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Paseantes

Este ensayo reciente de Morozov conecta los problemas que describí en las últimas dos entradas y ahonda en las consecuencias negativas de la socialización de la red y la tiranía del motor de búsqueda. Aquí se refiere a la automatización de los enlaces:

[F]rictionless sharing has the same drawback as “effortless poetry”: its final products are often intolerable. It’s one thing to find an interesting article and choose to share it with friends. It’s quite another to inundate your friends with everything that passes through your browser or your app, hoping that they will pick something interesting along the way.

Idea: En los noventa surgieron anillos de sitios personales e independientes. Un sistema sencillo interconectaba semialeatoriamente sitios suscritos al anillo. De cierta manera Geocities era una versión monstruosa de esa idea. La primera versión de la Evil List de Sergio (de donde luego se desprendió la Open List) era un anillo de blogs con un pequeño portal para detectar actualizaciones de los miembros. Tal vez un esquema similar, reformulado y repensado para que se adapte al conexto actual, sería una buena manera de promover el vagabundeo en línea no mediado (lo que Morozov llama cyberflâneur) y hacerle frente a la limpieza, uniformización y centralización de la red que impulsan Google y Facebook.

Enlaces

Los enlaces nacieron para referenciar. Cuando alguien incluye un enlace en un texto tiene la intención de invitar a su audiencia a ampliar su lectura a través de ese enlace. De paso, contribuye a enriquecer la red, generando una conexión entre el contenido a enlazar y las palabras enlazadas o incluso el texto entero. (Tal vez por eso el término vínculo a veces funciona mejor como metáfora. Aquí una ilustración gráfica del concepto con revistas de la edad de plata española.) Los motores de búsqueda se valieron de la semántica implícita en esas interconexiones generadas manualmente para clasificar y ordenar la red.

Antes todo el mundo fumaba todo el tiempo.

En este momento, sin embargo, las llamadas redes sociales (cuando no fagocitan contenido impunemente) son el mayor generador y direccionador de enlaces (después de Google y las sucias granjas de enlaces que viven de la SEO, que por su carácter meta no cuentan en este análisis). La nueva dinámica de distribución y creación de enlaces en estos servicios intermediadores fuerza un replanteamiento de su función y propósito. De cierta manera, el enlace expansivo y enriquecedor corre el riesgo de desaparecer.

Una de las maneras como las redes sociales contribuyen a la extinción de los enlaces radica en la mecanización de su reproducción. Buena parte de los enlaces disponibles en redes sociales son el eco del eco del eco casi inmodificado de un enlace originalmente publicado por el autor del contenido enlazado con el ánimo de promoverlo. Aunque los ecos firmados pretenden certificar la calidad del enlace, nunca funcionan de manera tan efectiva como una recomendación directa pues jamás dejan de parecer autopublicidad. El Like o RT no es un boca-a-boca sino simplemente la reproducción automática de un volante digital, que, como en su versión física, por lo general va directo a la basura sin ser leído o, en este caso, explorado. Los contenidos que se benefician de este proceso son aquellos con enlaces que se difunden brutalmente, sin agüero, por lo general apoyados en un aparato publicitario (o al menos una intención) comercial.

(Digresión breve: la muerte de los blogs es una consecuencia lateral de este fenómeno. Hoy en día, los pocos enlaces a blogs provienen de sus propios autores. El medio, por su naturaleza personal, no tiene el caudal para competir en atención. Depende de las redes sociales para capturar audiencia. Ya no puede sostener conversaciones.)

Por otro lado, en tanto que el enlace es esencialmente siempre el mismo, al ser reiterado no hay enriquecimiento semántico. La manualidad del proceso original era fundamental para propiciar esto. Sin ella no se generan verdaderas nuevas conexiones directas que contribuyan a clasificar su contenido, posicionarlo, vincularlo a otros e interreferenciarlo.