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neurociencia

Burbujas en el agua

La columna de hoy ahonda en las declaraciones imprecisas que Rodolfo Llinás ofreció la semana pasada sobre “una nueva agua” para entender de qué estaba hablando y contextualizar su aporte. La ciencia no son los resultados sino los procesos para llegar a ellos. Cuando se reportan resultados es crucial explicitar estos procesos y sus limitaciones para distinguirlos de la pseudociencia que abunda. A continuación varios enlaces para complementar la lectura de la columna:

  • La columna fue producto de los reclamos (justos) de Pere Estupinyà en su blog de seguimiento al cubrimiento científico en español. Óscar lo enlazó en Twitter.
  • Mi impresión de los primeros reportes de las declaraciones de Llinás (Estupinya las enlaza casi todas) era que los periodistas no habían entendido de qué hablaba. Pero la entrevista extensa que Yamid Amat le hizo deja claro que Llinás no contribuyó mucho a reducir la confusión.
  • Por si acaso, para que quede claro que esta no es una discusión sobre sus méritos, aquí la lista (de acuerdo a Pubmed) de los artículos científicos de Llinás. Suma trescientos cuarenta.
  • Esta es la página donde Revalesio reporta el estado de sus investigaciones con RNS60. Llinás es mencionado acá.
  • Artículo extenso en The New Scientist (pdf) sobre nanoburbujas, con énfasis en las dificultades físicas para explicar su existencia. Las aplicaciones que propone Revalesio son mencionadas al final.
  • Este es el único artículo (de acuerdo a Pubmed) donde RNS60 es mencionado. Ahí se reporta que contribuye a reducir la inflamación de la glía. Y aquí está el resumen del afiche que presentaron en el congreso de la sociedad para la neurociencia hace un mes.
  • En este artículo reportan los avances en limpieza de lagos con el uso de nanoburbujas.

De mujeres y hombres

La columna de hoy (malísimo título, lo admito — por un rato se llamó Jennifer versus John pero eso me sonaba todavía peor) es el resumen de una charla a la que asistí la semana pasada durante el congreso de neurociencias aprovechando que Laia estaba dormida (sobre mí). La vi desde la puerta del auditorio por si acaso. Mónica se interesó hace unos años en el trabajo de Melissa Hines y compró su libro, así que cuando nos enteramos de que hablaría la incluímos en la agenda. Valió la pena: es un trabajo muy bien hecho y lleno de preguntas buenísimas (e.g., ¿por qué los seres humanos somos la única especie con “identidad de género”? ¿por qué la variabilidad de intereses sexuales entre los seres humanos es tan vasta? ¿a qué corresponden esos fenómenos a nivel cerebral?) Al salir de la charla hablamos con Mónica de la proporción de mujeres contra hombres en el congreso. No encontré datos oficiales pero estoy casi seguro de que las mujeres eran mayoría. Más del sesenta por ciento, estimo. Las mujeres en ciencia están subrepresentadas en posiciones de poder, como digo en la columna, pero en biología y afines son el grueso de la fuerza de trabajo ya sea como estudiantes, técnicos de laboratorio o postdocs mal pagadas, mientras que los hombres dominan las plazas como profesores y directores de laboratorio. Los resultados del estudio de Moss-Racusin (pdf) que resumo en la columna muestran que esta situación está lejos de cambiar sin reformas estructurales serias y muy probablemente una buena dosis de discriminación positiva (en caso de que todo lo demás falle).

Curiosamente estaba por escribir esta entrada cuando Jaime me envió este enlace. No me sorprende. Es lo que se espera de los miembros hombres de una comunidad que funciona así. Seguro que ese tipo piensa que tienen a las mujeres en sus laboratorios y conferencias para consumo sexual a conveniencia, como en Lightning Rods, de Helen DeWitt.

Hay otros mundos

El polémico blog político Atrabilioso se acaba ¶ Por otras razones algo similar pasará con el blog de Alejandro Gaviria ¶ El trabajo infantil es una tradición ¶ La promesa incumplida de Salvador Sánchez ¶ Los Beatles contados por Marvel (cómic entero (o casi) en el photostream) ¶ Actor en desgracia pierde un testículo (e intenta capitalizarlo) ¶ La tabla periódica da la cara ¶ La mención vaga de neurociencia fortalece cualquier explicación ¶ Hernán Rojas no espera nada (y gana) ¶ La historia del puente mocho en Cartagena ¶ Germán Sierra compila sus reflexiones sobre estructura y sorpresa en narrativa y ciencia ¶ Y el día que un lanzamisiles casi atomiza a Pinochet.

Obstáculos

La reacción inicial al compuesto biológico es apenas visible y puede ser confundida con irritación alérgica. El desarrollo de cuerpos neurológicos secundarios (mayoritariamente localizados en la parte inferior de la espalda y en los muslos; diámetro máximo registrado de cuatro centímetros) se inicia alrededor de las cinco semanas de exposición pero sólo un once por ciento de los casos estables (ver apéndice D.2 para otras manifestaciones) reportan actividad cognitiva superior al cabo de un año de crecimiento. Cada apéndice es independiente y recurre al sistema perceptual-mnemónico principal para surtir su base vivencial. Progresivamente generan un enramado nervioso propio de acuerdo a sus necesidades particulares de diseño. El individuo afectado no evidencia limitaciones de procesamiento como producto de las nuevas exigencias cibernéticas. Por otro lado, el aumento notable de efectividad psicomotora (de acuerdo a pruebas estandarizadas de admisión a la Unidad Delta) demuestra la validez de nuestra hipótesis inicial basada en estudios preliminares con roedores y primates (apéndice A). Reportes recientes del equipo satélite (apéndice B.3) aseguran que durante períodos de inconsciencia prolongados (vía trauma craneoencefálico y/o intervención neuroquímica) un cuerpo neurológico secundario apropiadamente estimulado está capacitado para tomar control parcial del anfitrión y realizar tareas de eliminación sencillas. Se espera que esta peculiaridad incremente de manera sustancial la disponibilidad operativa del agente en misiones de riesgo alto. En fases posteriores del proyecto, conjeturamos, será posible prescindir de su configuración cerebral sobresocializada y así evadir su tendencia incómoda a la evaluación ética no solicitada.