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Entusiasmo

Sigo con pereza de escribir acá. Ahora leo The Fifth Season, de N.K. Jemisin. Se supone que es de lo más excelso en ciencia ficción actual y por lo pronto no desmerece. El resto del fin de semana hice oficio, cociné un poco (tenía ganas del tradicional pollo guisado con papa que a mi mamá tanto le gusta, así que procedí), fui con la niña a la piscina y descansé. También estoy leyendo Starship Troopers despacito y otra cosa más que ahora no recuerdo así que no debe ir muy bien. Tal vez ya no la estoy leyendo de verdad y es hora de abandonar. Tengo ganas de leer sistemáticamente todas las novelas ganadoras de los premios Hugo. Ese puede ser uno de los próximos proyectos si la pereza no se interpone antes. A veces pierdo el entusiasmo para hacer ciertas cosas incluso antes de acumular el suficiente para empezar.

Gris

Estuve haciendo oficio toda la mañana mientras M. y la niña andaban en clase de piano. Después las acompañé un rato a la fiesta de cumpleaños de S., amiga favorita, que era en los cines del barrio. Al cierre de la fiesta entraron en grupo a ver la película de Mi Pequeño Pony y yo aproveché para escapar: de seguro podré verla luego (y varias veces) en la casa cuando salga en Netflix. De regreso hacia la casa pasé por la tienda del trago y por la carnicería y mientras caminaba leí un artículo sobre Trump y Saturday Night Live, un programa cuya gracia nunca he comprendido; tal vez es muy gringo para mí. Ya en la casa puse carne en el horno y me eché a leer. Ellas llegaron tarde, casi a las cinco, y para ese entonces ya la carne estaba a punto de salir. Quedó rica. Según parece, hay unas milicias lituanas que se preparan desde hace años para una invasión rusa que asumen inminente. También asumen que el ejército se rendirá al primer signo de amenaza. Si yo viviera en Lituania creo que también dedicaría mis fines de semana a simular batallas. Suena como un ejercicio prudente considerando lo que se ha visto por allá cerca, en Ucrania especialmente. Por otro lado lo más probable es que si llegara a venir la invasión que temen los rusos los arrasarían sin misericordia. Ojalá que no sufran mucho cuando pase.

Para acompañar la carne hice unos espárragos. Hace unos veinte años (tal vez menos) aborrecía los espárragos intensamente (y el brócoli, y la coliflor) y siento que es afortunado que haya reconsiderado mis hábitos de desprecios sistemáticos y me permitiera probar vainas por fuera de mi esfera de comodidad, que era, ahora que lo pienso, muy reducida. Hay un valor importante en acumular gustos. Mucho más cuando se pueden compartir. Un buen propósito sería encontrar una nueva fuente de gusto (y regalarle una a alguien más) cada semana, o incluso cada día si se puede.

Mañana es domingo de piscina. No sé qué haremos por la tarde. Ojalá que haga un mejor tiempo que hoy. Tanto gris me aturde el espíritu.

Intermediario

Y bueno, otra semana que se va por el hueco sin nada meritorio para cosechar. No me quejo porque nunca ha sido mi propósito ser un segador de iluminaciones. A duras penas arrisco con lo que me corresponde y de vez en cuando incluso eso se me sale de las manos así sea poco porque supongo que no es tanto un problema de fuerza sino de destreza. No que sea fuerte tampoco, por si hace falta aclararlo. Esta semana la cocina estuvo relativamente limpia y mi nuevo intento de hacer dieta prosiguió sin contratiempos. Poco contacto social fuera del trabajo. A veces no me hace falta y a veces sí. Recientemente no tanto. Prefiero estar en la casa con M. y la niña, jugar y conversar. Los domingos paso la mañana con L. en el parque mientras M. trabaja. Por las noches leemos Momo. Apenas estamos comenzando. Intento también leer cada día unas cuantas páginas de la antología de Borges que sacó la real academia de la lengua. Contiene el ensayo sobre Swedenborg que tanto me impresionó de muchacho. Después de leerlo le conté a mi tía Ángela y ella me advirtió que con Borges nunca se sabía si lo que decía era real o no (creo que ese libro de ensayos Borges Oral fue lo primero que leía de él), así que busqué en la enciclopedia británica herencia de mi abuelo qué encontraba y ahí estaba la entrada sobre el místico alemán. A partir de ahí, en muchas de las bibliotecas por las que he pasado busco libros de Swedenborg y los ojeo no sé bien buscando qué. En la biblioteca de la Universidad Nacional, por ejemplo, había un volumen (solo uno, aunque eran varios) de sus viajes por el inframundo que era un obsequio (aclarado en una nota a mano) de unos seguidores de su doctrina radicados en Chile o Bolivia. Lo malo es que son unos libros aburridísimos. Menos mal que un viejo argentino ciego los leyó por todos nosotros.

Sol

Ando inapetente de lectoescrituras tal vez por culpa de la calor, que llegó con fuerza hace pocos días tras un mes de lances tímidos. Queda apenas un mes para el quinto cumpleaños de Laia, quien anda de buen paladar y entusiasmada con las letras. Hoy le pedí que me escribiera SOL, le di un par de pistas, y volvió con SOL en un papel. Quiero ver cuánto aprende sin ajustarla dentro de un método, a punta de puro interés propio (y exposición). A esta edad aprenden más rápido de lo que asimilan que aprendieron y muchas veces el verdadero problema es cómo inculcarles la seguridad que necesitan para sentir que saben lo que todavía no saben que saben. En el trabajo hoy cumplí tres meses, o sea que ya estoy por fuera del período de prueba, sea lo que sea que eso signifique. El ambiente sigue siendo entretenido y agradable; aprendo vainas cada día. Por las noches leemos con Laia el primer volumen de His Dark Materials de Philip Pullman. El oso la maravilla e intriga tanto como a mí cuando lo leí por allá hace veinte años, recién traducido al español. Hace un par de semanas compramos pasajes para visitar Barcelona a final de agosto. Espero aprovisionarme de libros largos en español que resistan al menos dos años de lecturas para antes de dormir.

Libros 2016

Aquí siguiendo el ejemplo de Sergio. Poca ficción. Arranqué el año con The Invention of Nature, un libro sobre Humboldt. Ese libro determinó buena parte de mi ruta de lecturas durante el resto del año. Leí varios libros sobre exploradores detallados: Views of Nature, Walden, The Death and Life of American Cities, After Nature, Walking Ghosts, One River, The Big Short, The Undoing Project. Thoreau fue el más difícil de leer pero también el mejor (en estilo y sustancia), tal vez porque no escribía para vender sino para entenderse y compartir lo (poco) que entendía. En cómic releí MIND MGMT de Kindt y sigo por fasciculos Black Hammer de Lemire et al. Hace un mes corto leí La Saga de los Metabarones de Jodorowsky y Giménez, me la debía. También leí unos cuantos libros de fantasía, entre ellos Rapture, el cierre de la trilogía Bel Dame Apocrypha de Kameron Hurley. Intenté leer el de Svetlana Alexievich sobre Chernobyl pero me pareció pesadísimo. Dentro de los libros que leí por la noche con Laia mi favorito fue A Monster Calls. Mi libro técnico favorito de este año fue Statistical Rethinking, de McElreath. Ahora mismo leo Thinking Fast and Slow de Kahneman (Michael Lewis me antojó). Planeo cerrar el año con alguno de Sebald, tal vez Austerlitz. El 31 de diciembre releeré From Hell (Ah, sí, empecé Jerusalem de Moore pero creo que lo dejaré para mi ingreso pleno en la crisis de los cuarenta).

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Empecé a leer A Brief History of Seven Killings en el tranvía junto a Mónica. Leímos las primeras quince páginas juntos, en voz alta. Es salvaje. Me recordó brevemente algunas cosas de Rodrigo Fresán pero después me di cuenta de que la similaridad no era ni la prosa ni el tema sino la situación. Recordé un bus en Barcelona hace muchos años, tal vez subiendo a Gracia, los dos encantados con la lectura de Mantra. Ese lo leímos en voz alta de principio a fin. Ahora que lo pienso también pudo ser el aire acondicionado del tranvía. Este es uno de los pocos con aire acondicionado y eso me recuerda, como pocas cosas, los cómodos buses de Barcelona.

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Día tranquilo. Asado por la tarde. Acabo de hacerme un jugo de maracuyá. Laia se durmió fácil. Leo The death and life of great American cities, de Jane Jacobs. Me ha hecho caer en cuenta de que el problema grande que intentan resolver las ciudades no es el de vivir en comunidades de conocidos (para eso estamos más que adaptados) sino compartir espacios y convivir de cerca con extraños que tal vez jamás llegaremos a conocer.

También terminé el tercer volumen de Guerillas, de Brahm Revel, una serie sobre un comando de chimpancés condicionados en laboratorios gringos por los hijos gemelos de un médico nazi para el combate en jungla contra el vietcong. Es todo lo maravillosa que suena y más.

guerillas

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Algo de Walden, que empecé a leer ayer:

Most men, even in this comparatively free country, through mere ignorance and mistake, are so occupied with the factitious cares and superfluously coarse labors of life that its finer fruits cannot be plucked by them. Their fingers, from that excessive toil, are too clumsy and tremble too much for that. Actually, the laboring man has not leisure for a true integrity day by day; he cannot afford to sustain the manliest relations to men; his labor would be depreciated in the market. He has no time to be any thing but a machine. How can he remember well his ignorance—which his growth requires—who has so often to use his knowledge? He should feed and clothe him gratuitously sometimes, and recruit him with his cordials, before we judge of him. The finest qualities of our nature, like the bloom on fruits, can be preserved only by the most delicate handling. Yet we do not treat ourselves nor one another thus tenderly.

Y así es como la gente tan ocupada y comprometida con sus empleos y carreras termina tomando botellitas insípidas de soylent en lugar invertir tiempo en cocinar o al menos ir a buscar un buen almuerzo a mediodía.

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Hoy alguien en el trabajo dijo que el libro que más lo había marcado era Juan Salvador Gaviota. Lo dijo con toda sinceridad aunque consciente de la forma como ciertas personas (yo, por ejemplo) interpretan esos gustos. Dijo que en ese libro había encontrado respuestas en un momento de su vida escolar cuando estaba lleno de preguntas. Leerlo lo había ayudado a sentirse mejor con su actitud ante la vida (un optimismo orgulloso y feliz que era tratado como ingenuidad por sus conocidos). Por la tarde pensé un rato largo en mi tendencia a juzgar y menospreciar a las personas por sus lecturas. No me gusta ser así.

9

A mediados de diciembre empecé a leer KL, un tratado sobre la historia de los “campos de concentración” nazis. Es un libro bien escrito pero también pesadísimo, con descripciones minuciosas de todo tipo de barbaridades inimaginables y las maquinarias sociales y políticas que permitieron y promovieron que se dieran. A veces dos páginas me bastan para cerrarlo entre angustiado y desolado. En parte por eso lo leo intermitentemente y he detenido su lectura por varios días seguidos en un par de ocasiones ya. La semana pasada pensé que debería empezar a leer otro libro sobre cualquier otra cosa, ojalá algo más positivo, que me sirviera de contrapeso emocional, y agarré The Invention of Nature, una biografía reciente de Alexander von Humboldt sobre la que había leído una reseña muy elogiosa no sé dónde. Aunque no lo pensé en su momento, el libro sobre Humboldt funciona como un complemento casi perfecto al de los lager pues, entre otras, cuenta la historia un círculo de artistas-científicos-aventureros alemanes alrededor de Goethe que a finales del siglo dieciocho y durante la primera mitad del diecinueve, apenas un siglo largo antes de las atrocidades nazis, se inventaron formas de pensar el mundo desde el asombro (casi enamorado) de percibirlo y explorarlo que determinaron nuestra relación con la naturaleza desde entonces. De cierta forma esos tipos eran todo lo que los nazis no eran (unos humanistas rotundos, absortos ante la belleza de la vida y fascinados con la complejidad y diversidad que los rodeaba) y aún así los nazis los adoptaron como ejemplos de una grandeza de la que se creían herederos y con la que justificaron su aniquilación de millones de personas.

Por ejemplo esto viene del Cosmos de Humboldt:

In maintaining the unity of the human race we also reject the disagreeable assumption of superior and inferior peoples. Some peoples are more pliable, more highly educated and ennobled by intellectual culture, but there are no races which are more noble than others. All are equally entitled to freedom: to freedom which in the state of nature belongs to the individual and which in civilizations belongs as a right to the entire citizenry through political institutions.

(Cita encontrada acá. Y aquí algo sobre la forma como los nazis intentaron reclamar a Humboldt como uno de los suyos.)

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Graciosa esta historia de cómo el gran capital del Valle del Silicio encabezado por Zuckerberg invirtió en una reforma radical del sistema educativo de la ciudad de Newark y tres años y pucho después salieron de ahí prácticamente sin resultados y con el rabo entre las piernas. El mercado tampoco logra desenredar el problema social, apenas lo peina. La impresión que me deja es que las propuesta de reforma que se basan en la fundación de un sistema alternativo de educación pública usualmente funcionan bien en sus primeras etapas (como experimentos pequeños de intervención en una comunidad, muy localizados) pero cuando se pretenden escalar terminan padeciendo los mismos problemas de desorganización, descontrol y desviación de fondos de los sistemas que pretenden reemplazar. La plata que se propone y exige para la educación muy pocas veces llega de forma concreta a mejorar las condiciones de vida los estudiantes ni mucho menos su futuro: se pierde entre estudios, consultorías, reclamos, peleas políticas y demás mezquindades mientras que los muchachos (que supuestamente a todo el mundo le preocupan y son el futuro y la prioridad) siguen en las mismas: estafados, despreciados y abandonados.

31

Siempre me entra la duda de si la baja calidad de la oferta de lecturas en español en línea es consecuencia de falta de plataformas localizadas o si hay algún tipo de tara cultural que imposibilita al mundo hispanohablante de ofrecer la misma riqueza y variedad que lo que se encuentra en inglés o francés. Tengo la impresión de que durante la primera ola de blogs hubo un intento más o menos extendido por ofrecer servicios similares localizados al español (y ofrecidos desde España o algunos países latinoamericanos) pero pocos florecieron y casi todos decayeron hasta convertirse en inmensos potreros de blogs entre aislados y muertos. Supongo que de cierta manera lo mismo pasó a largo plazo con Blogger en general, pero ahora con el renacimiento de las plataformas de publicación de textos extensos tipo Medium (que mezclan blogs, difusión y curaduría mediante filtros que configuran especies de revistas) no parece haber mayor interés (hasta donde he visto) por reproducir estos modelos en español. Óscar propuso el otro día en Twitter la teoría de que (parafraseo y hasta de pronto distorsiono) un gran obstáculo para difusión de textos en español es la fragmentación política: pese a compartir un idioma no existe realmente una consciencia de comunidad amplia y esto se refleja en los textos que se producen, mayoritariamente locales y medio intraducibles (en términos de contexto) para personas que viven incluso en un país vecino. Más o menos la misma razón por la que es tan difícil comercializar libros de autores extranjeros (aunque hispanohablantes) en Colombia o España. Por reflejo, casi, los diferentes países hispanohablantes se esfuerzan constantemente por diferenciarse de los demás tan tajantemente como sea posible (rayando con frecuencia en xenofobias). Esto por supuesto incluye un celosísimo proteccionismo cultural muy difícil de atravesar.

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De vuelta en el apartamento leí Navidad y Matanza de Carlos Labbé. Es una de esas novelas-máquina autoconscientes y protagonizadas por escritores sublimados llenas de escenas aparentemente intrigantes sin clausura y en las que la trama es una línea entrecortada y tenue en lo profundo de un enramado de lo que supongo son referencias a otros textos y saberes diversos y uno que otro comentario político o de teoría literaria en plan collage. Que los héroes de las novelas latinoamericanas sean escritores es obviamente una cuestión de marketing: la mayoría de las personas que leen literatura latinoamericana en Latinoamérica son estudiantes de literatura que quieren ser escritores (desde el exilio, por lo general) y con el héroe escritor se aumenta la probabilidad de enganchar al lector (o sea escritor en ciernes) a través del artilugio de la identificación. Van a lo seguro. De todos modos cansa eso de que los escritores y estudiantes de literatura, que en general son personas bastante pusilánimes, se representen como ideales románticos de la valentía y el sacrificio a través de su oficio. Como sea, Matanza y Navidad tiene un montón de trabajo de prosa y recursos estructurales que no se pierden pero creo que tampoco se aprovechan para montar algo de verdad significativo. La narración elude la concreción con una terquedad patológica. Un cierto nivel de misterio y vaguedad laberíntica no cae mal, pero hay que ofrecer algo con sustancia a cambio, especialmente si pretenden que uno lea casi doscientas páginas de alegorías anidadas donde intervienen varios narradores de esos postmodernos que no son de fiar. Hay mucho ingenio en esta novela y muchísimo cerebro en bruto repleto de ideas. Se nota que Labbé se va a volver un crack. Scott Esposito decía hace poco en Twitter que Labbé “is the real deal“. Yo diría que “will (surely) be“. Quisiera leerle algo más extenso, ojalá descolocado, imperfecto y jugoso, que escurra, que salga del laboratorio. Tanta pulcritud formal no deja crecer vida.

20

Mañana nos vamos de aventura por quince días a cambiar de paisaje. La vida de pueblo es agradable y tranquila pero la soledad y falta de vida de ciudad cansan. Vamos a ver amigos y a hundirnos en multitudes. Tal vez reduzca las palabras acá y compense con fotos. Sigo comprometido a la entrada diaria aunque no sé para qué. Para lo de siempre, me respondo. Laia quiere que le lea libros todo el tiempo. El mismo libro una y otra vez. Cuando se cansa trae otro y lo reemplaza. No sé bien qué le dicen esos cuentos que le leo. Son sencillos. Son las palabras reiterándose hasta que dejan de ser ruido y empiezan a decir algo. En uno de los libros, al final, la mamá le da un beso de buenas noches a la hija y le dice que aunque realmente la cansa ella la quiere de todos modos. La hija le responde que ella también la quiere de todos modos. Así se siente. Es una muy buena descripción de la mecánica de la relación a esta edad. Nos queremos de todos modos, pese a todo, desde una profunda incomprensión mutua.

11

Los libros de hojas de cartón duro son ideales para esta edad. Resisten perfecto el trato característico de la motricidad fina en desarrollo. Laia elige uno y me pide que lo leamos. A veces ella pasa las páginas. Me enseña los dibujos con el dedo. Pide explicaciones. Hace sus ruidos. Reconoce gatos, elefantes y niños. Otras veces nos acostamos uno al lado del otro y yo llevo el control del libro. No le basta con que le muestre el libro sino que quiere que se lo lea, lo que implica por lo general traducir pequeñas frases o palabras pues tenemos pocos libros en español. Traducir o inventármelas. Algunos libros, la mayoría, tienen mejores dibujos que palabras así que no me importa tener libertad a ese nivel. De todos modos poco a poco necesitaremos más libros en español para que ella pueda aprender a leer. Además del libro de Isol a Laia le gustan los libros del elefante Élmer de David McKee. Tenemos dos traducidos al español: uno sobre el clima y uno sobre los animales. También tenemos algunos de Chigüiro de Ivar Da Coll. Esos son de hojas de papel así que requieren más cuidado. Había uno de animales de hojas compuestas de algo parecido a espuma que ella esencialmente se comió durante la ansiedad por morder que acompaña el nacimiento de los primeros dientes. La edición de hojas duras de Olivia, de Ian Falconer, ha sido muy apreciada. Y The Big Book of Words and Pictures de Ole Könnecke es un tesoro al que siempre se puede regresar con gusto. También tenemos algunos libros baratos de dibujos que le permito deshojar libremente. Cada tanto le leo unas páginas de alguna novela de Roald Dahl o de la edición con comentarios de Martin Gardner de Alicia. Todavía no le llaman mucho la atención. Prefiere los dibujos coloridos.

The-Big-Book-of-Words-and-Pictures-Muiscal-Instruments

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Una serie más de gráficas de Pisa Colombia 2012 alrededor de una pregunta de autovaloración en matemática:

autovaloracion
En un eje su autovaloración y en el otro el puntaje que sacan en la prueba de matemática diferenciado por género.
autoevaluacion-genero
Fracción de muchachos y de muchachas en cada respuesta.
autovaloracion-total
Porcentaje en cada respuesta sin diferenciar por género.