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luis noriega

Premio

Un libro de Luis ganó un premio esta semana y mi amigo se volvió famoso de repente. Bromeábamos la semana pasada al respecto. Toda la situación, rabiosamente súbita, parecía salida de una de sus historias: el ya no tan joven joven-escritor-en-el-exilio recibe de sorpresa una invitación para viajar a su país de un día para otro a participar como finalista en un concurso por un libro que compilaba sus cuentos, el esfuerzo de una década que consideraba mayoritariamente perdido. En una historia de Luis esta invitación conduciría a una comedia de equivocaciones y malentendidos producidos por la habilidad natural del protagonista para desencajar en medios distintos a la soledad y la distancia a las que ya llevaba años acostumbrado. Al final el premio lo ganaría el finalista petulante chileno que a lo largo del cuento había demostrado ser un hombre desagradable pero simple (características en las que se regodea el protagonista para despreciarlo con intensidad siempre en aumento) que ofendía intensamente por miedo a ser expuesto como un fraude en cualquier pausa sin llenar y que mientras sostiene su cetro de ganador en el escenario deja entrever en su cara (a ojos del protagonista) el horror de confirmar todos sus temores ante un auditorio que lo tortura con aplausos y sonrisas que sabe que nunca serán sinceros.

Así, pero bien escritos y muy largos, son los cuentos de Luis. Son crueles y duros pero también son una burla a esa crueldad y dureza que sugieren. Aquí enlazo lo que escribí sobre este libro (o uno muy parecido a este) cuando se llamaba distinto, hace ya cinco años.

Donde mueren los payasos (Tráiler)

La farsa política desmadrada de Luis ya salió en España. Llega a Colombia en abril. Este es el video promocional:

Sábado (El problema de Randy y otras historias)

Infrahistoria: La versión que tengo de El problema de Randy y otras historias de Luis Noriega está compuesta por diez relatos relativamente extensos que en un libro físico ocuparían unas doscientas páginas. Como en el caso de Razones para destruir una ciudad, este es un libro parcialmente inédito que le pedí a su autor a través de Twitter. Digo parcialmente inédito porque cuatro de los diez cuentos aparecieron publicados ya sea en revistas (El Malpensante) o en antologías (Calibre 39 y Relatos Caníbales). Yo conocía a Luis pero no sabía que lo conocía. Cuando leí Soluciones ad hoc, publicado dentro de la antología Calibre 39, no caí en cuenta de que era el amigo de mi amiga con quien nos encontramos varias veces en fiestas y comidas en Barcelona. No recuerdo cómo fue que me di cuenta, tal vez hablando con ella. Rencor: Estos cuentos de Luis encajan dentro del género de la Literatura del Rencor. Encajan y lo inauguran. En la Literatura del Rencor el personaje principal, que es usualmente el mismo narrador, resiente (por razones diversas) su situación actual y en respuesta (tras algún tiempo de pasividad que sólo exacerba la molestia) actúa con violencia (ya sea verbal o física). El rencor del personaje está relacionado con la pérdida del orgullo o de los ideales, con la constatación de que no es lo que esperaba ser, o con la frustración que le produce su dificultad para interactuar con el mundo. El personaje, por lo general, es incapaz de entablar relaciones significativas y duraderas con otras personas y, cuando lo hace, su rencor (que muchas veces no es otra cosa sino una suma de inseguridades enquistadas) lo hace dudar del valor de estas relaciones o de su propia sinceridad con respecto a ellas. Los relatos de la Literatura del Rencor son antiparábolas donde no hay redención: al final los personajes se dejan llevar por (o se resignan a) sus motivaciones mezquinas (muchas veces delirantes) y salen relativamente bien librados. Suena serio y duro pero Luis hace esto sin solemnidad alguna. No hay siquiera una pretención burlesca de solemnidad. La Literatura del Rencor es, en contra de la intuición, desparpajada y humorística (la prosa de Luis es casi costumbrista) porque los personajes rencorosos son también hombres más bien buenos (aunque en evidente crisis moral) que se esfuerzan demasiado por encarnar la maldad, no siempre con los resultados deseados. Ingredientes: En estos cuentos aparecen y reaparecen elementos. Recolecté unos cuantos: un profesor/escritor, un arma, un taxista con una varilla, la evolución de Darwin como religión de incitación a la reproducción, Sherlock Holmes y la literatura criminal como modelos antimodélicos, la teoría literaria como falso transfondo, la escritura (frustrada) de literatura y el fracaso en general, una puntilla clavada (para colgarse y/o para acumular rechazos), La Guerra de las Galaxias, los conflictos familiares, la sociedad del un güisquicito, atracos, una pieza de construcción que cae del cielo por accidente, Bogotá, España, inmigración como huída, el autodesprecio, muertos con violencia, asesinos improvisados, y, naturalmente, la venganza.