es deliberadamente trucada para minimizar la contribución canadiense (en realidad mayoritaria y determinante), trivializar las circunstancias políticas y reforzar el mito romántico del agente gringo autosuficiente comprometido con sus principios de superhéroe infantil cincuentero que salva al mundo en solitario. “Because we say it’s based on a true story, rather than this is a true story, we’re allowed to take some dramatic license. There’s a spirit of truth”, dice Affleck. Hay un espíritu de verdad. La película es apenas basada en una historia real pero eso no implica que deba ser la historia real. El argumento es peligrosamente metafísico y medio triste porque sugiere que el cine es incapaz de contar historias (sean realidades o ficciones) con fidelidad: la presión por garantizar entretenimiento justifica que la trama sea modificada sin clemencia hasta que se adapte a algún esquema básico narrativo efectivo y fácil de estructurar.

Perros rabiosos

Tal vez Israel decida ir a la guerra contra Irán antes de que termine este año. Sería una barbaridad. Algunos dicen que podría pasar incluso antes de junio.

Con sus ataques, Israel intentaría prevenir que Irán concluya con éxito su programa nuclear, que está bastante adelantado. Israel (es decir Netanyahu, Barak et al.) teme que, de llegar a la bomba, Irán (es decir Khamenei, Ahmadinejad et al.) procederá a utilizarla sobre Jerusalén, lo que no parece una buena jugada para nadie, pero los líderes iraníes no se caracterizan por sus muestras de buena voluntad. Y los israelíes menos. En oriente medio, Israel es un french poodle paranoico, hormonado y con dientes de adamantium, dispuesto a todo por proteger su arbolito. Para una muestra de su talante basta recordar el proceso de trampas y mentiras estrategicas que concluyó con el desarrollo de su copioso arsenal nuclear actual. La historia del programa nuclear iraní, por su parte, puede conectarse limpiamente con el apoyo norteamericano al programa nuclear pakistaní dentro de la Guerra Fría, y también está llena de las trampas y mentiras que son tradicionales en este tipo de procesos desde que el proyecto Manhattan rindió hongos sobre Japón y todos se asustaron pero siguieron cultivando por si acaso.

El conflicto entre Israel e Irán es un lío grande con riesgos, amenazas y consecuencias terribles por todos lados, no solo para los dos paises involucrados sino para la estabilidad regional y mundial en general. En este reportaje extenso y en formato digital, Iñigo Ugarte, conocido por su excelente blog Guerra Eterna, ofrece una contextualización rápida y detallada del mierdero, su historia, sus protagonistas y las (no muy alentadoras) perspectivas para los próximos meses. Creo que aclara varias de las confusiones frecuentes al respecto de este asunto. Vale la pena comprarlo. Además sirve para apoyar el talento y trabajo de Ugarte directamente.

Me gusta muchísimo la idea de esos minilibros digitales de no-ficción. Funciona muy bien. El formato digital es un tanto desgastante (la uniformidad de las páginas y la tipografía cansan), pero para lecturas breves informativas o de opinión en plan revista de actualidad aunque tal vez un poco más largas es casi perfecto. En Español todavía no hay mucha oferta. En inglés, Byliner es una mina de pequeñas joyas, como la aventura radioactiva japonesa de mi admirado William Vollmann.