Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

nostalgia

Leña

Un beneficio adicional del asado con leña es que al día siguiente, durante la ducha, el olor a madera ardiente revive y se toma el baño por completo, flotando, tal vez, sobre las partículas de vapor.

Mis abuelos ya ausentes viven en mi memoria dentro de ese olor.

|∆t|=∆t

Hoy en el bus al hospital pensaba que el tiempo distancia a las personas mucho más que el espacio. Es imposible volver intacto de un para siempre. La rigidez del tiempo defiende a los nostálgicos (o sea a todos) de la decepción del regreso a lo que ya no es.

Cosmopolis

1. Cronenberg minimal es todavía Cronenberg. 2. Los personajes de Don DeLillo son construídos a partir de oraciones reiteradas y conversaciones monologadas (internas o externas) donde la norma es la interrupción incómoda. (Mi próstata es asimétrica.) Cronenberg implementa ese efecto en cine usando una aproximación casi teatral (creo que funciona, pero me toma tiempo adaptarme al ritmo que este esquema propone (su irrealidad flagrante me irrita, especialmente al comienzo)). El ochenta y tres por ciento de Cosmopolis pasa en una limosina fantasma que cruza una ciudad que quiere pero no alcanza a ser Nueva York (y de hecho es claramente Toronto). 3. Interrupciones. Nadie nunca dice todo lo que quiere decir. No hay tiempo. La información se acumula y la capacidad de procesamiento es limitada. El ruido arrasa incluso cuando es filtrado por el revestimiento de corcho (que convierte todas las voces participantes en inquietantes (¿por lo muertas?) voces en off). Tampoco hay acción. La intensidad se condensa en las palabras. 4. Una línea temática de Cosmopolis es el paso y la percepción del tiempo. Alguno de los personajes sugiere que en tanto que la realidad se desliza dentro de un sistema financiero supervisado/registrado/modulado (?) por máquinas capaces de aprovechar subdivisiones más y más finas del segundo, nuestra experiencia de la misma resulta canalizada a través de esa consciencia dinámica expansiva. (Tenía la cita correspondiente en el libro marcada de mi Kindle, pero mi Kindle acaba de morir bajo mi propio peso durante el almuerzo.) 5. Por otro lado, dado que las máquinas están diseñadas para predecir estados futuros del sistema, la confusión temporal sugerida en el cuarto numeral es todavía más acentuada. Los algoritmos crean el tiempo (o por lo menos lo preceden). 6. Al margen: el Big Bang es, de acuerdo a esta propuesta fenomenológica, la división del universo entre tiempos subjetivos y lugares objetivos. 7. Reflexión breve: nuestra capacidad (y velocidad) de acceso, procesamiento y manipulación efectiva de información determina nuestro lugar en la pirámide social (o al contrario). Problema: su adquisición nos convierte en esclavos de las abstracciones que creamos para ganar control. Su realidad súbita nos satura y/o reduce a operarios. 8. Cosmopolis es un viaje brutal hacia la ilusión de una calma consignada en el pasado. 9. Dice DeLillo en Libra (y yo maltraduzco): “Las tramas traen su propia lógica. Existe una tendencia de las tramas a moverse hacia la muerte. Él [no importa quién] creía que la idea de la muerte está tejida en la naturaleza de cada trama. Una trama narrativa no es menos que una conspiración de hombres armados. Entre más angosta sea la trama de una historia, más probable que llegue a la muerte. La trama en la ficción, creía, es la forma como localizamos la fuerza de la muerte fuera del libro, la confrontamos, la contenemos. Los antiguos representaban batallas falsas para imitar las tempestades en la naturaleza y reducir su miedo a los dioses que batallaban en el cielo.”

Cosmopolis Haircut
There is a world inside the world.

Lake Mungo

En mi teoría de bolsillo de lo sobrenatural que pretendí ilustrar parcialmente en Inframundo, la muerte es un portal a una existencia fuera de la línea del tiempo que arrastra/rodea al espacio. Esto permite que dos reencarnaciones consecutivas no se ciñan al orden cronológico o incluso convivan en un mismo lapso de tiempo. Lo mismo aplica a los fantasmas y sus efectos asociados. La onda de la muerte es expansiva en toda dimensión concebible. Los condenados a muerte hablan con sus espectros arrepentidos un mes antes de su ejecución, se prometen cosas. Una casa es protegida por el espíritu en pena del niño que nacerá en ella medio siglo más tarde. Los fantasmas son tristeza, impotencia y nostalgia, pero también ansiedad y desconcierto ante el abismo incomprensible del futuro.

Lake Mungo Muerta
Siempre es posible regresar.

Todos los abuelos van al cielo

Me quedé sin abuelos antes de alcanzar a conocerlos bien. Me encantaría haber podido hablar con ellos de verdad, como sí he podido hablar con mis abuelas. Mi abuelo paterno, le decíamos Chucho, murió cuando tenía cinco o seis años. Murió en Cali, donde vivía desde hacía mucho tiempo. Mi papá me llamó desde Francia para contarme. Creo que era muy pequeño para entender la noticia. Chucho había nacido en Manta, Cundinamarca. Alguna vez fuimos. El cementerio está lleno de Morenos. Era el hijo del gamonal del pueblo y una muchacha campesina. Mi apellido es el de esa muchacha campesina. Mi abuelo trabajó toda su vida en oficios diversos en varias ciudades y en compañía de mi abuela sacó adelante a sus siete hijos y una hija, Luz Stella, la menor, que murió de cáncer antes de cumplir los treinta años. Era un señor complicado, muy estricto y duro. Había tenido una vida difícil. Recuerdo su cara pero no su voz ni su presencia. Era largo y alto.

Mi abuelo materno, Arturo, nació en Tibasosa, Boyacá. Cantaba y hablaba fuerte. Era grueso. Le gustaba llevarnos a caminar entre los cientos de naranjos que había sembrado en su finca en Pacho. Estudió el colegio en Tunja, creo, y luego la universidad en Bogotá. Enseñó matemáticas en el Gimnasio Moderno y la Universidad Pedagógica desde los años cincuenta, por ahí. A mi abuela la conoció estudiando en la universidad. Eran organizados y sistemáticos. Tuvieron siete hijas y un hijo. A él lo recuerdo más que a Chucho. A veces me llevaba al colegio cuando era pequeño. También me buscaba después de almuerzo para saludarme. Murió cuando yo tenía unos trece años. Probablemente fue mi primer contacto cercano con la muerte. Todo fue muy triste. Aquí está uno de los libros que escribió.

Time heals

I don’t miss him anymore. Most of the time, anyway. I want to. I wish I could but unfortunately, it’s true: time does heal. It will do so whether you like it or not, and there’s nothing anyone can do about it. If you’re not careful, time will take away everything you have ever lost, and replace it with knowledge. Time is a machine: it will convert your pain into experience. Raw data will be compiled, will be translated into a more comprehensible language. The individual events of your life will be transmuted into another substance called memory and in the mechanism something will be lost and you will never be able to reverse it, you will never again have the original moment back in the uncategorized, preprocessed state. It will force you to move on and you will not have a choice in the matter.

—Charles Yu, How to live safely in a science fiction universe

Predicciones

Iremos al espacio. Y un hombre barbado llegará a la ciudad con noticias de planetas ya extintos. Y la virgen se aparecerá en dieciocho lugares del mundo simultáneamente gracias a la magia de Internet. Y dos niños descubrirán las ruinas de una ciudad de gnomos en una cueva en Extremadura. Y un jugador de fútbol reconocido internacionalmente desaparecerá por tres días y regresará con alas y un mensaje del Señor. Y un cantante mexicano de balada romántica ya olvidado regresará con una producción inspirada en música celta y será la sensación en Rumania. Y todos moriremos por diez segundos y volveremos a nacer con nueva sabiduría. Y se demostrará cientificamente la existencia de fantasmas. Y nacerá un niño que no sale en las fotos. Y un volcán alpino borrará a Grenoble del mapa. Y diez magnates de la industria del entretenimiento serán secuestrados y posteriormente decapitados en directo por CNN en español. Y no habrá canción del verano por un olvido inexcusable de la secretaria de marketing de Sony Music. Y nacerá un oso polar que habla en el zoológico de Berlín, pero será asesinado por un ambientalista fundamentalista afgano. Y descubrirán en Chile una sustancia viscosa y negra que muestra preocupantes señales de consciencia. Y nacerá Sudán del Sur, pero vivirá poco: morirá ahogada en sangre. Y volverán los que alguna vez se fueron, pero no los reconoceremos por la barba. Y sucesivos terremotos destuirán Santafé. Y será revelado el verdadero propósito de la franquicia Hello Kitty. Y Fermilab volverá a ganar importancia internacional por culpa de un accidente que involucra viajes en el tiempo y pizza. Y el papa Benedicto usará La Voz de Dios por primera vez en la historia. Y aparecerá de la nada un programa de televisión revolucionario de bajo costo que renovará nuestra escala de valores morales una vez más. Y el presidente de Irán sacará un disco de discursos extremistas musicalizados por Fat Boy Slim. Y reconceptualizaremos Latinoamerica a diario. Y, en medio de un ataque psicótico, un presentador de televisión en decadencia electrocutará a su audiencia en vivo. Y Kurt Cobain resucitará y se irá a vivir a África con los Pigmeos. Y un estudio sueco demostrará que la felicidad es un juego de suma cero. Y todo el mundo empezará a tomar al hombre más pequeño del mundo en serio luego de un trágico incidente en Tokio. Y un pastor en Albania demostrará que P=NP mientras desayuna pero no le dará mayor importancia. Y aparecerán quince películas secretas de Hitchcock, incluyendo una revisión de Don Quijote como Western protagonizada por Paul Newman. Y será desarrollada una variedad de papaya resistente a todo tipo de clima. Y unos economistas ingleses anunciarán que el futuro ya pasó. Y encontrarán a un guerrillero vietnamita atrapado en un ascensor de servicio del Empire State Building desde hace cuarenta años. Y sufriremos el primer asalto de La Armada de los Doce Monos. Y los malos recibirán su merecido pero prometerán regresar. Y los muertos nos llamarán por teléfono para decir adios. Y seremos olvidados a escala cósmica. Y un ritual matrimonial playero en Los Angeles terminará en desastre cuando La Bestia Dormida Bajo El Mar Por Eones despierte en respuesta a una redacción descuidada de los votos. Y seremos buenos, más felices, exitosos y mejores, pero no servirá de nada. Y un jerarca de la iglesia ortodoxa anunciará que Dios ya no nos quiere más. Y las personas se sentirán cada vez más abandonadas entre toda esta multitud. Y el cinismo no retrocederá un paso en su proyecto de dominación ideológica mundial. Y habrá nuevas esperanzas que justifiquen esto. Y, a veces, el fantasma de los arrepentimientos futuros no sabrá que decir. Y la vida pasará por donde pueda pasar. Y ya nada nos sorprenderá, nunca más.

If only this world was a clean board of lines and intersections. If only time was a sequence of considered moves and not a chaos of slippages and blunders.

—David Mitchell, The thusand autumns of Jacob de Zoet

[Flash 9 is required to listen to audio.]