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lenguaje

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Después de varias semanas acumulando palabras medio al azar (queso, piña, moto, mota, carro, bus, zebra, nuez, Pocoyó, pato, pulpo, aquí, mano, pelo, ceja, detrás, canta, baila, oso, Matt, bye, see ya, ayuda, sol, luna, gato, perro, etc. — eso sí sigue diciendo elefante haciendo un gesto de trompa con la mano y ruido de elefante), estos últimos días Laia (al borde de los 22 meses) empezó a armar pequeñas frases con dos palabras, un verbo y un sustantivo: pica-mano, tuta-papá, quita-esto. No me acuerdo cuándo la atenacé en la cama y ella empezó a moverse y dar patadas para que la soltara. Le dije: diga “Suelte, papá” y yo la suelto. Dijo “Suelte, suelte” y la solté. Se alejó un poco, se levantó y me miró maravillada. Esto del nacimiento del lenguaje es milagroso. Me emociona mucho.

Lo otro que pasó es que está comiendo mejor. Se siente mucho más maciza. Pocas vainas más edificantes que verla comer con gusto o cagar en la mica (ya lo ha hecho un par de veces).

No sé de dónde lo sacó pero ahora nos dice “papi” y “mami”. Le suena lindo.

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Ahora mismo en la portada de El Espectador. Quién sabe cuál será el conducto regular que termina determinando la diferencia al reportar ciertos muertos.

Adentro y afuera

El mayor avance de la humanidad consiste en condensar el mundo en lenguaje y expandir el lenguaje en nuevos mundos. De esa pareja de operaciones complementarias proviene todo lo demás.

Dimensionalidad

Para referirse a personajes sustanciosos y realistas, bien construídos, los comentaristas de libros y películas usan la expresión personajes tridimensionales. Siendo justos deberían ser tetradimensionales. Un personaje tridimensional suena casi necesariamente estático, a menos que sea una de las criaturas del mundo plano.

Ultimátum

Ya le advertí a M. que si Laia dice “pierr-rri-i-itou” influenciada por el pianito de Fischer-Price que habla en “español” e inglés, lanzo ese aparato de mierda por el balcón.

Necrolingüística

Para que el mensaje sea transmitido debe ser asesinado. A veces simplemente nace muerto. El cuerpo del mensaje flota inerte hasta llegar a su destino. Quien lo recibe le otorga una nueva vida y sentido.

Rutina apocalíptica

Creo que no me molestaría que el mundo se acabara de repente en diez días siempre y cuando no fuera doloroso. Hay mundos acabándose todo el tiempo en todas partes pero casi nadie piensa en eso. Ciertos mundos se terminan en medio de mucho dolor y mucha confusión. En otros el sufrimiento es apenas perceptible. El mundo es un concepto muy frágil que se sostiene, ahora que Dios no existe, sobre la idea de que TODOS compartimos una experiencia objetiva muy complicada de aislar pero evidente para los sentidos. Esta idea se sostiene a su vez sobre la ilusión de que el lenguaje (entendido ampliamente) nos permite transmitir con claridad estados mentales. Cuando hablamos de el mundo nos referimos, en realidad, a esta red de intercambios de mensajes. Dado que los mensajes tienen un radio de alcance limitado dentro de la red, es más preciso hablar de varios mundos que de un único mundo. El fin de un mundo es la destrucción de las condiciones que permitían compartirlo y la consecuente inutilidad de las palabras. En cada soledad hay uno.

Más sobre niños narrativos

Hace dos días pensaba esto y hoy leo esto en el blog de Helen DeWitt:

Piaget makes a very good case for the fact that the language, and even the concepts and the thoughts we have as adults, really don’t fit with childhood experience. There is a radical discontinuity between childhood experience and adult experience. We complain of a kind of amnesia, that we don’t recall much of our early childhood, and Freud of course said that this was because we were repressing painful or guilty desires. But Piaget argues this couldn’t be true, because otherwise we would forget only those things that were painful but remember everything else—which is clearly not the case. We have an almost blanket amnesia, and Piaget argues that the terms in which we experienced our childhood are incommensurable with the terms in which we now think as adults. It’s as though it’s an entirely different language we knew and lost. Therefore I feel that any writer who is writing about childhood, as an adult, is bound to falsify experience, but one of the things you try to do is to find poetic approximation; an elusive and impossible task. It is like trying to pick up blobs of mercury with tweezers—you can’t do it. You nevertheless attempt to find various metaphorical ways of surprising that experience. I think you oftentimes feel it’s there, but you can’t get at it, and that’s the archaeology of writing about childhood.

Edmund White

Pequeña teoría del lenguaje

El lenguaje permite construir vínculos sintácticos entre realidades independientes para crear la ilusión de una experiencia compartida a través de la normalización local de referentes. Este proceso es conocido en matemáticas como skolemización. El uso extendido del lenguaje colapsa la dimensión del universo, entendido no como el espacio-tiempo (modelo primitivo y falaz) sino como la suma directa de percepciones de sus habitantes conscientes (inicialmente aislados, cada uno en su vivencia). Lo anterior facilita los cálculos requeridos en cada iteración de la simulación y contribuye a optimizar el manejo de memoria activa.

Pontypool

En Pontypool se propone la idea de que el uso apropiado de ciertas palabras podría reconfigurar la voluntad de la persona que las oye, las entiende, las apropia y las repite. A través de este mecanismo natural, un virus verbal podría tomar control de una sociedad, habitando su lenguaje y reproduciéndose a través de él. En Pontypool el control es agresivo y confuso. Los individuos infectados son poseídos por un ansia asesina de retransmitir el mensaje que sólo es saciada cuando se registra la retroalimentación que confirma el contagio. Primero pensé que era absurdo pero tal vez no lo sea tanto. Lo que pasa es que en el mundo real los virus verbales son más sutiles. Pocos asumen que haya peligro alguno en permitir su expansión (que de cualquier modo es por lo general indetectable). Son (parte de) la cultura. Su contundencia y capacidad destructiva, sin embargo, no son atenuadas por su sutileza, en especial cuando el lenguaje es activamente secuestrado por el poder político. En no pocos casos engendran desolación, discriminación, esclavitud y muerte. Son inofensivos hasta que dejan de serlo. Siempre hay riesgo en repetir las palabras de los demás.

La última defensa es la incomprensión.