Es triste pero (sospecho) inevitable que circos mediáticos estilo el “Caso Colmenares” (arquetipo del entretenimiento morboso más vulgar) sostengan la atención indignada del mismo país donde ya es rutina que hombres jóvenes con malos salarios y nulas oportunidades como el Sargento José Cortez mueran (los maten) en el monte durante operativos para destruir laboratorios desechables de pasta de coca que sirven de (mal) sustento a campesinos en la miseria, abandonados por el estado. Nadie que importe pierde nada.