En la columna de hoy (basada en un texto que escribí hace un año largo para una revista mexicana que nunca supe si fue publicado) continúo mi alegato contradictorio sobre la naturaleza de las llamadas redes sociales (contradictorio en gran parte porque yo soy sin duda un usuario intenso de twitter). En esta oportunidad me concentro en los llamados “trending topics” y su uso para facilitar el acceso a la conversación masiva y sostener cautiva a la audiencia. Los “trending topics” también sirven para que la masa de usuarios legitime intereses impuestos como propios. Casi nada se sostiene vigente sin un guiño de aprobación de medios establecidos (ya sea directamente como instituciones o a través de personajes adscritos a estas). Luego de enviar la columna pensé que lo que describo no aplica sólo a redes sociales sino (con algunos matices) al concepto de las modas en general (lo que quiera decir eso). Siempre el juego es cómo convencer a la gente de que quiere algo que otros quieren que quieran. Otra vaina: estas críticas no pretenden convencer a nadie de que abandone las redes sociales (ni siquiera yo lo hago) pero tal vez sí me gustaría que desencadenaran reflexiones sobre la forma como se usan y lo que entregamos (y recibimos) cuando las usamos. No sobra insistir: las redes sociales no son herramientas neutrales. Su objetivo no es conectar al mundo sino convertir lo que quiera que hagamos ahí en capital para sus dueños e inversionistas. Esa siempre será su motivación.