En ocasiones, la narrativa es la respuesta a un problema de condiciones iniciales donde varios puntos/personajes recorren la variedad de acuerdo a reglas particulares. Cuando el problema es planteado, los puntos se encuentran predefinidos en sus dinámicas (mediante estereotipos sencillos) pero estáticos en un espacio (narrativo) que deben habitar. Es probable que la variedad en sí misma cuente con reglas de desarrollo propias a las cuales los puntos/personajes también puedan/deban reaccionar. La solución del problema es el desarrollo de la historia en el tiempo, tomando en cuenta que el comportamiento de los puntos es modificado (por lo general de maneras igualmente predefinidas por su estereotipo) con la información que reciben al respecto del estado y dirección de otros puntos y en general de la variedad. A veces, sin embargo, aquel que resuelve el problema debe actuar como divinidad resolviendo singularidades narrativas donde los estereotipos no ofrecen solución. También actúa como un gestor de aleatoriedad simulada. Esta herramienta le permite enriquecer la narración o crear nuevas guías de dirección. Todo es cuidadosamente esquematizado con el objetivo de mantener en lo posible el control.