La hiperconexión informativa que generan las llamadas redes sociales reduce el riesgo de subversión y facilita la uniformización de la masa. El control de la atención (por saturación) es un método eficiente de opresión pasiva porque puede ser presentado como un servicio que el usuario adquiere voluntariamente (aunque en la práctica el adquirido/asimilado sea el llamado usuario, que provee un servicio gratuito y cede la propiedad y control de sus contribuciones a la empresa administradora de la red). Cada vez con más frecuencia la inactividad en estos servicios se equipara a la inexistencia. A cambio de muy poco (¿entretenimiento? ¿socialización ligera? ) estamos sucumbiendo a participar con sumisión en las dinámicas sociales impuestas (aquí un ejemplo) por sistemas comerciales centralizados (y cerrados) de recaudo y venta de (nuestra) información y atención.

Todos al ritmo del funk

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