(Dentro de mi proyecto de renovación de distracciones me compré un Arduino Uno de regalo de cumpleaños. Nunca había jugado con electrónica. Demasiado práctico para mí. Además mi motricidad fina no es la mejor. Todavía no entiendo bien la lógica de los circuítos pero la sencillez del lenguaje de programación (una versión minimal de C, parecería) facilita mucho las cosas. Quiero hacer juguetitos tontos con ánimo decorativo. Mi primer pequeño proyecto fue un contador de segundos en binario utilizando ocho lucecitas. El segundo es un medidor primitivo de intensidad luminosa utilizando una pantalla de cuatro dígitos y una fotoresistencia. Tengo todavía varios sensores y actuores (?) por probar. A los once años un juguete como este hubiera sido el paraíso. A los treinta y cinco es un pasatiempo más que digno.)