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Percepción

¿Cómo se llamará ese fenómeno que hace que ante una combinación de ruidos recurrentes pero no necesariamente concertados distingamos, casi de inmediato, una especie de ritmo unificador? ¿Pasará lo mismo con los estímulos visuales? ¿Cuánto de lo que pensamos que vemos o sentimos será organización creativa interna de información en principio disconexa (o incluso inconsistente)? ¿Y si la realidad es una alucinación colectiva controlada por rangos de tolerancia del cerebro para otorgar sentido a un flujo insuficiente de estímulos? ¿Qué está realmente allá afuera? ¿Qué ve Laia cuando me mira?

Enlaces

Los enlaces nacieron para referenciar. Cuando alguien incluye un enlace en un texto tiene la intención de invitar a su audiencia a ampliar su lectura a través de ese enlace. De paso, contribuye a enriquecer la red, generando una conexión entre el contenido a enlazar y las palabras enlazadas o incluso el texto entero. (Tal vez por eso el término vínculo a veces funciona mejor como metáfora. Aquí una ilustración gráfica del concepto con revistas de la edad de plata española.) Los motores de búsqueda se valieron de la semántica implícita en esas interconexiones generadas manualmente para clasificar y ordenar la red.

Antes todo el mundo fumaba todo el tiempo.

En este momento, sin embargo, las llamadas redes sociales (cuando no fagocitan contenido impunemente) son el mayor generador y direccionador de enlaces (después de Google y las sucias granjas de enlaces que viven de la SEO, que por su carácter meta no cuentan en este análisis). La nueva dinámica de distribución y creación de enlaces en estos servicios intermediadores fuerza un replanteamiento de su función y propósito. De cierta manera, el enlace expansivo y enriquecedor corre el riesgo de desaparecer.

Una de las maneras como las redes sociales contribuyen a la extinción de los enlaces radica en la mecanización de su reproducción. Buena parte de los enlaces disponibles en redes sociales son el eco del eco del eco casi inmodificado de un enlace originalmente publicado por el autor del contenido enlazado con el ánimo de promoverlo. Aunque los ecos firmados pretenden certificar la calidad del enlace, nunca funcionan de manera tan efectiva como una recomendación directa pues jamás dejan de parecer autopublicidad. El Like o RT no es un boca-a-boca sino simplemente la reproducción automática de un volante digital, que, como en su versión física, por lo general va directo a la basura sin ser leído o, en este caso, explorado. Los contenidos que se benefician de este proceso son aquellos con enlaces que se difunden brutalmente, sin agüero, por lo general apoyados en un aparato publicitario (o al menos una intención) comercial.

(Digresión breve: la muerte de los blogs es una consecuencia lateral de este fenómeno. Hoy en día, los pocos enlaces a blogs provienen de sus propios autores. El medio, por su naturaleza personal, no tiene el caudal para competir en atención. Depende de las redes sociales para capturar audiencia. Ya no puede sostener conversaciones.)

Por otro lado, en tanto que el enlace es esencialmente siempre el mismo, al ser reiterado no hay enriquecimiento semántico. La manualidad del proceso original era fundamental para propiciar esto. Sin ella no se generan verdaderas nuevas conexiones directas que contribuyan a clasificar su contenido, posicionarlo, vincularlo a otros e interreferenciarlo.

Diseño

Con los años he aprendido a apreciar el valor del diseño como un mediador/facilitador/amplificador del acceso a contenidos y la interacción con los mismos. Es común despreciar o ignorar el diseño bajo el argumento de que no es sustancioso o no aporta, sólo decora; no creo que sea así. El diseño enriquece el texto y le permite existir y aprovechar el medio sobre el cual es transmitido. Entre mis amigos, creo que Miguel y Juan Diego entienden eso muy bien y saben utilizarlo (aunque el blog del primero desmerezca en ese sentido). Entre las publicaciones en línea con diseños que admiro están Fray y Triple Canopy. Cuando se hace seriamente (lo que es difícil), el diseño dice cosas (o al menos ofrece pistas) sobre el contenido que alberga y sus intenciones. En su esencia es organización creativa a un nivel que no se limita a la simple disposición o forma de los componentes (quería utilizar la palabra semántica en esta oración pero no supe dónde ponerla). El buen diseño transmite sentido complementario al texto y lo refuerza. Los instintos estéticos básicos (naturales o aprendidos) a los que apela son en realidad mecanismos sofisticados de acceso y procesamiento de información. Si el cerebro es hardware y el texto es código, el diseño es un conglomerado de protocolos/etiquetas para facilitar la compilación, ejecución y aprovechamiento pleno de los programas descritos por el código.